La nueva Ley General Audiovisual
Si la “violencia gratuita” y las “escenas pornográficas” quedan prohibidas en la televisión en abierto, el resto de “contenidos perjudiciales para menores” quedan restringidos a horario nocturno, a partir de las 22:00. ¿Incluirá esto los programas del corazón, esos programas de telebasureo de contenidos rancios y superficiales? Yo lo dudo mucho. Seguramente Tele 5 seguirá teniendo, desde el horario de la mañana, hasta el horario de la tarde, una parrilla inundada de telebasura inundada de faltas de respeto y mala educación. Si acaso, que en el horario de la noche, a partir de las 22:00, vayan más a lo “hardcore”. Pero, por lo visto, es la violencia ficticia, y no la real, y el sexo, lo que es perjudicial para los niños, no ver programas de cotilleos basados en la más absoluta amoralidad. Yo de niño veía series de animación, cuando aún la ley no restringía tanto por horarios, y por lo tanto veía series tanto con violencia como con sexo (especialmente del anime), y creo que tenía la suficiente inteligencia para discernir realidad y ficción, bien y mal, y realmente cualquier niño puede hacerlo si sus padres se preocupan por él, otra cosa es que esperen que le eduque la tele, que es lo que quieren los padres conservadores, “proteger” a los niños de todo aún restringiendo libertades debido a su incapacidad como educadores. Lo que yo me pregunto es cómo sería yo si de niño estuviese viendo a Belén Esteban y todos esos fabricantes de televisión para coprófagos.
Pero lo que es realmente cínico es que todo esto se aplica a la televisión en abierto, mientras que la televisión de pago contará con menos restricciones. Es decir, si cada vez nos parecemos más a Estados Unidos, con la televisión vamos por el mismo camino. En Estados Unidos la televisión de pago es un gran negocio, pues la televisión en abierto no merece mucho la pena, llena de programas de relleno y mutilada por la censura. Me pregunto si aquí se llegará algún día a meter los pitidos en las “palabras malsonantes”, desde luego esta ley es de lo más parecido a un paso previo a ello. También poco falta para que se legisle sobre pixelar imágenes con desnudos, algo que en la práctica ya sucede en la televisión. No importa que en Callejeros o un programa de mierda de estos aparezca un yonki metiéndose rayas, gente poniendo en riesgo su salud, personas mostrando mala educación o lo que sea, pero si sale una pilila hay que taparla, que eso es lo más peligroso para los niños. La cosa es, que si ya la televisión está privatizada, pues salvo un par de canales públicos de pegote que apenas cumplen su labor cultural (vergüenza da ver tve1), la mayoría son cadenas privadas, además de esto la televisión no sólo estará privatizada sino que el hecho mismo de ver la televisión se privatizará, pues con una televisión en abierto que no merece la pena, para ver la televisión con menos restricciones habría que acceder a la televisión de pago, es decir, pasar por caja. Un bonito negocio. Y es que es cínico que disfracen esto de “protección de la infancia” cuando lo que hay detrás es negocio, como el hecho de que prohiban la “violencia gratuita” para lo que les interesa, pero seguro que los toros (violencia real) no los prohiben, o que lo estén los juegos de azar excepto algunos como la Lotería (aquí sí se puede tirar el dinero), o la publicidad de ciertas bebidas alcohólicas excepto en casos como en los partidos de fútbol, toma ya. En definitiva, seguimos avanzando hacia una sociedad de lo políticamente correcto, cuidadín con la violencia ficticia y el sexo, pero la incultura, la falta de respeto, la mala educación y la banalidad no tendrán problemas para campar a sus anchas por la televisión y proseguir con su labor de idiotización social.
- Paco Antequera
Vicky A. H. dijo
Yo llevo un tiempo pensando que estamso llegando a un exceso de corrección política, hasta el punto de que llega a ser absurdo.
Como tú dices, al final llegaremos a la doble moral estadounidense.
Recuerdo que en una ocasión una mujer protestaba porque unos padres habían llevado a sus niños de corta edad a ver Kill Bill en el cine. Yo recuerdo que con 7 años ya veía todas las películas para mayores de 18 junto con mis padres.
Como tú dices, siempre que los padres expliquen a los críos que eso es ficción y que no hay que hacerlo, no hay problema. El problema es que cada vez hay menos padres que se preocupen de lo que ven sus hijos y de cómo lo entiendan.
Sobre los programas del corazón, opino 100% como tú.
En serio, es ridículo. Besos!!
3 Mayo 2010 | 11:10 PM