La máscara de cristal
Hay veces en que una buena película tiene también bastantes defectos y al hablar de ellos pueda dar la impresión de que se está poniendo a caldo el filme; esto es lo que pasa con esta película de la compañía de Jim Henson, una fantástica (en todos los sentidos) producción inglesa que sin embargo es muy irregular, por lo que cabe nombrar bastantes aspectos mejorables pero el resultado no deja de ser notable.
Primera película dirigida por el ilustrador Dave McKean, escrita junto al autor de comic-books Neil Gaiman, así pues bajo esta productora y con estos autores no sorprende encontrarse un cuento de hadas al estilo de Alicia en el país de las maravillas que nos puede recordar a películas como Dentro del laberinto y La casa de papel. Una historia de pura fantasía de las que tanto nos gustan a algunos con el mérito de ser una película de este tipo con poco presupuesto, lo que conlleva limitaciones técnicas que tanto se aprecian en este género, es decir, los fx digitales desentonan en muchas ocasiones, aunque la atmósfera onírica y el hecho de que la historia se desarrolle en un mundo de dibujo salva al film de exponer mal lo que cuenta. Es el apartado visual el punto fuerte de la película, se nota que es en lo que principalmente ha incidido McKean, recreando un mundo con el estilo pictórico con el que dibuja sus ilustraciones, valiéndose de infografía CGI al igual que otras películas actuales como Sky Captain y Casshern, técnica que permite crear detallados escenarios, muy útil para el barroquismo visual que realiza McKean. Sin embargo, esta técnica tiene a mi juicio un inconveniente, al menos tal y como se ha usado hasta día de hoy, y es que se observa claramente que los actores están superpuestos en un fondo dibujado, ofrece una sensación bidimensional, algo que en la película chirría unas cuantas veces, una técnica que quizá se recree con mayor verosimilitud en un futuro, pero en todo caso estéticamente La máscara de cristal es una delicia, es, de hecho, su punto fuerte que la convierte en una interesante película de fantasía cargada de originales escenarios y efectos visuales.

A lo anterior le sumamos unos convincentes actores, una buena banda sonora y un aceptable guión y de todo esto resulta un desarrollo interesante, sin embargo esto último, el guión, pese a como he dicho ser aceptable tiene muchos agujeros. Un guión enrevesado que mantiene expectante al público, construido con la suficiente habilidad para interesar y entretener al espectador, sin embargo inevitablemente termina deambulando hacia el final cuando su rumbo va a ninguna parte, a la deriva, pues el argumento se desarrolla enlazando unas escenas con otras mediante enigmas relativamente ingeniosos pero de escasa lógica, los personajes progresan en su viaje casi más por inercia, porque están en un mundo donde todo vale, y esto le resta mucha emoción al filme, pudiendo llegar a exasperar en la parte final de la película. Para colmo, la fábula tiene un mensaje conservador sobre la necesidad de devolver al “equilibrio” las familias con hijos que “han salido rebeldes”, es decir, que cada uno se aguante con lo que le ha tocado en lugar de elegir su propio camino, detalle que subjetivamente a un servidor le amarga algo la película (muchos espectadores sencillamente no repararán en ello y a otros quizás les agrade la moralina), pero que no enturbia esta agradable película de fantasía.
Al principio afirmaba que puede dar la impresión de que haya puesto a caer de un burro esta película por nombrar algunos de sus defectos que hacen de éste un film irregular, pero pese a su irregularidad es una muy apreciable película, el tiempo dirá si su principal virtud, su alucinante representación visual, queda desfasada o si sigue siendo una película con encanto, pero de momento se puede decir que es una muy disfrutable película de fantasía, de las que nos retrotraen a la pura imaginación, todo un deleite. [7]
- Paco Antequera
