La noche de los muertos vivientes
Hablar de La noche de los muertos vivientes es hablar de un tótem del cine de terror moderno y de la gran referencia de su género, el de zombies, como lo es El exorcista dentro del género demoníaco, La matanza de Texas en el american gothic o Halloween en el slasher. La importancia de este filme es tal que fragmenta en dos la historia del cine de zombies; por un lado películas inspiradas en los rituales vudú (a través de los cuales se "zombifica"), cuyos films más importantes son White zombie y Yo anduve con un zombie, y por otro lado, desde 1968, el concepto de zombie creado por George Romero en La noche de los muertos vivientes, muertos putrefactos que vuelven a la vida con hambre de carne humana y que en posteriores films contagiarían la "zombificación" a través del mordisco, siendo neutralizados dañando su cerebro (por lo general con un objeto contundente o un disparo). Desde entonces, incontables películas siguen con más o menos variaciones las directrices marcadas por Romero en su opera prima.
La noche de los muertos vivientes figura junto a películas como La matanza de Texas, Halloween, Evil dead o con mayor actualidad El proyecto de la bruja de Blair como uno de los pocos filmes de escaso presupuesto con un gran éxito de taquilla. Los medios de que disponían eran claramente limitados: básicamente una casa, unos cuantos actores desconocidos y una cierta cantidad de extras como zombies, a los que se les retribuyó con una camiseta en la que figura una frase algo así como "yo estuve en el rodaje de La noche de los muertos vivientes". No obstante, a diferencia de lo que se pudiera creer, el largometraje pudo rodarse en color pero Romero optó por el blanco y negro, que ciertamente es un acierto en una película en la cual la mayor parte se desarrolla en la noche, contribuyendo a crear una atmósfera malsana. Observamos influencias de Alfred Hitchcock en la manera de crear suspense en la trama, pudiendo encontrar ciertos paralelismos con Los pájaros, el más evidente es el asedio inesperado por parte de unos seres. En La noche de los muertos vivientes este asedio lo efectúan los zombies hacia una casa en la que se parapetan los desafortunados personajes, que bloquearán toda entrada a la casa, lo que sería muy imitado no sólo en el cine de zombies, dándose en algunas películas la incoherente situación de que unos personajes que se encierran sin mediar demasiada palabra proceden a bloquear los accesos con puertas del interior de la casa y maderos, como si todos hubiesen visto La noche de los muertos vivientes. El ambiente ténebre del film se refuerza con una crudeza inusual para la época, que sin llegar a poder considerarse gore, sí fue una de las principales influencias del mencionado género.

Otro rasgo un tanto singular es la velada crítica social de su historia. Como el propio George Romero afirma, sus películas no son las típicas historias de terror huecas, sino que encierran unos determinados planteamientos políticos. Si bien Romero también afirma que sin embargo La noche de los muertos vivientes no la concibió como una reflexión socio-política, sí muestra al menos un determinado retrato social. No es casualidad que de entre los muertos vivientes que asedian la casa se encuentren todo tipo de estratos sociales, diferentes pero iguales ante la muerte. Pero más allá de esta premeditada imagen social en el exterior de la casa, encontramos dentro de ella el conflicto de unos personajes movidos por una pulsión de supervivencia e, incluso, los intereses personales antepuestos a los de la colectividad. Finalmente, el género humano llega a ser un peligro mayor que los propios zombies, "un lobo para el hombre". Donde algunos si observaron una crítica socio-política donde según Romero no la hay es en el final, en el que vieron una crítica al racismo presente en la sociedad, aunque lo más probable es que su significación no vaya más allá de la fatalidad. Sin embargo, en el más que correcto remake de 1990 de La noche de los muertos vivientes sí se realiza en el desenlace una crítica política, que entraña un reflejo clasista y alegoría del abuso de una clase dominante sobre otra, como ya expondría Romero más ampliamente en la cuarta y última parte de la saga, La tierra de los muertos vivientes.
La noche de los muertos vivientes es, en definitiva, una obra maestra convertida en pieza clave del terror moderno, sin la cual éste no sería como es, pues no es sólo la imprescindible referencia del cine de zombies moderno, sino una de las películas más influyentes en la historia del cine de terror que realizada con bajo presupuesto hace tantos años aún sigue impactando. [10]
- Paco Antequera


Andaluuz dijo
Solo una pequeña corrección. En esta magnífica obra, los zombis no "contagian" su mal.
Es decir, eso de la mordedura no aparece en la película. Los muertos reviven por influencia de las radiaciones del satélite. Y cuando alguien muere, simplemente revive.
Eso de la mordedura es un añadido de películas posteriores, y no es más que una importación directa de la figura del vampiro.
Por lo demás, esta película sigue tan intocable como el primer día. Porque en esta no vemos "zombis". Vemos personas muertas que despiertan, y eso dá mas miedo que el canibalismo que practican.
Saludos
6 Febrero 2008 | 09:23 AM