Gritos de muerte
Gritos de muerte es algo así como la respuesta americana a The Ring, nada que ver con los insulsos remakes en donde vacían la esencia originaria de los filmes para ofrecer el producto más adaptado al público de los “fast food”, en este caso no es así, pues no es una traslación de un país a otro en donde como dije se eliminan los elementos inherentes de su cultura quedando algo con poco sentido, en su lugar es una película genuinamente norteamericana, no da la sensación de que se ha robado algo a otra cultura para adaptarlo paupérrimamente, quedando al final una película sin alma, sino que la cinta hunde sus raíces en la cultura de EEUU pero con influencias del cine asiático, de esta manera la película tiene una personalidad propia, así pues, además de tener la estructura y la forma de un film de fantasmas a la japonesa (creo que recordando más a La Maldición que a The Ring), también bebe del terror estadounidense de casas encantadas al estilo de Terror en Amityville o del sangriento body count Posesión Infernal.
La historia está ambientada en la Guerra Civil estadounidense, recurriendo así a los mitos propios, pero EEUU no es Europa ni Asia, por lo que el trasfondo tiene mucho relleno. Tras la secuencia del robo en el banco (rodada en escenarios que se crearon para Big Fish) los ladrones se refugian en una casa grande, donde transcurrirá la trama. Lo mejor de la película es la cuidada ambientación, con inquietantes planos al estilo de Posesión Infernal y El Resplandor y una tenebrosa fotografía, logrando una constante tensión en el espectador, a lo que se le añade la importante presencia de la atmosférica música. Sin embargo, cuando la maldición de la casa va a por uno de los personajes, éste no tiene nada que hacer, es decir, cae al que le toca, simplemente, restándole mucha emoción a la trama. En The Ring desde luego al que le tocaba se iba para el otro barrio, pero no sabes si los protagonistas conseguirán que no les toque. En Gritos de muerte como película de fantasmas al estilo oriental hay fantasmas que aparecen y desaparecen, cuya estética lógicamente no es como la de los films japoneses, pero en cierto modo sí, no hay niñas de larga melena oscura pero sí niñas con un deformado rostro cuya imagen da realmente miedo, y el niño de la película sí es bastante parecido al de La Maldición, es decir, pálido y de pelo recortado.
La resolución de la película es bastante irregular, a unos les gustará la traca final pero a mí me parece un bajón respecto al conseguido clima del resto del metraje, además el recurso de dejar cosas en el aire y explicar otras cuantas mediante flash-backs resulta un tanto artificial, en los propios extras del DVD director y guionistas dicen que querían dejar cosas sin explicar como suele ser habitual en muchas películas orientales, pero esto resulta fallido a mi juicio, pues no es algo que necesite la propia historia, que es bastante sencilla, dando la sensación al final de que la película cojea en algunas cosas. Aún así, el conjunto es bastante correcto, dando un buen ejemplo de cómo absorber influencias del cine de otros países sin caer en un mimetismo despersonalizado, teniendo como resultado un filme que sin ser especialmente original sí es algo más fresco que la media. [6]
- Paco Antequera
