La trilogía Scream
En lugar de reseñar una crítica sobre Scream (1996) he considerado mejor elaborar un artículo sobre la trilogía para ofrecer una visión más completa ya que de esta manera se entiende mejor en su amplitud el conjunto de guiños y referencias de la saga de Wes Craven y Kevin Williamson.
De entrada declaro que me gusta Scream (1996), esto teniendo en cuenta que apenas hay slashers en los 90 que me atraigan, aunque me coma muchos por mi especial gusto hacia este subgénero. Si bien suelo rehuir del terror adolescente, ya que la explotación de este género obedece a acercar el cine de terror a las jóvenes y, con ello, a las modas, creo que por tanto banalizándolo, esto y las comedias de terror, híbrido este último con el que habría que acercarse más selectivamente y con más cuidado, han llevado al cine de terror estadounidense a la deriva. Una lástima cuando una comedia de terror bien realizada puede ser de lo más disfrutable y cuando bajo el terror adolescente se podrían tratar temas relativos a la adolescencia con interés, sin embargo la mayoría de las veces lo adolescente es una excusa para introducir chorradas, colocando a unos cuantos adolescentes descerebrados. Scream (1996) no es desde luego uno de los ejemplos de buen terror adolescente, nada de profundizar en una historia iniciática o de búsqueda, aunque tampoco está en el extremo de lo más chorra, lo que uno espera al menos es que si un film de terror adolescente no tendrá muchas pretensiones, al menos que éste se aborde sin tratar al espectador de imbécil, algo así como en Black Christmas (1974), que hace gala de un sardónico humor. Scream (1996), sin llegar a esto, sí se desenvuelve lo suficientemente bien.
Es necesario situar a Scream (1996) en su contexto; años 90, la fórmula del slasher ha sido agotada, desde finales de los 80 el género empieza a aburrir y en los 90 el terror se desmorona en una de sus peores épocas. Wes Craven, que venía dando tumbos con películas como la mejorable La nueva pesadilla (1994) o la insustancial Un vampiro suelto en Brooklyn (1995), realizó con Scream (1996) un homenaje al terror de los 80, al psychokiller y, especialmente, al slasher. La película resultó un inesperado éxito y el cine de terror empezó a salir de la grave crisis en que estaba. Curiosamente, esta película que ironizaba sobre los tópicos del slasher y que, podría decirse, que servía casi como “punto y final” para la primera época del slasher, generó una oleada de films de este subgénero y, con ello, una cantidad ingente de películas nadando en los mismos tópicos de siempre. En todo caso, creo que el balance es más positivo que negativo, y Scream (1996) quedó, a mi juicio, como el mejor slasher de los 90 junto a Candyman (1992). A continuación detallo en distintas partes los aspectos fundamentales de esta saga.
Wes Craven
No necesita presentación para el aficionado al cine de terror, pero cabe recordar que Craven es una de las figuras fundamentales en la modernización del cine de terror. Con Scream (1996) realizó su film más slasher, subgénero del que suele incluir toques en muchos de sus films, de hecho su película Las colinas tienen ojos (1977) fue una de las grandes influencias para el slasher. Aunque en el cine de Craven destaca la presencia de psicópatas, en ocasiones ha hecho películas de temática sobrenatural, la mejor de las cuales es La serpiente y el arco iris (1988). En Pesadilla en Elm Street (1984) mezclaba ambos elementos, ésta película es uno de los mejores slashers de los 80 y la película que consolidó a Craven, reúne muchos de los elementos característicos de su cine, en donde el hombre se enfrenta a la bestia, es decir, Craven gusta de generar confrontaciones en sus películas, desarrollando una habilidad para la planificación de escenas que se palparía en Scream (1996) y que sería en buena parte causa de que ninguna de las películas “imitadoras” de ésta se le haya acercado. Hay que decir que Craven es mediocre como guionista, aunque a veces cuente con alguna buena idea que rueda con habilidad, pero en general esto ha hecho que su carrera sea bastante irregular, con el tiempo se sirvió más de guiones ajenos, es el caso de Scream (1996), historia ideada por Kevin Williamson, un estupendo guión que en manos de Wes Craven dio lugar al mejor slasher de los 90, al igual que Pesadilla en Elm Street (1984) lo fue en los 80. En los 90 se presenta una evolución en el cine de Craven, por films como Un vampiro suelto en Brooklyn (1995) se observa su mayor acercamiento a la comedia de terror, algo que no me gusta personalmente, aunque en Scream (1996) queda muy justificado por su tono paródico, también hay que decir que en La nueva pesadilla (1994) Craven incluye elementos de metacine, homenajeando a su saga (o a su primer film, ya que no le gustó la deriva de la saga, y con razón), de alguna manera esta evolución eclosiona en Scream (1996) que aporta el próximo elemento que parece que ha decidido incorporar a su cine: el suspense. Esto sin que Craven haya sido nunca un director muy “elegante”, más bien uno de los baluartes del terror físico y explícito, aunque alguna vez ha realizado terror psicológico, por ejemplo en La serpiente y el arco iris (1988). A mí me gustaría que Craven volviera a realizar films como Las colinas tienen ojos (1977), ya que algunos “alumnos” como los brillantes Alexandre Aja o Rob Zombie le han comido el terreno, pero de momento Craven parece más acomodado en sus labores de productor.
Kevin Williamson
Admirador desde su juventud del cine de John Huges y Steven Spilberg, Kevin Williamson se caracterizó por su gusto por las historias adolescentes, buena prueba de ello es su serie semi-autobriográfica Dawson crece (1998). Sin embargo, su éxito llegaría con el cine de terror, utilizó su afición por el cine de terror de los 80 para elaborar un guión que ironizase sobre los tópicos del género, el resultado fue el éxito de Scream (1996). Williamson concibió la historia como una trilogía y por ello tenía hecho el guión de la segunda parte, de esta manera no tardó en realizarse Scream 2 (1997), de la que también fue productor. Su implicación en distintos guiones y trabajos le impidió hacer el guión de Scream 3 (2000), pero sí aportó la idea principal y una cierta base, el buen resultado de su trabajo a medias se notó en este film que también produciría. Sin embargo, Williamson sigue a la sombra de su éxito con la saga Scream, no es ya el guionista de éxito que fue a finales de los 90, descalabrado en su dirección en Secuestrando a la señorita Tingle (1999), prosigue a medio camino de la producción y el guión, del cine y de la televisión.
Las referencias y homenajes
Gran parte del encanto de Scream (1996) para el aficionado al cine de terror consiste en los guiños al género, teniendo en esta película un homenaje redondo al slasher. O casi redondo, porque se echa en falta la presencia de alguna referencia al cine giallo y a Dario Argento, del que no sólo bebe el filme indirectamente (al proceder el slasher del giallo), sino que recoge directamente elementos del cine de Dario Argento y del giallo, normal teniendo en cuenta que Scream puede ser catalogado como el tipo de slasher más cercano al giallo, al tratarse de un “¿Quién lo hizo?”. La otra gran referencia ausente es Black Christmas (1974), para muchos el primer slasher, yo la consideraría como el film de transición entre el giallo y el slasher. Además, Scream (1996) toma directamente de Black Christmas (1974), y también de algunos gialli, la utilización de la llamada telefónica. Las influencias de estas películas en Scream (1996) están claras y, en todo caso, son esenciales para conocer los orígenes del subgénero, por lo que es imperdonable que se haya omitido algún homenaje explícito, vamos, en los propios diálogos, porque en similitud de escenas los hay, por ejemplo la chica colgada de una soga como en Suspiria (1977). Siendo algo mal pensado, pudiera pensar que en un ejercicio de chovinismo quisieron homenajear principalmente al propio cine de terror estadounidense, obviando tener en cuenta a los italianos y a una película canadiense, pero sin mayor información no puedo afirmar nada. Eso sí, el cartel oficial de Scream se inspira en el poster de Ópera (1987) de Dario Argento.

El cartel oficial de Scream está inspirado en el de Ópera de Dario Argento.
Sí existen referencias en algún diálogo a Psicosis (1960), la gran película de asesino psicópata y fundamental en los cimientos de los que bebería el giallo y el slasher. También nombran El silencio de los corderos (1991), que si bien poco tiene que ver con el slasher no deja de ser el film de psicópata más importante de los 90. Pero sin duda la referencia con más sentido es la del slasher más influyente y prácticamente fundacional; La noche de Halloween (1978). Scream (1978) adopta la estética sobria de éste y juega con los trucos con el tiempo convertidos en tópicos que estableció La noche de Halloween (1978). Otra gran referencia para Scream (1996) fue Noche de Graduación (Prom Night, 1980), film al que se aproxima mucho por tratarse también de un “¿Quién lo hizo?”, algo que no era la tónica general en los 80, donde primaban los “asesinos legendarios”, es decir, Michael Myers (saga de Halloween) y Jason Voorhees (saga Viernes 13) entre otros. Noche de Graduación (Prom Night, 1980) realmente se distancia en cuanto a calidad de éstas, y Scream (1996) consigue superarla, buena parte de la fama de Noche de Graduación (Prom Night, 1980) se debió al reclamo de Jamie Lee Curtis. Se estructuraba en una primera hora en donde se muestran las relaciones entre los adolescentes del instituto, la amenaza de un psicópata se va sugiriendo, para desembocar en una interesante media hora final de giallo. Scream (1996), creo que por fortuna, es más equilibrada y la trama de un asesino en serie se desarrolla con igual intensidad durante toda la película. Por otra parte, no podía faltar un guiño a Pesadilla en Elm Street (1984), y en la primera parte lo hay de manera especial, con Wes Craven haciendo un cameo como un barrendero llamado Fred, además de otros muchos guiños a esta saga. Quien quiera indagar más en los homenajes de la saga Scream puede hacerlo en las siguientes webs que, aviso, contienen spoilers:
http://tepasmas.com/curiosidades/scream
http://tepasmas.com/curiosidades/scream2
http://tepasmas.com/curiosidades/scream3
El psicópata: Ghostface
A la hora de elaborar un slasher los autores prestan especial atención al psicópata. Su trasfondo y su imagen definida por su máscara y el tipo de armas blancas que utilice. El psicópata de Scream es Ghostface, aunque originariamente su nombre era el del disfraz, pero como suele pasar, tomando ejemplos como Leatherface y Pinhead, este tipo de “apodos” se convierten en más populares. Debe este nombre a su máscara de fantasma, creo que la idea de colocar una careta de un fantasma al psicópata es acertada, una especie de referencia a la presencia fantasmagórica de la que se caracterizan los asesinos de los slashers. El diseño de la careta está inspirado en el cuadro de El Grito.

El cuadro de El Grito y Ghostface.
Pese a la apariencia cómica del disfraz (algo que concuerda en este film paródico) no se cae en el ridículo y Ghostface resulta atemorizante. Algo en lo que, personalmente, creo que se ha acertado, es en no intentar convertir a Ghostface en el psicópata más temible, es decir, en no intentar superar a Michael Myers y a otros, en su lugar han adoptado una postura más “humilde” dotando a Ghostface de cualidades “estándar”, sin colocarlo por encima de la media en sus habilidades como psicópata de slasher. Así pues, Ghostface no es corpulento y por tanto pueden plantarle cara, así que como es habitual en el slasher se apoya mucho en el ataque sorpresa. Por otra parte, el arma utilizada es “definitoria” del psicópata, y el hecho de que Ghostface utilice un cuchillo suficientemente grande pero corriente ejemplifica su “convencionalidad”. La identidad de Ghostface siempre es utilizada por alguien inteligente que sabe despistar a sus víctimas.
Scream (1996)
La película que retomó con fuerza el slasher, sorprendió por su enrevesado e imaginativo guión y creo que es la mejor película de la saga. Al principio iba a ser llamada Scary Movie, es decir, “peli de sustos”, pero finalmente se optó por otro título referencial como es el de Scream, que bien puede ser una referencia al cuadro de El Grito como a las scream queens o simplemente a las pelis de “sustos y gritos” (el título de Scary Movie lo utilizaría posteriormente la comedia paródica de los hermanos Wayans). Como buen slasher, Scream (1996) cuenta con una atractiva escena inicial que se ha convertido en un pequeño clásico entre las secuencias del cine de terror de los últimos tiempos, en parte su efectividad se debe a que posee la mayor carga psicológica de toda la saga. Para el papel protagonista se contó con la guapa Neve Campbell como Sidney Prescott, con una “imagen virginal” adecuada a las protagonistas de los slashers. Otro personaje importante, aunque secundario, es el de Randy, personaje cinéfago introducido como excusa para hacer referencia a los tópicos del cine de terror. Señalar de nuevo la dirección maestra de Wes Craven, otorgando intensidad a las escenas de persecuciones entre víctima y asesino, algo que sabe rodar muy bien Craven, especialmente logrado en la parte final de la película, la cual por cierto tiene un final sorpresa realmente tramposo, aunque no incoherente, pero en las secuelas perfeccionarían el final no siendo tramposo a este nivel. El final, que yo llamaría “el final de las pistolas”, se convirtió en una constante de la saga, en el que ya se rompe la regla de la utilización de armas blancas para pasar a las armas de fuego, sirviendo para destapar los secretos del filme sin necesidad de utilizar flashbacks.

Scream 2 (1997)
La dificultad para realizar una segunda parte a la altura de una primera película es algo sobre lo que se ironiza en esta secuela que consigue estar a un nivel similar al de la primera parte. Las referencias al cine de terror son menores en Scream 2 (1997), posiblemente porque sería reiterativo volver a nombrar La noche de Halloween (1978), Viernes 13 (1980), Pesadilla en Elm Street (1984), etc. pero resulta interesante que los personajes sean conscientes de que “están en una secuela”. Aunque yo preferiría que se remarcaran más las referencias al cine de terror, en este caso se nombran más que antes films ajenos al género. Realmente, la mejor y de las pocas referencias concretas en un diálogo a películas de terror es a films como Día de Graduación (1981) y Examen final (1989), haciendo referencia a slashers desarrollados en institutos y, creo que también, haciendo referencia a películas derivativas de los grandes clásicos, a las que son “más de lo mismo” pero que al aficionado le gusta ver. Otro detalle con encanto es el hecho de que hagan una película basada en los hechos de la primera parte de Scream, una divertida representación de cine dentro de cine que abre Scream 2 (1997) con una escena apropiadamente diferente a la de su película predecesora y también acertadamente referencial, en una sala de cine donde proyectan el estreno de Puñalada, la película basada en los hechos que cuentan en Scream (1996), por cierto que a mí me hubiera gustado más que el título que le hubieran puesto a esa película hiciera una referencia a una fecha, como es habitual en muchos slashers.
Scream 3 (2000)
Si Scream (1996) fue un homenaje a un determinado tipo de cine de terror y Scream 2 (1997) a las secuelas y explotaciones en el género del terror, Scream 3 (2000) es un homenaje a la propia saga, desde la conciencia de que ha pasado a ser un clásico del cine de terror como las mismas referencias nombradas en la saga, quizá por ello es la entrega que menos guiños tiene hacia el cine de terror, aunque yo destacaría como curiosidad un buen guiño hacia las interminables sagas de terror, el del “asesino sobrenatural”. Como homenaje a la propia saga esta vez el film no se desarrolla en un instituto, tiene una índole algo más adulta, la trama se da en pleno Hollywood mientras están rodando la tercera parte de Puñalada, divertido ejercicio de cine dentro de cine que además muestra las miserias de la industria cinematográfica de Hollywood. Dos de los personajes supervivientes se convierten en los protagonistas e inician una investigación al margen de la policía, como es habitual en muchos gialli, aunque creo que estos personajes aderezaban mejor Scream en su papel más secundario, no sé si la razón para que ellos sean los actores principales se debe a que Neve Campbell no haya querido participar más (se sabe que ya quería ir dejando la saga Scream). El guión sigue siendo sorprendente y con giros inesperados, aunque esta película ya tiene un nivel inferior a las anteriores, la fórmula se agota y Scream 3 (2000) se resiente, aún así la forma de enlazar con la trama de los anteriores films es muy eficiente, cerrando espléndidamente la saga que, eso sí, no aguantaría ya más películas sin caer en la degeneración.

Tras la estela de Scream
De la misma manera que La noche de Halloween (1978) propició una ingente cantidad de films en los 80, Scream (1996) generó una “segunda generación” de cine slasher, aunque con un nivel menor al de los 80, realmente la fórmula ya estaba muy explotada y Scream (1996) precisamente funcionaba por eso. Además, mientras que los elementos cómicos en Scream (1996) son, en buena parte, justificables, los de muchos slashers de la segunda mitad de los 90 banalizan el film. Un detalle interesante de la hornada slasher de los 90 es que mientras que en los 80 primaban los films con un asesino “famoso”, conocido por los personajes, y los films whodounit no alcanzaban la popularidad de las películas de Michael Myers y Jason Voorhees, muchos slashers sin embargo influidos por Scream (1996) adoptan la estructura de descubrir al asesino. No es el caso de Sé lo que hicisteis el último verano (1997), con El hombre del garfio, Ben Willis, vengándose de un grupo de adolescentes. El hecho de que no tenga una trama de averiguación del asesino propicia que éste sea un asesino sobrenatural en esta película basada en una novela de Lois Duncan y, como Scream (1996), también escrita por Kevin Williamson. De esta manera, Sé lo que hicisteis el último verano (1997) ejemplifica el otro tipo de slasher en oposición a Scream (1996), fue el otro gran éxito del slasher de finales de los 90, aunque desde luego no la encuentro muy destacable y menos las secuelas, creo que realmente tras Scream (1996) el mejor slasher de la época fue Leyenda urbana (1998), que además también era un film muy referencial aunque no tanto cinematográficamente sino en cuanto a las leyendas urbanas, aportando un cierto toque de originalidad al trillado subgénero. En los 2000 se disipó el boom slasher pero el terror (en mi opinión) goza de una buena época y algunos slashers han vuelto a renovar el género como lo hiciera Scream (1996) en su momento, un oasis en una época de crísis para el cine de terror que, en buena parte, gracias a este film ya ha quedado atrás.
- Paco Antequera

. dijo
No sabia yo nada de esto. La verdad es que solo vi un poco la primera Scream y me pareció una película cutrecilla, casi de risa...vamos, que de miedo nada. Pero ni sabía que tuviese tantas referencias ni nada.
Supongo que conociendo el tema la película gusta más
3 Junio 2007 | 04:27