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La Coctelera

LA CAJA ESFÉRICA

16 Octubre 2006

Robot Stories

Robot Stories (Greg Pak, 2003)

La inteligencia artificial a través de la robótica es el núcleo central de los 4 episodios que conforman esta película de ciencia ficción del director asiático-americano Greg Pak, film modesto que ha conseguido gran cantidad de premios, y es que Pak dota de delicadeza lo que podría ser una historia fría, al contrario de esto último Pak dirige con una gran sensibilidad.

A diferencia de otras películas futuristas de ciencia ficción, en Robot Stories prima ante todo una historia con veracidad en lo posible en lugar de un espectáculo de FX, aquí no veremos una ostentación de hipotéticas recreaciones tecnológicas. La cercanía con la que se retrata un futuro próximo llega a resultar inquietante, al contrario que en otras historias de ciencia ficción, lo inquietante no es un fallo del robot que provoque consecuencias inesperadas, sino lo contrario, unos comportamientos predecibles pero que en un contexto entre humanos son muy perturbadores, en cierto modo estos comportamientos predecibles y automatizados sorprenden pues las relaciones humanas tienen una gran base en las costumbres establecidas, algo que no puede absorber un robot, por mucho que se le prepare para ello siempre existirá un margen de error, nunca podrá ser a completa semejanza de un humano, y lo que para nosotros es “sentido común” será justamente lo fuera de lo normal para un robot, presentándose dificultades en la adaptación a la convivencia con humanos. La sencilla introducción de la película bien podría ser en parte una metáfora de esto, pues unos robots que expelen los números del código binario (0 y 1) cambian y empiezan a emitir todos los números y colores, es decir, los robots no son sólo fríos instrumentos para un determinado fin sino que es inevitable que surja lo inesperado, y también lo emocional.

La película, por tanto, especula sobre como podría ser la masificación de los robots. Una vez que se alcance la tecnología mostrada en el film y generalizados los robots –esto es, que todo el mundo pudiese obtenerlos-, el parecido con la película puede ser bastante cercano. Se plantean por tanto cuestiones sociales y éticas, es decir, ¿en qué cambiaría la vida de la gente con la robótica? ¿A qué cuestiones morales habría que atender ante unos seres con una elevada inteligencia artificial? Tanto lo uno como lo otro es lo que se narra en las 4 historias que componen esta bella película:

Mi bebé robot

Una de las mejores partes de la película, cuenta la historia de una pareja que para adoptar un niño deberá antes realizar durante un mes una prueba de aptitud con un “bebé-robot” (me pregunto si Greg Pak se habrá inspirado en los tamagochis). La mujer será más descuidada con el robot biónico, llegando a hacer trampas en la prueba con la ayuda informática de su padre, pero terminará adquiriendo empatía hacia el “bebé-robot”, pese a ser simplemente una máquina que reproduce el comportamiento y las necesidades de un bebé, pese a que ella sólo ve una bola que emite ruiditos, se dará cuenta de los errores que podría tener como madre.

El reparador de robots

Los capítulos del film siguen un orden lógico que podríamos comparar con el orden de determinados acontecimientos de la vida, como es en el caso anterior el tener un hijo y en los siguientes conocer el amor y finalmente la muerte, sin embargo a diferencia de lo que pudiera parecer este episodio no se centra en la muerte, que sería el final, sino en la pérdida de un ser querido, en este caso el “hijo-robot” de una mujer (que es la jefa de la oficina en el siguiente episodio dicho sea de paso), dotando al término “ser querido” de un significado más difuso. Al principio de la historia, la mujer actúa con cierta frialdad, no indiferencia sino más bien con disgusto pero interiorizando lo que siente por una “máquina” que siempre se comportó con cierto desdén. Creyendo que podrá “repararlo”, se dedica a recopilar las figuras y las piezas de éstas que él coleccionaba, lo que en realidad le servirá para tener un vínculo con él, para recordar la única motivación que tenía alguien cuya existencia era muy gris.

Amor de máquina

En este episodio se va más allá y se cuestiona: ¿podría llegar a amar un robot? El robot de esta historia está interpretado por el propio Greg Pak, androide cuya labor será la de oficinista trabajando con ordenador. Es quizá el único capítulo que puede tener algo de humor, pero es como los otros bastante sobrio. El robot verá como se relacionan entre sí los seres humanos y también como se relacionan con él, cosificándolo, sin embargo su alta inteligencia artificial tendrá curiosidades y finalmente tendrá necesidades más allá de su rutinario trabajo.

Barro

Los escultores prestan mucha atención al tacto, es su principal herramienta de trabajo. El barro se presenta en esta historia como una representación del sentir, de la realidad en un mundo cada vez más imaginario. En este caso, se plantea algo más difícil científicamente, el “escaneo” del cerebro humano, es decir, poder traspasar la mente a formato digital, pasando de la artificialidad con inteligencia de los anteriores episodios a una inteligencia convertida en artificialidad, lo que sirve para burlar a la muerte. El escultor de esta historia morirá pronto, por lo que debería “escanear” su cerebro, pero sus contactos de realidad virtual con la mente escaneada de su esposa le hacen cuestionar la artificialidad de esa inmortalidad.

Estas historias con una cotidianeidad verosímil son acompañadas por una dulce música que termina de acentuar la insospechada ternura de que emanan estas historias de robots, dirigidas con gran expresividad por Pak, otorgando a la película de una cuidada estética que desprende unas veces calidez en la modernidad y otras veces la frialdad de un futuro no muy deseable, se percible especialmente en el capítulo de Amor de máquina con el uso de tonos fríos en la oficina, sin olvidar las buenas interpretaciones de la plantilla de actores. Es, en definitiva, su naturaleza dramática la que convierte a este film en una estupenda película de ciencia ficción y a su vez la ciencia ficción se revela con unas grandes posibilidades dramáticas en una gran obra intimista. [7]

- Paco Antequera

servido por lacajaesferica 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

modesto

modesto dijo

Me suena a Asimov, a Brian Aldiss, demostrando la incapacidad japonesa de crear autentica ciencia ficcion de ellos mismos, son los reyes de los comics, pero para hacer tramas de ciencia ficcion profesionales se tienen que remitir a la literatura occidental
El primero, se parece a inteligencia artificial , y a la multitud de historias de yo robot

1 Agosto 2009 | 05:44 PM

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Sobre mí

Nacido como un espacio en el que contar mis inquietudes, finalmente convertido en un blog de cine fantástico (la cabra tira al monte), en el que hablo sobre este género cinematográfico intentando aportar información y puntos de vista que no estén demasiado extendidos por la red.

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