Urban Ghost Story
El éxito del cine de fantasmas ha propiciado como es lógico la mayor difusión de éste, es tal su éxito que incluso se lanzan en DVD películas de presupuestos paupérrimos e, incluso como en este caso, cintas de hace tiempo que, veleidades del destino, ahora consiguen divulgarse con más masividad. De hecho, esta película inglesa, Urban Ghost Story, fue la única de su director, se deduce por tanto que en su momento debió pasar con más pena que gloria, hecha antes de que el subgénero se pusiese de moda con El sexto sentido y Ringu, por fortuna ahora podemos disfrutarla en España en DVD, pues se trata de una de las películas de fantasmas con mayor aire renovador de los últimos tiempos, partiendo de influencias como Poltergeist y El exorcista se realiza con un tratamiento propio del realismo.
Aunar géneros tan dispares como el drama social y el cine de terror sin que el resultado sea un pastiche es complicado, más aún cuando se incide en lo realista dentro de una película fantástica, dos características antagónicas que sin embargo son ensambladas con lograda homogeneidad, en parte porque lo uno, lo fantástico, complementa a lo otro, lo realista, no es por tanto un concepto artístico gratuito ni tampoco necesariamente por falta de medios (aunque la falta de medios pueda inspirar la adecuación de la historia). Es, en cierto modo, una evolución del género fantástico, una forma de entender lo fantástico no como mera forma ociosa sino como metáfora de una determinada realidad, algo que se puede palpar en bastante cine fantástico de los desoladores años 90, frente a lo inverosímil del cine de género anterior, y no por los menores recursos cinematográficos de entonces.

Con todo esto dicho, queda claro que lo más importante es una cosa; ¿Qué cuenta la película? Aparentemente podría ser una historia más de casa donde se ha colado un fantasma porque no descansa en paz, pero bajo esto subyacen en realidad los fantasmas interiores de una niña que se siente culpable por haber perdido a un amigo en un accidente de coche. Esta niña, Lizzie, viene marcada por el fracaso de su madre y, por tanto, destinada a seguir su camino, puesto que su madre tuvo demasiado joven a sus hijos. Una amiga de Lizzie ha hecho lo mismo que hizo la madre de ésta, es una joven madre soltera que pensaba que así podría rehuir a su familia, pero verá que lo apresurado no resultará tan fácil. Lizzie se encuentra en la situación que su amiga (y hace tiempo su madre) se encontraba antes, es decir, quiere huir de sus circunstancias, por ello al igual que su amiga y hace tiempo su madre recurre a las drogas y piensa en independizarse prematuramente, todo esto guarda relación con su sentimiento de culpabilidad y, por tanto, con la fantasía metafórica del film. La representación de estas tres mujeres, la madre ya fracasada, la amiga de Lizzie que hizo lo que hace tiempo su madre, y Lizzie que piensa en seguir este camino, expone su camino errado y, a la vez, casi predestinado, pues es la degradación social la que lleva a evadirse de ésta con drogas y buscando prematuramente la independencia, lo que en la película se refleja con las deudas económicas de la familia ante una panda de matones. Cuando se trata el tema de las drogas se puede pecar de caer en la moralina simplificadora, y quizá Urban Ghost Story puede pecar un poco de esto, ejemplo de ello es la escena del “bien” y del “mal” según el cristianismo con su típico maniqueísmo, además de que su visión de una irresponsable maternidad puede ser según qué punto de vista algo conservadora, no obstante no es meramente una película que hable de “malas madres”, pues la mencionada marginación social y la incapacidad de los servicios sociales por entender cada caso terminan de conformar un círculo vicioso.
Rodada con sobriedad, sin ningún alarde visual, la historia fantástica contribuye a construir un retrato social prácticamente sin alejarse del realismo, pues la propia historia de fantasmas puede ser verídica o no, sin recurrir a un tramposo final que le dé la vuelta a todo –sin que esto quiera decir que los finales trampa no sean adecuados en ciertas películas- como puso de moda M. Night Shyamalan. Un film que, en su modestia, encuentra su virtud, y una película que llegada tardíamente resulta refrescante entre tanto producto clónico, con una idiosincrasia ajena al efectismo de la mayoría de films de fantasmas. Una buena película gratamente recuperada de un olvido en el que no debió estar. [6,5]
- Paco Antequera
