La noche de los lápices
En 1976, en Argentina, la izquierda tenía una repercusión importante, alcanzando victorias tales como la que retrata como punto de partida esta película, la obtención del boleto estudiantil. Arguyendo como justificación la necesidad de imponer "orden" y la lucha contra la guerrilla, el comandante Videla ejecutó un golpe de estado auspiciado por EEUU, proclamando el "Proceso de Reorganización Nacional", en el que cual se desarrolló una guerra sucia contra la oposición de la que se estima que 30.000 personas fueron eliminadas. Una buena parte de los desaparecidos eran jóvenes militantes de sindicatos estudiantiles, pasando al recuerdo el secuestro de 7 jóvenes el 16 de septiembre en la operación de "La noche de los lápices", día convertido en Argentina en el "Día del Estudiante Secundario" en homenaje a los jóvenes desaparecidos.
Este clásico del cine social latinoamericano retrata la reclusión a la que fueron sometidos 7 estudiantes sindicalistas de La Plata (capital de Buenos Aires), por cierto entre los que se incluye como intérprete el famoso en España Leonardo Sbaraglia, pero el drama se narra especialmente desde el punto de vista de otro personaje, el de Pablo, el cual está enamorado de Claudia. El film se compone de una primera parte optimista, vital y soñadora, en la que los jóvenes militantes luchan por sus reivindicaciones con cierta ingenuidad idealista, con algo de despreocupación sobre lo que podrían acarrear sus acciones. La primera escena de la cinta, en la que debaten en asamblea que actuación tomar, indica la impetuosa rebeldía de estos jóvenes, especialmente en Claudia cuando afirma que proseguir con la dialéctica les afloja ante el adversario. Las advertencias de un precavido estudiante ante la represión que podría suscitarse son denegadas. De la palabra pasan a los hechos y la presión estudiantil surte efecto, logrando la implantación del boleto estudiantil, pero tras llegar a una cierta cúspide de júbilo se instaura la dictadura militar de Videla en la amarga segunda mitad de que se compone la película. La felicidad de una fiesta se diluye ante una inspección militar, escena que bien puede representar el paso de la gloria por la victoria al terror de la opresión.
Lo que prosigue a continuación es la noche de los lápices, el procedimiento de secuestro clandestino de los estudiantes activistas, en cautiverio durante varios meses. Hay que decir que en la película el calvario sufrido por los jóvenes es sólo intuido, pues nada se muestra de torturas que sufrieron tales como que les arrancaran las uñas, o las violaciones a las chicas todos los días, pero quizá Héctor Olivera ha optado por recrearse lo menos posible en los aspectos más truculentos, ya que no dejaban de ser hechos acaecidos hace sólo 10 años cuando se realizó la película. No obstante, la angustia ante la incertidumbre es reflejada apropiadamente, implementando una verosímil desesperación pero retratando también los coletazos aún persistentes de idealismo y anhelo por vivir. Se mostrará mientras a los padres de Claudia indagando sobre el destino de su hija, sobre todo por la posición algo privilegiada de su madre, hija de un prestigioso médico, lo que le facilitará contactos con la burocracia, aunque recibirá con falsos modales el portazo en la cara. Se anticipa en el filme la creación de la organización de las Madres de la Plaza de Mayo cuando la madre de Claudia decide investigar junto a otra madre. Cabe resaltar también al padre de Claudia, fundamentalmente en la primera parte de la película, en donde este personaje sirve de advertencia, pues el padre de Claudia es también un izquierdista utópico, pero serenado con el paso de los años y consciente de la firme mano del poder, por lo que intentará que Claudia postergue sus ideales, "no digo que agaches la cabeza, pero no te regales", le dice a su hija, lo que plantea posiblemente la cuestión principal que expone esta película: ¿Realmente merece la pena la lucha aún poniéndose en peligro? ¿No sería más provechoso rehuir de compromisos arriesgados? Es algo que no tiene respuesta fácil, sin embargo, el prólogo de esta historia ofrece una reverberante visión de esperanza, de que los derechos deben defenderse, y aunque nada pueda sustituir una vida, sí se declama que finalmente se puede y se debe conseguir la justicia, ejemplo de ello son las Madres de la Plaza de Mayo que con tanta dignidad han luchado y luchan. En definitiva, el largometraje no inspira meramente pesadumbre, pese al terrible drama, sino un pertinaz idealismo, una repulsa al totalitarismo y la necesidad de combatirlo.
La realización de la cinta es muy sobria, poco hallazgo fílmico podemos encontrar, pero realmente no se pretende, pues la dirección tan funcional busca la mayor verosimilitud posible, lo que está logrado con creces, gracias también a unas muy convincentes interpretaciones. El detalle que más pomposidad puede mostrar en algún momento de la película es la banda sonora, que resalta magníficamente las sensaciones que deben emanar de la pantalla, dotando al metraje de fuerza expresiva, algo importante en una película tan austera estilísticamente. El resultado es, finalmente, una historia que traspasa a todo aquel que tenga una mínima sensibilidad y que incita a la reflexión de algo tan tristemente universal como es la criminalidad del totalitarismo, y con ello a realizar un ejercicio de memoria histórica siempre tan imprescindible y que tanto se necesita también en España. [7]
- Paco Antequera

valentina dijo
como podemos olvidar episodios como estos, ocurridos gracias a la mano oportunista estadounidense, nos dejamos llevar por el sueño americano cuando tras de esa cara feliz de los norteamericanos se esconden gran cantidad de oportunistas que solo quieren explotar a los paises bajos apoyando a los dictadores, para que solo la parte de los burgueses se vean beneficiados mientras que los mas pobres cada dia lo sean mas.
3 Octubre 2007 | 03:55 AM