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LA CAJA ESFÉRICA

Categoría: Cine - Monográficos

27 Abril 2007

Fantastic Factory

Puesto que, se supone, la Fantastic Factory ha dejado de existir, viene a colación un merecido homenaje a la breve vida de esta productora de terror española, aunque realmente esto de Fantastic Factory eran las producciones “encubiertas” de Filmax, poderosa distribuidora española que hasta entonces no estaba especialmente involucrada en la financiación de cine, sin embargo pese a la desaparición de la marca Fantastic Factory, la producción en Filmax tiene visos de continuar. Así pues, la “eliminación” de la Fantastic Factory, especulo yo, obedece a desprenderse de un tipo de cine no demasiado rentable, de esta manera Filmax proseguirá con el bagaje adquirido con Fantastic Factory pero sin necesidad de limitarse al género fantástico.

¿Qué era la Fantastic Factory? Fue una productora de cine fantástico fundada por el medio-estadounidense Brian Yuzna y Julio Fernández, este último presidente de Filmax, realmente el mandamás de esto y el que decidió cortar por lo sano. Lo interesante es que la Fantastic Factory permitió a un director tan cafre como Brian Yuzna realizar unas cuantas películas holgadamente, y es que la Fantastic Factory le sirvió a Yuzna para hacer unas cuantas películas y producir otras tantas sin escatimar en casquería, algo que hace falta en el cine español. Nunca antes se había producido en España una oleada de films gore con tales presupuestos, y es que el terror español sigue muy ligado al thriller, la Fantastic Factory ayudó a abrir un poco las puertas. De todas formas, no hay que olvidar que la Fantastic Factory no rompe con una tradición del fantástico español: las coproducciones. Es más, el carácter internacional de las producciones de la Fantastic Factory es especialmente notorio con repartos multinacionales, dando la impresión de que el cine de terror español no pudiera funcionar sin ayuda extranjera, aunque la financiación y el equipo técnico es español, sin duda un paso adelante. Pero con el paso del tiempo, la Fantastic Factory descuidó cada vez más el mercado español, obteniendo beneficios del comercio internacional, es decir, la historia de siempre, el terror no termina de cuajar en España. Queda camino por hacer, pero Fantastic Factory ha contribuido de manera determinante a crear una industria con tradición en el cine de género.

Así pues, ¿qué ofreció la Fantastic Factory? Principalmente, le sirvió a Yuzna para realizar cine cómodamente, e invitar a algún amigo para participar, si la vida de la Fantastic Factory hubiera sido mayor quizá hubiese dejado una buena lista de films realmente interesantes, pero las películas producidas que han quedado son, en su mayoría, atractivas aportaciones al género, aunque el cine de la Fantastic Factory haya sido muy criticado. De nuevo, lo español se aprecia más en el extranjero que aquí. De todas formas, como ya dije pese al fin de la Fantastic Factory (que realmente es una desvinculación de Julio Fernández con Brian Yuzna), es posible que Filmax mantenga un cierto ritmo de producciones fantásticas, de hecho ya produjo films al margen de la Fantastic Factory, que en realidad no es al margen de ésta porque contaron con el mismo equipo e incluso con mismos directores, ¿qué razón les llevaría a prescindir de la marca Fantastic Factory? Mi deducción apunta a que para los films “más serios” Julio Fernández ya quiso desvincularse de la imagen de la Fantastic Factory, es decir, El maquinista (2004) y Frágiles (2005), si bien Balagueró ya realizó Darkness (2002) con el sello Fantastic Factory, y también cabe mencionar El segundo nombre (2002) para Fantastic Discovery, sello con la intención de promocionar nuevos directores, aunque viene a ser Fantastic Factory y Filmax sin más. Contando estas películas son 12 films los realizados gracias a la iniciativa Fantastic Factory, pero, de todas formas, comentaré para los que decidieron utilizar la marca Fantastic Factory, son los 9 siguientes:

Faust (Brian Yuzna, 2000)

Primer film de la Fantastic Factory y primera película controvertida entre público y crítica, no es que o la ames o la odies, pero casi. Yo, sin duda, me inclino más hacia lo primero. El resultado deja que desear, es un film irregular y cabía esperar algo más del eficaz Yuzna, aún así es moderadamente disfrutable y sus perversas dosis de violencia y sexo son de agradecer, insisto en lo apreciable de que se haga un cine de género salvaje. Como cinta que inició la singladura de la Fantastic Factory tiene muchos elementos representativos de lo que sería el cine de ésta, es decir, terror, gore, fantasía, thriller, acción, erotismo, etc. Película mediocre en muchos aspectos pero con encanto, no fue un mal comienzo.

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Faust, primer film de la Fantastic Factory.

Arachnid (Jack Sholder, 2001)

Yuzna contó para esta monster movie con su amigo Jack Sholder, simplemente un correcto artesano de serie b. Esta película bebe de la mezcla de ciencia ficción y terror de las películas de los años 50, un divertimento sin más, de pocas pero al menos cumplidas pretensiones. De lo menos destacable de la Fantastic Factory, no obstante decente como serie b de videoclub.

Dagon (Stuart Gordon, 2001)

Si Faust es algo mediocre y Arachnid normalita en sus escasas pretensiones, Dagon subiría el nivel de la Fantastic Factory a una altura muy estimable gracias a la buena labor del equipo en Galicia y a su director, el genial Stuart Gordon, el mejor “adaptador” de H.P. Lovecraft, aunque hay que señalar que sus films no transmiten la esencia que uno esperaría en Lovecraft, pero ante la enorme dificultad de adaptar sus relatos, Gordon opta por lo más “terrenal”, seleccionando los relatos más trasladables a cine y realizando sustanciales cambios, incluso introduciendo comedia. De todas formas, Stuart Gordon es quien más ha aportado cinematográficamente al cine basado en Lovecraft, y olvidándonos de esto, tenemos en Dagon otro brillante film inspirado en este imprescindible escritor, con una lograda atmósfera y un excelente desfile de monstruos, esto es terror en mayúsculas, sin duda un gran ejemplo de una senda que se debería explotar más en este país. Un pequeño clásico.

Darkness (Jaume Balagueró, 2002)

El primer film de la Fantastic Factory dirigido, por fin, por un español (al igual que con Paco Plaza, a cambio de dirigir la película de Operación Triunfo). Balagueró ya había tenido éxito con Los sin nombre, algo inusual en un país donde el thriller nacional no interesaba demasiado. Esta posición puntera en el mercado y el estar en el sitio adecuado en el momento oportuno permitieron a Balagueró contar con un alto presupuesto para su segundo largometraje, realizando una obra de terror psicológico a lo grande, una estupenda película de fantasmas en su vertiente más diabólica y maligna, al estilo de Terror en Amityville. Si tuviera que recomendar a alguien una película para empezar a descubrir a Balagueró, quizá escogería ésta, pues imprime en ella todo el potencial de su estilo, insistiendo en una serie de efectos ópticos característicos que moderaría en posteriores films. Se puede decir que, aún así, es una película irregular, que le cuesta arrancar y cuya narración incoherentemente confusa llega a despistar, pero de todas formas sus virtudes inclinan claramente la balanza a su favor, no me tiembla el pulso al escribir que Darkness es una de las mejores películas de fantasmas de esta década.

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Darkness, una gran película de fantasmas.

Romasanta (Paco Plaza, 2003)

Paco Plaza ya había realizado una película para Fantastic Factory (aunque lo llamasen Fantastic Discovery), la interesante El segundo nombre, film comparado con Los sin nombre ya que de hecho bebe de parecida fuente literaria, además de que, de hecho, Plaza comparte bastante en su hacer con su amigo Balagueró. Romasanta es aún mejor que El segundo nombre, y viendo ya ambos films, observamos una apreciable capacidad para lo estético en Plaza, realmente otorga categoría a esta película que para muchos es la mejor de la Fantastic Factory, una excelente vuelta de tuerca al mito del hombre lobo con cierto tamiz español recordando a los intentos de Amando de Ossorio (casualmente gallego, como la tierra en donde se ha rodado esta película) por construir un terror con sello español. Aunque alguno verá en mí la intención de elevar por los cielos la labor de la Fantastic Factory, realmente lo que pienso es que hay que valorar las cosas, reconocer el trabajo bien hecho, por eso, de la misma manera que pienso que Darkness es de lo más destacable del cine de fantasmas de los 2000, creo que Romasanta es de las mejores (o incluso la mejor) película de hombres lobo realizada en esta década.

Beyond Reanimator (Brian Yuzna, 2003)

Segunda película de Yuzna para Fantastic Factory y tercera parte de la mítica saga de comedia gore Reanimator. El resultado cumplió las expectativas, como mínimo está a la altura de La novia de Reanimator, un auténtico festín de diversión gore, fue de las películas más divertidas ese año.

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Beyond Reanimator es la tercera parte de la saga de culto Reanimator.

Rottweiler (Brian Yuzna, 2004)

Quienes estén de acuerdo conmigo o, sencillamente, otorguen fiabilidad a mis opiniones, pensarán “qué bien vamos hasta ahora”, pues sí, qué bien íbamos hasta ahora, hasta Rottweiler, y es que lo de esta película tiene delito, que un director tan capaz como Yuzna nos endose esto es para mear y no echar gota. Puede darse un caso similar a su El dentista 2, hecha con prisas y el menor presupuesto posible, una mera explotación comercial a la que Yuzna accedió. La cuestión es que la idea es interesante, con esa mezcla entre monster movie y Terminator, pero la chapuza es colosal. Especulando, creo que aquí se empieza a observar el distanciamiento entre las ideas de Yuzna y las de Julio Fernández, que tan rácana financiación otorgó a este film. Bodrio.

La monja (Luís de la Madrid, 2005)

Recuperación del bache de Rottweiler pero no del todo. La idea de este proyecto parte de Balagueró, aunque poco haya debido quedar de éste tras caer en manos de Filmax, y es una pena porque una idea interesante quedó en un producto convencional encargado al montador habitual de la Fantastic Factory, Luís de la Madrid, que ha realizado un buen trabajo, de tal manera que comparando unos minutos de esta película con los de otras de la Fantastic Factory hacen que parezca uno de los films más destacables, pero realmente no es así, porque con el pastel de guión de Manu Diez que le han encasquetado no hay por donde sacar a flote la cosa. El resultado es un slasher sobrenatural que cae en los tópicos del género uno por uno, perdiendo mucho interés, aunque el buen trabajo realizado la salva un poco.

Bajo aguas tranquilas (Brian Yuzna, 2006)

La última película de la Fantastic Factory firmada por el máximo representante de ésta, Brian Yuzna, tras la regular Faust y la castaña de Rottweiler se une a Beyond Reanimator en sus películas interesantes. Por entonces, esta película poca promoción tuvo en España, Filmax era plenamente consciente de que sus películas con la Fantastic Factory (y más aún las de Brian Yuzna) eran carne de videoclub en distintos países. Esta vez Yuzna tuvo suerte y pudo preparar mejor esta película, no tan divertida como Beyond Reanimator (tiene algunos momentos de pequeño tedio que recuerdan inquietantemente a Faust) pero rayando a un muy buen nivel, situada dentro de las buenas películas de Yuzna, aún más bizarra que buena parte de su filmografía, una delirante mezcla de Phantasma de Don Coscarelli, cine de zombies, brujería, maldiciones, terrores acuáticos, temática sectaria... en fin, una divertida psicotronia que, a modo de testamento, hace un buen resumen de lo que fue la Fantastic Factory.

Parte del buen legado que ha dejado la Fantastic Factory ha sido la consagración de Jaume Balagueró y Paco Plaza, de gran importancia porque asentar el nombre de un director, que éste tenga seguimiento y posibilidades de financiación, es algo fundamental para asentar una escena de cine fantástico en España, estos directores se unen a Álex de la Iglesia y Alejandro Amenábar en la élite del actual fantástico español, aunque estén situados en la parte más thriller del terror (necesitamos un Wes Craven o, por qué no, un Yuzna). Pero esto no basta, la floreciente escena del terror español de los 70 se vino abajo, y lamentablemente lo mismo podría pasar a día de hoy, pero, como ya dije antes, otra aportación fundamental de la Fantastic Factory ha sido asentar un poco una industria con experiencia en cine fantástico, como ya intentara Profilmes en los 70, y es que esperemos que a Balagueró y demás no les pase como a Jess Franco y Paul Naschy a finales de los 70, cuando perdieron el apoyo de la industria. En definitiva, creo que un objetivo importante es que el cine de género español sobreviva sin necesidad de coproducciones, que las películas se rueden en inglés o cuenten con repartos internacionales no es algo que vea inconveniente, así hacen a veces los italianos pero ellos cuentan con una industria (aunque el panorama italiano lleve tiempo en decadencia). Fantastic Factory ha puesto no un granito de arena sino un buen saco para el crecimiento del cine de terror en España, mi visión es positiva (espero que no equivocadamente optimista) y creo que si se sigue a este ritmo el terror español alcanzará pronto el lugar que merece. Con esta divagación concluyo este homenaje a la Fantastic Factory, un estupendo proyecto que ha dejado estimables películas.

- Paco Antequera

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25 Marzo 2007

Videojuegos en películas

Para empezar y no crear confusión, sépase que no voy a hablar de adaptaciones de videojuegos en el cine sino de la presencia en sí de éstos en el cine, algo que no va mucho más allá de lo anecdótico, sirva este artículo como un compendio de curiosidades sobre la presencia del entretenimiento interactivo en películas que recuerde.

Los videojuegos comenzaron su rumbo comercial en los 80, desvelándose como una completa forma de entretenimiento y ocio que con el paso del tiempo y el aumento de la tecnología se han convertido en una fascinante herramienta de ocio y, por mucho que incordie a los puritanos de siempre, un elemento cultural que cada vez es más reconocido como tal. Pasados los muy conservadores años 90, en los cuales los videojuegos, los comics y los juegos de rol fueron estigmatizados, éstos, y en especial lo que nos ocupa, los videojuegos, han alcanzado un relativo “prestigio”, implantando una presencia firme en ferias y actos de arte digital. Los años 90 fueron revolucionarios en el sector de los videojuegos, pasando de la arcaica tecnología dispuesta en los 80 a lanzamientos con una mayor capacidad gráfica y de posibilidades de juego. En los 90 empezaron las adaptaciones a cine de videojuegos, las cuales suelen encuadrarse en el cine de acción y fantástico, hasta llegar a los 2000 en donde las adaptaciones han alcanzado un nivel algo más digno, posiblemente a partir de ahora veamos adaptaciones de videojuegos a cine más tomadas en serio, por lo menos tan tomadas en serio como las adaptaciones de comic y, con el tiempo, quizá tanto como las literarias.

Pero ¿cuál era del reflejo de los videojuegos en el cine en los años 80, cuando ya despuntaban? Principalmente las adaptaciones respondían a series de animación, destinadas al consumidor potencial de entonces, los niños. Retomando el meollo del asunto, en los 80 observamos la presencia de algún videojuego en alguna escena de alguna película. En 1975 ya podiamos ver una recreativa en Tiburón, también me viene a la mente de 1988 la mítica Contacto Sangriento, film que supuso la consagración de Jean Claude Van Damme y que, de hecho, con su cierto estilo pulp como Operación Dragón, recuerda a los videojuegos de lucha que tanto éxito tendrían en los 90, pero en esta película aparece en una escena una máquina recreativa de un juego de lucha muy primario, Van Damme juega a la recreativa como si de esa manera estuviera exhibiendo sus habilidades marciales. Curiosamente, o más bien, prácticamente de manera lógica, Van Damme protagonizaría una de las primeras adaptaciones de videojuego, la delirante Street Fighter, la última batalla, tan mala que es buena (no queda otra que reirse con este despropósito). Al año siguiente se estrenó Regreso al futuro II, una clase magistral de cine de entretenimiento en esta película de ciencia ficción y aventuras pasada por el filtro de la comedia, en la que en una escena dos niños (por cierto, uno de ellos es Elijah Wood) están jugando a una recreativa de un juego “retro”, en realidad un juego de actualidad por entonces, el Duck Hunt, de los primeros en utilizar como periférico una pistola, pero que en el futuro en que se desarrolla la película era ya un juego pasado de moda, hábil manera de escabullirse en un detalle que pudo fallar.

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Mención aparte merece una película estrenada el mismo año, The Wizard, en la que la aparición de un videojuego no es meramente anecdótica o detalle accesorio de una secuencia, sino que su trama estaba estrechamente ligada al mundo de los videojuegos, la película contó con la colaboración de Nintendo, entonces máximo exponente de las videoconsolas, cediendo imágenes inéditas del que sería un futuro lanzamiento, Super Mario Bros 3. La película viene a ser una road movie que, como es rasgo de este género, el viaje sirve para el desarrollo de los personajes y, en muchos casos, del encuentro de éstos consigo mismos, así que, realmente, poco tiene que ver esta película con el cine de acción y menos aún con el fantástico, es un drama acondicionado a lo que sería el cine infantil o familiar, la historia gira sobre un niño muy hábil con los videojuegos pero muy retraído (si la película fuera de los 90 más de uno habría hecho una asociación entre una cosa y otra), que con un amigo abandonan su ciudad para dirigirse a un torneo de videojuegos. El interés de Nintendo por esta película ya vislumbraba lo fructífera que podía ser la relación cine-videojuegos, lo que, como dije, empezaría a verse en los 90. En 1991, en una película que sería adaptada a videojuego, Terminator II, aparecía un salón recreativo en el que está jugando John Connor, muestran pretendidamente juegos espectaculares que en su época así lo eran pero que hoy día quedan obsoletos, ya sabemos del gusto de James Cameron por mostrar los efectos especiales más punteros posibles y como si en los videojuegos lo reflejase, aparecían algunos juegos que hacían un precario uso de las 3 dimensiones.

Hasta ahora he nombrado algunas películas en las que aparece en algún momento algún videojuego pero si en The Wizard los videojuegos eran buena parte del motor de la trama, cabe señalar unas cuantas películas en las que la historia en sí es el videojuego, es decir, películas en la que los personajes están en un videojuego, ya en 1982 se estrenó Tron, film producido por Disney en donde un maligno programa de ordenador se rebela y su creador debe introducirse en el ordenador para combatir con éste, siendo sometido a juegos. Película pionera sobre la realidad virtual y en los efectos digitales en el cine, su apartado técnico era deslumbrante para la época, además de que uno de los artistas conceptuales de la película fue Moebius. A la sombra de Tron surgieron films como Juegos de guerra de 1983, en la que un chico juega contra la computadora del departamento de defensa, y Starfighter de 1984 en la que un joven aficionado a los videojuegos de mata-marcianos es contratado para luchar contra extraterrestres. Arcade de 1993 era otra película de ciencia ficción, en ella un demonio surge de un videojuego. En 1994 Edward Furlong, precisamente el chico de Terminator II, protagonizó Juego Mortal, película de terror la cual cuenta la historia de un adolescente que compra un videojuego y según empieza a jugar se va haciendo realidad.

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En los 90 se realizaron más películas sobre la realidad virtual, en 1999 se retomó la realidad virtual en un videojuego con eXistenZ, dirigida por David Cronemberg, artífice de la Nueva Carne, el mundo de la realidad virtual encuadra con las temáticas que interesan al autor, de hecho Cronemberg que ha influido en el cyberpunk toma influencias recíprocas de éste, realizando una película de ciencia ficción cyberpunk con el estilo tecnológico orgánico que caracteriza su universo. No es de lo mejor de Cronemberg pero sí una de las mejores, o la mejor, película mencionada en este artículo. En 2001 se lanzó Cómo fabricar un monstruo, de nuevo una película de terror sobre un videojuego "muy real". Por último, cabe señalar Stay Alive de 2006, película de terror estadounidense que se inspira en el cine de fantasmas oriental, y como es habitual en buena parte del último cine de fantasmas asiático, la tecnología sirve como canalizador de una maldición, en este caso en un videojuego.

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Como se observa, la presencia de videojuegos en el cine ya no es únicamente anecdótica, viendo el transcurso de la aparición de éstos como reflejo de algo que está cada vez más instalado, como otros medios tecnológicos, como los televisores, los ordenadores o las cámaras de fotos es parte importante del ocio de mucha gente y aunque fastidie a los reaccionarios, una herramienta cultural aún por explotar.

- Paco Antequera

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25 Diciembre 2006

Tipos de zombies en el cine

La noche de los muertos vivientes inauguró nuestra Caja Esférica y con otro artículo de estos entrañables seres que tanto nos gustan inauguramos la sección de Monográficos de La Caja Esférica. El cine de zombies puede parecer que peque de reiterativo, que unas pocas películas sirvan de grandes referencias mientras el resto se dedican a emular con más o menos distinción a las anteriores, sin embargo, el cine de zombies es más variado de lo que muchos puedan pensar, encontrándonos filmes bastante originales, pero dejando al margen los más concretos, se pueden establecer unos subgéneros dentro de las películas de zombies destacando los siguientes:

Zombies clásicos

El mito zombie originario, es decir, el de un autómata sometido a la voluntad de otra persona, mitología proveniente de los cultos vudú. El vudú es una religión medio monoteísta (si así la consideramos, una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo) que, a diferencia de otras, guarda relación con la magia. Sus orígenes se encuentran en África pero el comercio de esclavos a América hizo que el vudú recogiera elementos del cristianismo y de religiones indígenas de América, surgiendo el vudú haitiano y otros tantos. Los representantes de Dios, es decir, lo que en nuestra cultura serían los sacerdotes, son conocidos como houngan, portadores según la mística vudú de poderes mágicos a través de los dioses. Si un houngan utiliza sus poderes con malas consecuencias o con malas intenciones, es denominado bokor, y aquí entran en escena los zombies, ya que los brujos vudú o bokor tienen entre sus poderes la capacidad de resucitar a los muertos y someterlos a su voluntad. De esto la literatura y el cine se han inspirado para contar historias de zombies, y hablando ya de cine, fue White Zombie (1932) la primera película de zombies, tras ella surgirían muchas películas que convertirían al zombie en uno de los monstruos clásicos del terror, al lado de vampiros, momias, hombres lobo, Frankenstein (u otros seres creados por un mad doctor), demonios, fantasmas, brujos, etc. La más destacada sería I walked with a zombie (1943). En los años 50 alguna película, especialmente Plan 9 del espacio exterior (1956) –de Ed Wood considerada la peor película de la historia, algo exagerado pero dicha categorización la ha convertido en filme de culto-, incluiría algún elemento antecesor de los zombies modernos creados por George Romero, por ejemplo en la película de Wood los zombies caminan torpemente, o el tratarse de una historia de ciencia ficción, lejos de las invocaciones vudú. Tras el éxito de los zombies de Romero, el cine de zombies bebería directamente de su obra, quedando más apartados del cine los originarios zombies haitianos y también en general los clásicos (con excepciones como la blaxpoitation The Zombies of Sugar Hill de 1974), aunque en los 80 se volvieron a recuperar un poco los zombies clásicos, con películas como Los Creyentes (1986) y El corazón del ángel (1987).


I walked with a zombie es la película más representativa de los zombies originarios.

Zombies nazis

Al margen de la temática haitiana, se han realizado películas de zombies clásicos en otros contextos. Una de las temáticas más llamativas fue la de los zombies nazis, siendo la primera película Revenge of the zombies (1943), filme rodado durante la Segunda Guerra Mundial y en el que los nazis cuentan con hordas de zombies. Más adelante cobrarían más auge con películas como Shockwaves (1977) y Le Loc Des Mortes Vivants (1980), un tipo de películas de zombies que quedan como anécdota histórica, pero quién sabe si se retomarán no necesariamente con el nazismo sino apuntando hacia otro enemigo.

Zombies modernos

En 1968 un joven George Romero realizó su primera película, la primera película del cine de zombies moderno y, en general, una de las películas fundamentales del cine de terror moderno, de las más influyentes, si no la que más, esta película es la magistral La noche de los muertos vivientes. Romero creó al zombie moderno, inspirándose en una mezcla de los zombies clásicos y de los vampiros, especialmente del libro Soy leyenda (1954) que relata un Apocalipsis ante una plaga mundial de vampirismo. De la misma manera, La noche de los muertos vivientes tiene mucho de cine apocalíptico, no se sabe si encuadrado o no en la ciencia ficción pues ningún detalle se da del origen de la plaga, y del vampirismo Romero extrae la necesidad de los zombies de alimentarse de humanos. Nos encontramos por primera vez a unos zombies harapientos, putrefactos e incluso mutilados cuyo objetivo es alimentarse de carne fresca. Inspirado por Los pájaros (1963), Romero planifica con maestría el asedio de los zombies y como los personajes deberán recluirse en una casa para sobrevivir. Desde entonces, incontables películas fuera y dentro del género zombie se inspirarían en la ópera prima de Romero. Éste prosiguió sin éxito su infravalorada carrera hasta que en 1978 con la colaboración de Dario Argento realizaría Zombie, con mayores dosis de crítica socio-política, gore e incluso añadiendo algo de humor, renovando el género con una película que sería también gran modelo para muchos otros cineastas. Continuaría su saga con El día de los muertos (1985), la más claustrofóbica y gore, y La tierra de los muertos vivientes (2005), donde renovaría de nuevo el género que él inventó con una "evolución" zombie.


La noche de los muertos vivientes es la referencia del cine de zombies moderno.

Spaghetti zombies

El cine de terror italiano o, en general, el cine de género italiano, bebe principalmente del cine estadounidense, así pues, de la misma manera que en respuesta al western surgió el spaghetti western, del cine de zombies surgió en Italia el spaghetti zombie, cuya primera película fue Zombi 2: Nueva York bajo el terror de los zombies (1979), dirigida por Lucio Fulci, el maestro del spaghetti zombie, con esta Zombi 2 hizo una falsa secuela o una explotation de Zombie de Romero. Las otras películas de zombies de Fulci fueron Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), El más allá (1981) y Zombi 3 (1987). La aportación de Fulci y del cine de zombies italiano consistía en una mayor truculencia en películas muchas veces no de serie b como las de Romero sino directamente de serie z.

Zombies templarios

El maltratado cine de terror español tuvo la oportunidad de ofrecer una visión particular del cine de zombies con la saga de los templarios de Amando de Osorio, compuesta por las películas La noche del terror ciego (1971), El ataque de los muertos sin ojos (1973), El buque maldito (1975) y La noche de las gaviotas (1975), en donde unos templarios vuelven de los túmulos guiados por el sonido para atacar a quienes encuentren. Pero esta oportunidad de crear un cine de zombies propio se desvaneció, quedando los zombies templarios como algo anecdótico debido a la denostación que hay en España hacia el cine de terror. No obstante, y ya nada que ver con los templarios, caben destacar películas españolas de zombies como La rebelión de las muertas (1972), El espanto surge de la tumba (1972), No profanar el sueño de los muertos (1974) y el thriller cómico Una de zombies (2003).

Zombies divertidos

Casi siempre terminan haciéndose versiones humorísticas de géneros del cine de terror, o parodias, y el cine de zombies no es desde luego la excepción, de hecho se ha prestado siempre mucho a ello, ya en los zombies clásicos encontramos Scared Stiff (1953) con el actor cómico Jerry Lewis. Tras La noche de los muertos vivientes surgieron películas que mezclaban el cine de zombies moderno creado por Romero con dosis de humor, a destacar la parodia de la película de Romero El regreso de los muertos vivientes (1985) que iniciaría una exitosa saga, también cabe destacar otras películas de los 80 como El terror llama a su puerta (1986), que aparte de comedia mezcla La noche de los muertos vivientes con el cine de ciencia ficción de los 50, Re-Animator (1985), película de mad doctor con guiños a Frankeinstein (1931), y Redneck Zombies (1987), clásico de la Troma con guiños a La matanza de Texas (1974). En los 90 cabe destacar Braindead (1992), apoteosis de la comedia gore, y más recientemente la excelente Shaun of the dead (2004), con un título que hace referencia a Dawn of the dead, título original de Zombie de Romero.


Películas como El regreso de los muertos vivientes mezclarían el cine de terror zombie con la comedia.

Zombies románticos

No existe ninguna corriente ni género así considerada pero me permito la licencia al considerar que desde los 90 se viene dando alguna película digamos romántica de zombies, aunque ya algunas como The Voodooman (1944) introducían el tema del amor con un zombie. En 1992 Braindead introducía una historia de amor en una película de zombies, aunque no fuese con un zombie. Sí seria así en el siguiente año con Mortal Zombie (1993), una película singular por formar parte de la saga de El regreso de los muertos vivientes pero alejada de la comedia y a la vez por ser de Brian Yuzna que habitualmente incluye humor en sus películas pero esta vez no. Pero sin duda la película más destacada del tema es el spaghetti zombie Mi novia es un zombie (1994). Parecida a ésta es Zombie Honeymoon (2004) pero esta vez siendo zombie el novio.

Zombies realistas

Al igual que en el anterior tipo de zombies utilizo una denominación que yo he considerado, intentando ser una aportación personal de un tipo de cine de zombies que creo que cada vez prolifera más, si bien es arriesgado que pretenda aunar una serie de películas de zombies en un tipo o corriente, más aún cuando el término “zombies realistas” es contradictorio, pero sí creo que hay películas que han intentado dotar de mayor verosimilitud al cine de zombies, algunas como 28 días después, Mi novia es un zombie y Zombie Honeymoon se acercan a, dando por sentado una existencia científica de “zombificación”, un mayor “realismo”, pero destacaría sobre todo dos películas, ambas de Andrew Parkinson, I zombie: A Chronicle of Pain (1998) y Dead Creatures (2001), en las cuales se trata el tema de la transformación zombie desde el punto de vista más realista posible, como si se tratase de una enfermedad, narrando la película de manera dramática. También cabe señalar La resurrección de los muertos (2004), oportunista título en España para Les Revenants, película que puede encuadrarse en los zombies clásicos y que trata la cuestión de qué pasaría si los muertos volvieran a la vida, lo que sirve de reflexión social ante la introducción de nueva población en una comunidad.

Hasta aquí los distintos tipos de zombies o de cine de zombies que he considerado, pero, por último, cabe señalar un aspecto, y es que por lo general los zombies están encuadrados en la mitología de los muertos vivientes, es decir, junto a vampiros, momias, fantasmas, etc. pero de la misma manera que un muerto viviente no tiene porque ser un zombie, un zombie no tiene porque ser un muerto viviente, así pues, hay películas con zombies vivos, algunas de posesiones alienígenas como La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) puede así considerarse, y otras como las de David Cronemberg Vinieron de dentro de... (1975) y Rabia (1977) o la más reciente 28 días después (2002).

- Paco Antequera

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Nacido como un espacio en el que contar mis inquietudes, finalmente convertido en un blog de cine fantástico (la cabra tira al monte), en el que hablo sobre este género cinematográfico intentando aportar información y puntos de vista que no estén demasiado extendidos por la red.

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