Slasher
El slasher es un subgénero del psychokiller o cine de asesinos psicópatas. Slasher significa algo así como “acuchillador”, pues un asesino, generalmente enmascarado, mata con un cuchillo u otras armas a sus víctimas. Hasta la aparición del slasher, el género psychokiller estaba ligado sobre todo al thriller policíaco y al terror psicológico, pero el slasher fue el género que incorporó una explícita violencia brutal en el cine de psicópatas. Antes cuando se producía un asesinato, se rodaba de manera muy funcional, pero en el slasher el rasgo más fácilmente reconocible es su manera de rodar los asesinatos. Aunque existen puntuales momentos antecesores en algunas películas, realmente la primera película con estas características fue Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), un film cuyas influencias partían del terror psicológico pero que incluía importantes elementos de terror físico que la convertirían en la génesis de este género. Se pone en duda si esta película es un slasher o sólo un antecesor a éste, muchos consideran como slasher clásico las películas hechas desde Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) hasta Halloween (John Carpenter, 1978), ésta última considerada la precursora del slasher moderno (siendo para algunos puristas el primer slasher), sentó las bases del slasher que se puso de moda desde entonces, la mayoría de veces pasando a formar parte del terror adolescente, llegando a ser uno de los géneros del terror más exitosos de los 80.
Por tanto, tras Halloween (John Carpenter, 1978) podemos considerar que las características completas del slasher son el asesino enmascarado (la máscara se ha convertido en la iconografía más identificable del slasher moderno) con un arma blanca como por ejemplo un cuchillo (nunca armas de fuego) que va matando brutalmente a los personajes, muchas veces adolescentes “desmadrados” (no suelen faltar abundantes toques de erotismo), con asesinatos vistosos, puede que no se sepa hasta al final la identidad del asesino pero, al contrario que en el giallo, a veces suele saberse y la cuestión no está en quién es el asesino sino en quién sobrevivirá, ya que los personajes suelen estar durante todo el film, desarrollado en un limitado periodo de tiempo, en un determinado escenario, normalmente urbano pero también otros mientras sean escenarios aislados, y van cayendo uno a uno, en muchas ocasiones quien queda es la “final girl”, ya que en los slashers muchas veces quien sobrevive hasta el final es una chica que se enfrentará en un ‘duelo’ con el psicópata, este protagonismo femenino hizo que se acuñara el término “Scream Queen”, las “reinas del grito” son actrices a las que se les llama así por su buena interpretación de chica asustada que grita, el asesino se representa como si fuera una figura sobrenatural con una acechante presencia “fantasmal” y se adelanta a los movimientos de los protagonistas.

ALGUNOS DATOS
Para comprender los orígenes y la naturaleza del slasher conviene conocer los siguientes términos:
Psychokiller
Dentro del thriller criminalístico se encuentra el cine de psychokillers o serial killers, fue tomando tal importancia que se terminó acuñando el término psychothriller para estas películas. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo una película de un psicópata que de un asesino psicópata, de la misma manera que incluso un asesino en serie no tiene por qué ser lo mismo que un asesino psicópata. Sin embargo, con el tiempo fue primando en el cine el lado asesino de los psicópatas, y, realmente, el psychokiller se terminó dando sobre todo en el thriller de terror, y dentro de este género nos referiremos a las distintas películas. Algunos films antecesores del psychokiller fueron las obras de horror gótico El fantasma de la Ópera (Rupert Julian, 1925) y Los crímenes del museo (Michael Curtiz, 1933), pero la que sentó una importante influencia en el género sería la biográfica M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931), película que sigue los pasos de un asesino en serie de niñas, esta película se convertiría en gran referencia para los films que pretenden establecer un retrato del psicópata, en esos primeros años del cine sonoro también surgió la película de aventuras El malvado Zaroff (Ernest B. Shoedsack e Irving Pichel , 1932), en donde un demente millonario se dedica a cazar náufragos, film distanciado de la línea psicológica que predomina en el cine de psicópatas.
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) supuso un nuevo punto de inflexión, siendo quizá la película más emblemática del psychokiller. En aquella época la figura del asesino en serie empezó a cobrar mayor “popularidad”, lo que sin duda favoreció el éxito de este tipo de películas. Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) estaba basada en una obra literaria que, a su vez, tenía su inspiración en el psicótico (que no psicópata) Ed Gein. Su influencia en el thriller y el terror es enorme, siendo la madre del slasher, género comentado en los demás apartados del artículo. Uno de los psychokillers más influyentes de los últimos tiempos fue El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), que inauguró el thriller oscuro de los 90.
Bodycount
Un bodycount, “cuenta de cadáveres”, es una película cuya trama transcurre con las sucesivas muertes de los personajes protagonistas y, de hecho, el slasher fue uno de los grandes impulsores de este tipo de películas. Se dice que la obra literaria Diez negritos (y sus adaptaciones cinematográficas) fue precursora de esto. Hay muchos tipos de cine de terror, sobre todo desde la implantación del terror moderno, basados en el bodycount, por ejemplo las monster movies, que además recibieron influencia del slasher con películas como ¡Estoy vivo! (Larry Cohen, 1974), Tiburón (Steven Spielberg, 1975) y Alien (Ridley Scott, 1979).
Terror adolescente
Es el cine de terror protagonizado por adolescentes y, muchas veces, dirigido a adolescentes. Aunque existen antecedentes especialmente desde los años 50, empezó a formarse tal y como se le conoce en los años 70, con películas como Carrie (Brian De Palma, 1976), y el slasher sería el principal impulsor de este género del terror que dominó los años 80.
HISTORIA
La historia del slasher empieza en los 60, aunque hay quien considera que empieza en los 70 y quien considera que empieza a finales de esa década, pero en todo caso antes de los 60 no puede hablarse de slasher, sólo hay alguna película, generalmente psychokiller, con algún momento antecesor de lo que sería el slasher, por aventurar pueden nombrarse algunas películas como El asesino diabólico (A. Edward Sutherland, 1933), El asesino vive en el 21 (Henri-Georges Clouzot, 1942) y La garra escarlata (Roy William Neill, 1944), pero para hablar realmente del género y su desarrollo hay que tratar desde los 60 hasta la actualidad:
Años 60: slasher clásico
Además de ser uno de los más grandes iconos del cine de terror, Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) es el germen del slasher. Hasta entonces, Hitchcock se había acercado pocas veces al terror, quizá porque por entonces primaba más la figura del monstruo en el género y eso le interesaba menos, pero Las diabólicas (Henri-Georges Clouzot, 1955) impresionó al realizador inglés, entonces buscó material para hacer algo del estilo, un thriller lleno de tensión e inquietud. El cine de Hitchcock siempre fue muy americano para ser inglés y muy inglés para ser americano, en parte por ello su thriller nunca recurrió a un policiaco enrevesado y, además, el estilo del director se caracterizaba no por contar con espías profesionales en sus películas de espionaje o policías en sus thrillers criminalísticos, sino por contar con una persona común envuelta por azar en una determinada trama. Así pues, en Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) era una mujer la que, como en muchas películas de Hitchcock, se encuentra perseguida. Sin embargo, Hitchcock juega con maestría con el espectador, y lo que en su primera parte es un intenso thriller al genuino estilo del realizador, después, cuando la protagonista llega al motel, se convierte en un perturbador terror psicológico. Hay quien sin embargo no considera este film de terror psicológico, pues Hitchcock introduce una violencia gráficamente brutal para la época que reduce las raíces psicológicas del filme. La inclusión de estos impactantes elementos de terror físico la convierten en involuntaria progenitora del slasher.
Una de las escenas más emblemáticas del cine de terror, el asesinato en la ducha de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), supone la definición más elemental del slasher, es decir, la de un psicópata al que no se ve muy bien (luego vendrían las máscaras para contribuir en la despersonalización) con un arma (generalmente arma blanca, también otras pero nunca armas de fuego) que acecha, aparece matando a la víctima, y desaparece, rodando con creatividad el asesinato, esto terminaría siendo “la salsa” del género, el diseño de los asesinatos. Era ésta una película arriesgada por lo que no contó con demasiado presupuesto, para abaratar costes Hitchcock rodó con su equipo televisivo de Alfred Hitchcock presenta (1955-1965) y posiblemente al realizarla en blanco y negro pudo introducir sangre en el asesinato de la ducha. Los responsables de esta escena fueron Saul Bass, diseñador de los rótulos del film, Bernard Herrmann, compositor de la banda sonora, y por supuesto Alfred Hitchcock, virtuoso director que supo realizar una planificación asombrosa e impregnó de angustiante suspense la violenta escena. Tardó 7 días en rodarse, con aproximadamente 70 posiciones de cámara durante los 45 segundos que dura en el metraje, un meticuloso trabajo con el que la actriz Janet Leigh cogió miedo a ducharse el resto de su vida. El segundo asesinato del film también está brillantemente realizado, y es que esta película puso el listón muy alto, siendo el modelo a seguir y, aún hoy, una gran influencia para el slasher y en general para el cine de terror.

Otra película influyente fue la inglesa El fotógrafo del pánico (Michael Powell, 1960), narrada desde el punto de vista de un psicópata voyeur, fue la precursora del slasher que seguía los pasos del asesino, realmente lo más cercano al slasher conveniconal se encuentra en su escena inicial, con el tiempo las escenas de apertura con un asesinato se convertirían en algo habitual en muchos slashers. Pero en esta década el slasher era escaso y, sobre todo, se trataban de films que seguían la línea de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), como las estadounidenses Homicidio (William Castle, 1961), considerada la mejor película de esos años inspirada por la película de Hitchcock, en la que no falta la capacidad imaginativa y efectista de Castle con respecto al espectador, y Demencia 13 (Francis Ford Coppola, 1963), entre Las diabólicas (Henri-Georges Clouzot, 1955) y la obra de Hitchcock, de la ‘factoría’ de Roger Corman, éste exigió más violencia lo que la hizo sorprendentemente adelantarse a su tiempo. Aunque para violencia la de Blood Feast (Herschell Gordon Lewis, 1963), mediocre película que únicamente destaca por ser la precursora del gore. En Inglaterra cabe destacar Nervios rotos (Roy Boulting, 1968). De otros países destaca en Italia el giallo fundacional Seis mujeres para el asesino (Mario Bava, 1964) y en Alemania el krimi El encapuchado (Harald Reinl, 1965).
Giallo
Puede considerarse el giallo como una ramificación del slasher clásico, sin embargo para distinguirlo del slasher moderno se separa el término giallo del slasher. Llamado también “thriller a la italiana”, giallo significa amarillo, nombre que se acuñó para unas novelas policíacas por sus cubiertas amarillas. Hay que señalar que no existe una equivalencia entre el giallo literario y el cinematográfico, pues mientras el primero se refiere al habitual suspense enrevesado, el segundo lo hace al thriller de terror y, más concretamente, al encuadrado en el psychokiller. Las influencias del cine giallo son el krimi (que englobaba a su vez otras importantes influencias del giallo como son el suspense al estilo inglés con whodunit y el cine negro) y el cine de Alfred Hitchcock, incluyendo por supuesto Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Como en el cine del realizador inglés el protagonista no es un policía o detective sino una persona común. También hay influencia del surrealismo, pues fue un género vanguardista.
El creador del giallo es Mario Bava, que ya hizo el film más directamente antecesor del género, La muchacha que sabía demasiado (Mario Bava, 1962), que cuenta con muchas de las características que serían habituales, así pues se narra una historia de rasgos “hitchcocknianos” en la que una persona por casualidad ve algo al principio del film que será clave para la investigación pero no lo puede recordar bien, con lo que además se crea una atmósfera onírica, el protagonista se implicará al margen de la policía ante la ineptitud de ésta, la estructura será de whodunit, se incluyen elementos de erotismo y el asesino puede que se comunique con las posibles víctimas para asustarlas, sea por teléfono o, como en este caso, con grabaciones, contribuyendo a crear un clima acechante. Pero realmente el primer giallo fue Seis mujeres para el asesino (Mario Bava, 1964), ambientado en Alemania quizá por la moda del krimi, al igual que la antes mencionada película de Bava está basada en un suspense de whodunit y con aire de erotismo, pero muestra ya una serie de sádicos asesinatos con una belleza plástica inusual en la época, cobrando la mayor importancia la puesta en escena en detrimento del guión, que en este caso presenta una estética de contraste de colores vivos, hay una atmósfera onírica de influencia surrealista que utiliza maniquís (o en otras películas, muñecos) como símbolo de la despersonalización de los sueños y referencia inerte a la muerte, como en el suspense inglés la trama transcurre en un ambiente elitista pero con el matiz de que existe una relación con el arte (en esta película, un salón de moda), las víctimas suelen ser femeninas, estableciendo una relación entre la misoginia, el sexo y la muerte (aunque esto fuera malinterpretado por muchas machistas películas derivativas), y el asesino tiene una presencia fantasmal, apareciendo únicamente para matar en escenarios vacíos (sólo víctima y asesino), yendo muy cubierto de ropa para que su identidad permanezca secreta, en esta película como en muchos gialli va vestido con gabardina y sombrero, como era habitual en muchos krimi, pero además va también enmascarado. También suele llevar guantes negros de cuero y utiliza armas blancas u otros instrumentos pero nunca armas de fuego.
La película que más “oficializó” el género fue El pájaro de las plumas de cristal (Dario Argento, 1970), considerado el giallo más importante e influyente. Recoge las influencias tanto de La muchacha que sabía demasiado (Mario Bava, 1962) como de Seis mujeres para el asesino (Mario Bava, 1964), presentando a un asesino algo voyeur cuyos actos comete por un trauma, haciendo utilización de planos subjetivos, tanto para crear un ambiente acechante como en muchos planos de los asesinatos, siendo la película que determina el estilo y la puesta en escena del género. La época más fructífera del giallo fue a principios de los 70, de la que cabe destacar en este artículo por su influencia en el slasher moderno Bahía de sangre (Mario Bava, 1971), que incorporó al género grandes cantidades de gore, y es que el giallo era más violento que el slasher de su época. De este film cabe destacar la habilidad de Mario Bava para, tras crear el género, saber ser rupturista con éste y sorprender. Se dice que el giallo murió cuando nació el slasher moderno, porque a finales de los 70 el giallo se basaba en películas exploit de violencia y sexo diluyéndose la elegancia anterior, el boom del slasher moderno y también el declive del cine de género italiano contribuyeron a que se acabara la corriente. Tenebre (Dario Argento, 1982) es considerada la película que cierra el ciclo del giallo quizá porque es un homenaje al género.
Años 70: la evolución del slasher
La influencia de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) seguía muy presente pero en esta década hubo una gran evolución. La gran referencia del giallo El pájaro de las plumas de cristal (Dario Argento, 1970) supuso una enorme influencia, y es que en esta evolución del slasher la influencia del giallo fue fundamental, destacando también Bahía de sangre (Mario Bava, 1971), que adelantó mucho del slasher moderno. Volviendo al cine de Estados Unidos, puede decirse a modo anecdótico que Noche silenciosa, noche sangrienta (Theodore Gershuny, 1973) sería el primer slasher que relaciona los crímenes con una determinada fecha, en este caso la Navidad, idea de la que se inspiró la canadiense Black Christmas (Bob Clark 1974), una de las películas fundamentales pues representa la transición hacia lo que terminaría siendo el género, de hecho muchos consideran que, en realidad, ésta fue la primera película del slasher moderno, ya que cuenta con la mayoría de elementos de éste, como el desarrollo de la acción en un corto periodo de tiempo dramático y en un escenario aislado o su temática adolescente, siendo además el primer slasher que absorbe de manera notoria las influencias del giallo. A los slashers que mantienen el suspense de este género italiano como la identidad desconocida del asesino se les puede considerar “giallo a la americana”. La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) añadió una mejor utilización de los espacios, siendo otro film realmente adelantado a su tiempo.
La película que revolucionaría el género, que se podrá poner en duda si fue o no el primer slasher moderno pero que en todo caso existe unanimidad de que ésta si se puede considerar como tal, fue Halloween (John Carpenter, 1978), un filme que puede decirse que evoluciona lo hecho en Black Christmas (Bob Clark 1974), de hecho el proyecto nació pensado como una secuela de este film. La presencia de un asesino enmascarado de presencia fantasmal que acecha a un grupo de adolescentes “desmadrados” junto a otros aspectos como su magnífica utilización de los escenarios en lugares vacios y aislados definiría el slasher moderno, siendo también el film que determinó la presencia de una “Scream Queen” (y, también, de “final girl”). El éxito de esta película, con un asesino cuya identidad conoce el espectador y de comportamiento autómata, hizo que este tipo de slashers alcanzaran mayor popularidad que los de whodunit. Después, surgiría una oleada de películas inspiradas por Halloween (John Carpenter, 1978) que formarían una corriente de films que hicieron que, precisamente, se acuñase el término slasher y se considerase este subgénero del psychokiller.

Años 80: slasher moderno
La moda de Halloween (John Carpenter, 1978) marcó los años 80, en el caso de dos películas, la canadiense Noche de graduación (Paul Lynch, 1980) y El tren del terror (Roger Spottiswoode, 1980), contando como reclamo con la “Scream Queen” del filme de Carpenter, Jamie Lee Curtis. Pero si entre 1978 y 1980 la producción de slashers se incrementó considerablemente por Halloween (John Carpenter, 1978), la que provocó la llegada de una enorme cantidad de estas películas fue Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980), provocando de hecho secuelas de Halloween (John Carpenter, 1978) y hasta de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980) fue algo así como la recopilación de las características del slasher y el llevar éstas hasta el extremo. Así pues, sus guiños e influencias van desde Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) a Halloween (John Carpenter, 1978). El suspense y lo psicológico se diluyen mucho cobrando ya todo el protagonismo la cadena de asesinatos, incluyendo grandes cantidades de gore, y es que Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980) fue, además, la película que llevó al “mainstream” el cine gore, la que lo puso de moda. Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980) representa, por tanto, la parte más extrema del slasher, plagado de sangre y sexo, más como reclamo que como forma de un determinado discurso, de hecho la simplona manera de reflejar esto deforma lo narrado en Halloween (John Carpenter, 1978), dando la impresión de que existiera un discurso conservador. Aunque no era de lo mejor del género, se hizo en el momento adecuado, se vendió bien y aglutinaba cosas que al público cada vez le interesaban más, resultando un gran éxito, lo cual hizo que se hicieran continuaciones, en donde se potenciaba aún más la delirante violencia con asesinatos imaginativamente sangrientos, realizados de manera sorprendente e impactante. Esta reducción a lo más elemental, con una estética sombría y algo sucia, marcó el slasher desde entonces.

Los años más profusos fueron los primeros 80, aunque el género por haber evolucionado hacia unos temas tan básicos no tardó en caer en lugares comunes, repitiéndose, sin embargo el slasher sobrenatural Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) refrescaría el estilo, siendo una de las películas de terror consideradas clave de la década. Si en los primeros tiempos del género de terror los grandes iconos eran monstruos como Drácula, el hombre lobo y la momia, en los años 80 ocuparían su lugar Michael Myers (Halloween), Jason Voorhees (Viernes 13) y Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street), y es que como aquellos, aparecieron en muchas películas, de hecho el slasher terminó caracterizándose por sus prolongadas sagas, lo que unido a la reiteración de esquemas terminó sumiendo al género en decadencia en la segunda mitad de los 80, además de que a finales de la década el propio cine de terror empezó a estar en crisis lo que, por desgracia, se materializó completamente en la posterior década, y el slasher padeció también estas consecuencias.
Desde entonces
Los 90 fueron una de las peores épocas para el cine de terror, un género que pese a sus dificultades había sido muy explotado, y si ya “todo estaba inventado”, más aún en un género tan específico como el slasher. Los primeros años de los 90 se caracterizaron, además de por la renovación que empezó a tomar el género de terror con películas como El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), por mantener aún algunas películas de estilo “ochentero”, pero el mejor slasher de la década sería la algo más moderna Candyman (Bernard Rose, 1992), que con el surgimiento de una mediocre saga terminaría creando un nuevo icono del género. Sin embargo, Scream (Wes Craven, 1996) recuperó el éxito para el cine de terror, un homenaje al slasher y al terror moderno que a la vez encerraba una parodia sobre sus tópicos, con los que jugaron a “romper las reglas” del género. Pese al incremento de la producción de género en la segunda mitad de los 90, la calidad aún no fructificaría mucho, y Scream (Wes Craven, 1996) sirvió de modelo para una nueva hornada de slashers, es decir, argumentos más referenciales, estética sobria y pulcra y tramas más enrevesadas, volviendo a primar el whodunit, no tanto en el otro slasher ideado por el guionista Kevin Williamson, Sé lo que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997), o al menos en la saga de éste que toma mayor referencia de los asesinos sobrenaturales. Los aficionados a este subgénero del psychokiller echaron de menos los excesos de muchos slashers de los 80. Esta nueva corriente que no aportaba casi nada nuevo al género fue decayendo, pero en la década de los 2000 el cine de terror volvió a estar en auge cobrando importancia lo que puede considerarse terror posmoderno, algo de lo que bebería el slasher, siendo el más influyente la francesa Alta tensión (Alexandre Aja, 2003), película que recupera la brutalidad apoyada en una estética plástica dándole una nueva vuelta de tuerca a los asesinatos, aunque es discutible si esta película en realidad es más slasher o más survival horror.
Aunque su etapa de mayor apogeo haya pasado el slasher permanece como un género recurrido que sigue gustando al público, aunque a veces se canse de éste y lo deje aparcado durante un tiempo, pero seguiremos disfrutando mucho tiempo de slashers.
- Paco Antequera
pekitas dijo
Muy buen articulo. Un par de slashers ingleses de los 60: "El circo del crimen" (1967) de Jim O'Connelly. y "La casa maldita" (1969) de Michael Armstrong. En los 70, y tambien en Inglaterra, se pueden destacar unos cuantos: "Acosadas por el panico" (Peter Collinson, 1971), "La torre del mal" (Jim O'Connelly, 1972), "Scream and Die" (Jose Ramon Larraz, 1973), "Sintomas" (Jose Ramon Larraz, 1974), "Esquizofrenia" (Pete Walker, 1976), "Los crimenes del atico" (Pete Walker, 1977).
Imagino que sabes quien soy (me conoces de otros foros)
Un saludo.
12 Septiembre 2008 | 02:39 PM