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LA CAJA ESFÉRICA

Categoría: Cine - Directores

26 Marzo 2008

Sam Raimi

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Desde una óptica con bastante sentido del humor, el realizador estadounidense Sam Raimi es uno de los directores de cine de género de su generación que mayor popularidad ha terminado alcanzando, lo que resulta llamativo teniendo en cuenta sus orígenes cinematográficos en los años 80, y es que Raimi ha logrado su mayor trascendencia en el cine haciendo terror, género del que es aficionado pero con el que no quiere identificarse primordialmente, lo que le ha supuesto cierto lastre. Evil Dead, conocida en España como Posesión infernal (1982), es su gran aportación al género, uno de los filmes de terror fundamentales de los 80, y a su vez con el tiempo una indeseada ópera prima para el realizador, y es que la primera película de un director suele ser especialmente importante, en ella se plasma la identidad cinematográfica del autor y, como dije, este tipo de films le supusieron cierto lastre. Con Crimewave (1985) Raimi apunta un tipo de cine que posiblemente le hubiera gustado hacer más, pero con su estilo “retro”, incomprendida, fue un fracaso, así que Raimi optó por hacer, sorprendentemente, un remake de su debut, llamado Terroríficamente muertos (1987), film coyuntural pero, de nuevo, una obra maestra para el género, en donde Raimi implementa de manera más patente su visión cinematográfica. Esta película le permitió volver al "mainstream" con Darkman (1990), esta vez consolidándose en Hollywood. Desde su buena posición pudo rodar a lo grande una tercera Evil Dead, El ejército de las tinieblas (1992), con la que cerró una brillante trilogía, fue una oportunidad espléndidamente aprovechada de hacer cine de género en Hollywood, sin embargo posteriormente la industria iría engullendo a Raimi. Así pues, subordinó sus películas a cumplir las previsiones comerciales de los estudios, restando gran personalidad y, en muchas ocasiones, calidad, a su filmografía restante de los 90. Aún no fue del todo así con Rápida y mortal (1995), sí tiene una visión más clásica Un plan sencillo (1998) que no obstante es uno de los mejores films de Raimi y el tipo de cine que desde hace tiempo deseaba hacer. Pero con Entre el amor y el juego (1999) no queda más que un artesano al servicio de Hollywood, eso sí, durante los 90 Raimi siguió apoyando los géneros, tanto en producciones cinematográficas como, sobre todo, por sus series televisivas tales como Hércules: los viajes legendarios, al principio miniserie que después se convirtió en serie regular con mayores elementos de comedia ‘cartoon’, la cual debió servir de ejemplo y casi descubrimiento de Nueva Zelanda y sus parajes y cantera de actores para posteriores películas. En su siguiente película regresó al cine de terror con la tan correcta como modesta Premonición (2000), eso sí, alejado del terror-gore del que casi reniega y situado en el terror sobrenatural, de su interés por esta vertiente surgirían otras producciones, y es que si Raimi ya hizo con sus amigos en los 80 la pequeña Renaissance al principio para autoproducirse, en los 2000 emprendió el proyecto más grande Ghost House, con el que se vienen realizando producciones de terror la mayoría con raíces sobrenaturales, productora culpable en buena parte de la moda de los remakes con las nuevas versiones de La maldición, eso sí, con la deferencia de contar con su realizador original. Pese a las diversas polémicas sobre la postura de Raimi respecto al cine de terror, lo que no se puede negar es que al menos ha apoyado este género, puede que me esté centrando mucho en estos aspectos pero que uno es aficicionado al cine de terror, y es la contradicción respecto a Raimi, sus mayores aportaciones al cine las ha realizado en el terror mientras que él desea tener una filmografía más diversa y, por tanto, ser recordado también por otro tipo de films, sin embargo desde el punto de vista de un seguidor del cine de terror, existe esta decepción respecto a Raimi, la de abandonar el género. Recuperando el hilo, tras su asentamiento en Hollywood con sus direcciones y producciones de la segunda mitad de los 90, pudo aspirar, y al final así fue, a ser el director de Spiderman (2002), proyecto anhelado desde siempre, con el que además logró el estrellato, quién diría que un director de gran importancia en la historia del cine gore (aunque no quiera identificarse ya con éste) llegaría a situarse como uno de los directores más punteros comercialmente. Sus siguientes films fueron Spiderman 2 (2004) y Spiderman 3 (2007), repitiendo éxito. En su próxima película, Drag me to hell, retomará el género de terror.

ESTILO Y TEMAS

Es éste un realizador de historias pintorescas al que a la hora de identificar su filmografía debe hacerse con el cine de género, especialmente cabe destacar su relación con el género fantástico, sea en los films de terror como los de Evil Dead o en historias de superhéroes como Darkman (1990), también hemos visto con el tiempo una inclinación hacia el thriller, primero iniciada con Crimewave (1985), seguida con Darkman (1990) y después profundizando con Un plan sencillo (1998) y Premonición (2000). Muchas veces son historias arquetípicas, de héroes y villanos, en las que hay personajes muy carismáticos, y es que personajes como Ash de los Evil Dead o Darkman del film homónimo han terminado convirtiéndose en iconos del cine de género. Aunque, como he mencionado, suele encuadrarse en los tópicos de las historias de aventuras, sus héroes suelen distinguirse de los más habituales al ser más oscuros como Darkman o, al menos, más picarescos, como Ash o en una vertiente aparentemente menos estereotipada, Hank de Un plan sencillo (1998). Es curioso reseñar que suele colocar a sus personajes en ambientes lejanos, como en las Evil Dead para situarlos en un entorno aislado y hostil, o aunque no sean lugares lejanos para los personajes, sí lugares en los que no encajan como Hank en el pueblo de la América profunda de Un plan sencillo (1998). Las influencias del cine de aventuras son notorias en su cine, con clichés como el bien y el mal o el romance de turno, si bien en sus thrillers es donde más se distancia de la estructura del cine aventurero.

Otra importante influencia es el mundo del comic, con un estilo muy visual, así pues la imagen es muy plástica y la narración con un imparable ritmo. Estas formas tan plásticas se materializan sobre todo en los momentos más cómicos de su cine, influido por el humor físico o slapstick, incluyendo la animación ‘cartoon’, una de las películas donde más se constata esto es en Crimewave (1985), plagada de humor slapstick y ‘cartoon’ y que cuenta también con buenas dosis de humor negro, otra constante en el humor de Raimi que denota su gamberrismo. El mencionado ritmo es uno de los elementos más característicos del cine de Raimi, con un gran dinamismo que hace difícil que alguna de sus películas resulte aburrida, y es que en su cine la cámara es vertiginosa, con grandes movimientos y veloces y arriesgados planos, demostrando un complejo control de la técnica cinematográfica y un dominio de la estética dotando de contenido visual y colorido a sus imágenes, resolviendo situaciones, cinematográficamente hablando, de maneras meritoriamente imaginativas. Raimi no sólo resulta portentoso cuando exagera las formas sino también cuando muestra más contención o es más clásico, como en Un plan sencillo (1998), con una realización muy bien ajustada que introduce de lleno al espectador en el film.

El condicionamiento contextual ha marcado su cine, así pues de “rey del gore”en los 80 cambió de tercio en los 90, en su primera etapa fue por el camino más directo y, quizá por ello, se centró más en el cine de terror, mientras que en los 90 realizó diversos géneros pero ya con mayores presiones comerciales al pasar a la serie A. Posiblemente a Raimi le hubiera gustado que su filmografía se asemejara un poco más a la de los Coen, por poner un ejemplo, con los que comparte buena parte del sentido del humor y, en sus films más serios, algunos aspectos de sus temáticas, quizá termine situando sus films bien entre el drama, la comedia o algunos géneros como el thriller o el fantástico, y no tanto este último como en su primera época. El cine de Raimi es ante todo entretenimiento, pero llevado a cabo de manera tan redonda que no reparamos en si el resultado es vacío. Algunos de los films en los que más lecturas pueden extraerse son Darkman (1990), una fría historia de venganza, y Un plan sencillo (1998), que gira en torno a la codicia humana, temas que alguna vez han revoloteado en otros de sus films y producciones, aunque en las Spiderman caiga en un determinado discurso políticamente correcto, alejado del tono gamberro de muchos de sus films, pero no dejan de ser grandes obras de entretenimiento, por esta gran habilidad un director que empezó con presupuestos paupérrimos ha terminado alcanzando el estrellado hollywoodiense.

COLABORADORES HABITUALES

Algunos de sus amigos de juventud colaboran con Raimi desde sus inicios en el cine, es el caso de Robert Tapert que terminó dedicándose a la producción, de hecho el éxito Tapert se lo debe a Raimi, a sus films de los 80 y a los trabajos de televisión en los 90 que produjo junto a éste, no obstante entrados los 90 dejó de participar habitualmente en la producción de las películas de Raimi, que alcanzó un “status” mayor, por lo que Raimi colabora desde entonces con Tapert en producciones más pequeñas. Además de con los amigos, Raimi también ha colaborado con su propia familia, ha colaborado algunas veces en el guión, la primera película suya en que lo hizo en Darkman (1990), con su hermano Ivan Raimi, cuya relación con el cine se limita a las colaboraciones con su hermano pues trabaja como médico en el Medio Oeste. Su otro hermano, Ted Raimi, éste actor, también colabora con Sam, en papeles secundarios, pero su actor fetiche es Bruce Campbell, protagonista de la trilogía de Evil Dead, sin embargo Campbell ha quedado relegado a la serie b mientras que Raimi ha logrado el éxito en el “mainstream”, por lo que en los films de Raimi normalmente hay que conformarse con un cameo de Campbell, aunque en Rápida y mortal (1995) éste se eliminó en el montaje. También hay actores con los que trabaja en varias producciones, como Renée O'Connor, pero que ni siquiera tienen presencia en sus films, y es que desde hace tiempo tiene que contar con estrellas para los papeles de sus películas.

En el apartado musical puede decirse algo similar a lo comentado antes, así pues con su compositor más afin, Joseph LoDuca, aparte de las Evil Dead sólo ha podido trabajar en producciones. Una vez que más ascendido en el “mainstream” Raimi debió contar con gente de mayor “caché”, el que parece que fue su compositor predilecto fue Danny Elfman, acorde con su universo delirante, aunque tras Spiderman 2 (2004) tuvo diferencias con Raimi, por lo que quizá ahí haya acabado la colaboración entre ambos. Christopher Young tomó el relevo en Spiderman 3 (2007), puede que se convierta en uno de los compositores más importantes de Raimi. En otros aspectos como la fotografía Raimi ha variado normalmente de colaboradores, aunque puede decirse que su director de fotografía más cercano es Bill Pope, que entró en el mundo del cine con Darkman (1990).

FILMOGRAFÍA

Con el tiempo el éxito de Raimi fue incrementándose, lo que le hizo poder rodar más películas y, también, involucrarse más como productor, algo que más modestamente hizo desde un principio con la Renaissance, formada junto a Bruce Campbell y Robert Tapert, y que sigue haciendo con Ghost House, fundada junto a Robert Tapert y que ha logrado un importante éxito principalmente por los remakes de La maldición. Raimi también ha hecho algunos guiones para otros como el de la comedia Easy Wheels (1989) con David O’Malley, el de la adaptación del superhéroe M.A.N.T.I.S. (1994) y junto a los Coen el de El gran salto (1994). Sus películas son las siguientes:

Evil Dead: Posesión Infernal (1982)

Una de las películas clave del cine de terror de los 80, tras Viernes 13 (1980) fue uno de los filmes que más contribuyó a popularizar el cine gore. A medio camino entre El exorcista (1973), el cine de zombies y la planificación de la violencia de films como La matanza de Texas (1974), Raimi llevó a cabo esta cruda película de muy escaso presupuesto con inusitado talento, demostrando una enorme capacidad para plasmar visualmente sus ideas y una aptitud extraordinaria de los recursos narrativos. Resulta sorprendente que casi toda la película se desarrolle en una no muy grande cabaña, porque Raimi consigue convertirla en un vasto espacio amenazante, dotando al entorno de una lograda atmósfera tétrica. Aunque ciertos detalles hacían pensar en humor negro (lo que viendo su posterior filmografía se confirmaría), no deja de ser un film de terror tomado en serio, rápidamente se convirtió en merecida pieza de culto.

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Ola de crímenes, ola de risas: Crimewave (1985)

Tras la “seriedad” de su debut cinematográfico, Raimi se inclinó por una de las mayores constantes de su cine; la comedia, a la vez que la introdujo en una trama de cine negro, para ello contó con la colaboración de sus amigos los Coen en el guión. Con Crimewave (1985) Raimi hizo ya la película que quiso, posiblemente hubiera deseado que éste hubiera sido su debut en el cine. En este film plasma las influencias del cine que empezó a gustarle, inspirado en las películas de Jerry Lewis, uno de los grandes referentes del humor físico caracterizado por exagerar las situaciones, Raimi no duda en mantenerse fiel al humor absurdo del cómico estadounidense, aunque en plenos años 80 fuera un tipo de humor pasado de moda, razón por la que Crimewave (1985) desconcertó al público (es su única película que llega a aburrir a mucha gente). Si bien este film está lejos de los mejores momentos de Raimi, se mantiene en un considerable nivel superior a la media del cine cómico en el que el director exhibe su eficiencia con la cámara y la puesta en escena.

Evil Dead 2: Terroríficamente muertos (1987)

De nuevo, la historia de un grupo de amigos que sin querer invocan a los demonios, viene a ser un remake de Posesión infernal (1982) pero, ahora sí, con medios aunque escasos, sí suficientes. Raimi profundiza en los hallazgos visuales de su predecesora y esta vez muestra su lado más cachondo, realizando la que, en mi opinión, es de las mejores o quizá la mejor comedia de terror por saber equilibrar ambas partes, la comedia y el terror, sin que una haga diluirse a la otra. En este divertidísimo film Sam Raimi vierte toda la esencia de su cine, llegando al delirio, y definiendo más al personaje (de culto) de Ash, brillantemente interpretado por un elástico Bruce Campbell que consigue parecer un ‘cartoon’, estas influencias de Raimi del humor físico slapstick mezcladas con el terror-gore dieron lugar al splatstick, mezcla de splatter y slapstick, de la que Terroríficamente muertos (1987) fue por tanto la gran referencia. Si Posesión infernal (1982) fue una de las mejores ópera prima del cine fantástico, ésta es de las mejores segundas partes, o remake, según la consideremos, del género.

Darkman (1990)

En esta película Sam Raimi muestra de manera más visible que anteriormente sus influencias del comic, con inspiración en las historias de superhéroes (en principio quería adaptar La sombra pero no obtuvo los derechos). Aunque Raimi explora con este filme otro estilo de cine fantástico, no se aleja demasiado del cine de terror, con un relato inspirado en obras como El Fausto o El fantasma de la ópera, es, por tanto, una historia oscura, que comparte ciertas similitudes con Batman (1989), ambos films encabezarían una visión más dramática y oscura de las adaptaciones de superhéroes, hasta entonces tomadas con mayor intrascendencia, también hasta este momento no se había aprovechado en este tipo de films la figura del antihéroe. Para algunos es la mejor película de superhéroe (curiosamente, sin ser una adaptación de comic), un film de acción y fantaciencia con el ritmo vertiginoso y la gran energía cinematográfica del mejor Raimi.

Evil Dead 3: El ejército de las tinieblas (1992)

Tercera entrega de Evil Dead que prosigue la línea cómica de su predecesora, con influencias del cine de los Monty Python y de Mel Brooks, realizando una magistral parodia del cine fantástico llena de guiños y homenajes, una auténtica exaltación del género con una historia inspirada en la novela Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain. El delirio se lleva al máximo sin que nada desencaje, con un Bruce Campbell pletórico en el personaje del antihéroe Ash y una enérgica dirección por parte de Raimi con la realización más vertiginosa que ha hecho nunca, un irrepetible film de aventuras fantásticas que se sitúa en la cima de su estilo, eso sí, estilísticamente ya muy alejada de la primera entrega de Evil Dead. Sin desperdicio en ningún momento, esta divertidísima película es una obra maestra del cine de entretenimiento.

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Rápida y mortal (1995)

Incursión en el western pasada por la singular visión de Raimi con sus influencias del comic, ofrece, por tanto, lo que cabe esperar de una película del salvaje oeste dirigida por el realizador estadounidense. La premisa es de lo más sencilla, como lo era en muchos de sus anteriores films, con los que partiendo de una idea básica Raimi desarrolló formalmente grandes obras, aunque no es lo mismo la historia de un grupo de amigos encerrados en una casa ante una amenaza, prácticamente un subestilo propio que tiene una nutrida tradición en el cine, con una escuela detrás con la que se aportan muchos matices, que una simple historia de venganza en donde el único motor de la trama son los duelos de pistoleros que, eso sí, es en donde recae el interés de este delirante y efectista espectáculo visual. Por lo tanto, pese a arrastrar una historia previsible, puede decirse al menos que Raimi sabe componer una conseguida pieza entretenida.

Un plan sencillo (1998)

Adaptación de una novela de Scott B. Smith, este film bebe especialmente de Sangre fácil (1983) y en general está muy hermanada con el cine de los Coen. Con un buen guión que Raimi desarrolla espléndidamente, con este film se acerca al cine de género desde una perspectiva más pura y sobria, sin exageraciones efectistas, es una película de suspense criminalístico con las esperanzas, la codicia y la estupidez humana como telón de fondo en la que se lleva la trama de manera muy consistente, de manera que no se desvíe la atención del espectador en otros asuntos y todo gire en torno a la intriga a través de los personajes envueltos en la situación, tanto los personajes masculinos como la mujer del protagonista, toda una femme fatale, todos llevan a cabo unas muy buenas interpretaciones. Raimi dota al transcurso de la narración de inquietud y una creciente intensidad, por lo que aún con su duración de 2 horas es un filme muy ameno y entretenido que en todo momento mantiene el interés. Un estupendo thriller.

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Entre el amor y el juego (2000)

Cuando un realizador de cine de género hace un drama tiene la oportunidad de, una vez desprendido de los clichés del género, contar algo más personal, y éste ha sido el caso pero sólo hasta cierto punto, pues el film, un drama romántico con apuntes de cine deportivo con el que Raimi muestra su afición al beisbol, no deja de estar supeditado a los tópicos de Hollywood. El filme se desarrolla durante un partido en el que el protagonista de esta historia, el pitcher, recuerda una relación rota, ésta se representa mediante flashbacks, mostrándonos una película de corte romántico sobre las dificultades de una relación cuando ésta no se complementa con otras elecciones, realmente viene a ser algo parecido a lo que Raimi contaría en sus Spiderman, pero mientras que en éstas la manera sencilla en que están contadas encaja muy bien en los films, en Entre el amor y el juego (2000) se cae en lo simplón, lo que puede agradar a quien no busque mucho más allá de un drama corriente que cumple bien con sus funciones, pero no a quienes busquen una propuesta más interesante.

Premonición (2000)

Regreso al cine de terror en un momento oportuno (¿u oportunista?) con la moda del thriller sobrenatural tras El sexto sentido (1999), en la que Raimi deja patente su interés por el terror paranormal que posteriormente desarrollaría como productor con Ghost House, desprendiéndose del salvajismo de sus Evil Dead y utilizando el suspense como elemento para inducir al miedo, lo que por una parte está bien resuelto, durante todo el film se respira un aire de inquietud, pero Raimi domina mejor el thriller más clásico que los thrillers de enrevesadas historias de misterio, por lo que la trama va desembocando de manera previsible, aunque como bien sabe lograr el realizador el largometraje mantiene el interés del espectador. Entre otras cosas que la historia transcurra en un pequeño pueblo hizo que compararan Premonición (2000) con Carrie (1976) e incluso con la serie Twin Peaks (1990-1991), como en éstas la tensión en buena parte se produce por las relaciones entre los personajes, y es que el film es muy coral y para ello cuenta con un buen elenco de actores. Este filme queda encuadrado al igual que Un plan sencillo (1998) como un acercamiento al cine de género desde una perspectiva sobria y bastante clásica, no nos encontramos al Raimi más alocado en esta correcta película.

Spiderman (2002)

Sam Raimi vuelve a las andadas con su cine más inherente, de ritmo vertiginoso y alocados movimientos de cámara, el film con el que se convirtió en un director estrella del “mainstream”. Spiderman (2002) supuso un fenómeno comparable al de Batman (1989) en su momento, ofreciendo una versión más dramática, humana y, hasta cierto punto, adulta, del mundo de los superhéroes, tras este filme las productoras empezaron a tomarse algo más en serio el estilo, la película de Raimi tiene el mérito de ser una de las de superhéroes que más ha dignificado el género con su visión de éste. Raimi, aunque queriendo ser fiel a la esencia del comic, acertó en actualizar detalles que remitían a una ciencia ficción ya “añeja”, por lo que por ejemplo mantuvo la idea de James Cameron (el proyecto contó con él anteriormente como posible director) de que las telas de araña provengan del propio cuerpo de Spiderman, más discutido fue el moderno diseño de Duende Verde -a mí no me parece tan mal, además es un simpático autohomenaje a El ejército de las tinieblas (1992) con sus demonios alados-. Raimi entiende muy bien al héroe en esta historia iniciática y sabe hacer que el público se identifique con éste, además de su brillante dirección el film raya a gran nivel en cuanto a actores, guión, música, efectos especiales, etc., mezclando fantaciencia, aventura, acción, drama, comedia y romance en esta gran película de entretenimiento.

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Spiderman 2 (2004)

El triunfo de su predecesora procuró la inevitable continuación. De nuevo con Raimi tras la cámara, el director profundiza en la madurez de los aspectos que aportó la primera parte, por tanto nos encontramos con un guión más complejo que desarrolla más la parte coral y con ello las relaciones entre los personajes, sin pudor a la hora de incluir elementos melodramáticos, de la misma manera que las secuencias de acción son tan espectaculares como en el anterior film, con el Doctor Octopus como un gran villano. En muchos aspectos se han perfeccionado detalles mejorables de la primera parte en una película que, para muchos, es superior a la anterior, y es que nos encontramos con una de las mejores secuelas del cine fantástico de los últimos tiempos.

Spiderman 3 (2007)

Tras el alto nivel de sus predecesoras esta tercera parte tenía el listón alto, Raimi quiso seguir al frente de la saga arácnida lo que pudo ser un error pues se percibe el desgaste, pero la industria es así y no quiere esperar. A diferencia de las anteriores películas en esta ocasión hay una buena cantidad de villanos en escena, con las incorporaciones de El Hombre De Arena y Venom, la inclusión de este último fue una exigencia de los productores lo que se nota en el sentido de que a Raimi le interesó más desarrollar otras cosas, haciendo presencia Venom como el simbionte de Spiderman y poco más. Posiblemente por estos condicionamientos de guión éste flojea bastantes veces y el filme es el más irregular de los tres, aún así el desarrollo de lo contado en los anteriores films es bastante correcto, sigue estando por encima de la media del cine de superhéroes, mejor que las demás películas de su año, Ghost Rider y Los 4 fantásticos y Silver Surfer. Sin ser espléndida como las dos primeras partes es satisfactoria si buscamos un buen entretenimiento.

CUESTIONES SOBRE EL DIRECTOR

¿Cuáles son sus mejores y sus peores películas?

Las tres Evil Dead son, cada una en su respectiva vertiente, magníficos films, en sus pretensiones son el mayor logro de Raimi. Aunque alguno diría que Crimewave (1985) es su peor película, yo discrepo y considero a Entre el amor y el juego (2000) la menos interesante.

¿Cuáles son sus éxitos y sus fracasos?

Posesión infernal (1982), en su contexto, no cabe duda de que fue un éxito, el resto de la trilogía de Evil Dead mantiene el mismo nivel de atracción del público pero la diferencia es que se contó ya con mayores presupuestos y promoción, por lo que, en su contexto, su repercusión comercial no es la misma. Su gran fracaso fue Crimewave (1985), pero posteriormente Darkman (1990) fue un éxito que le permitió desarrollar una intensa carrera como director y productor durante los 90, hasta llegar a su gran éxito masivo con Spiderman (2002).

¿Cuáles son sus películas más y menos representativas?

Aunque pueda ser considerada una obra “especial” en su filmografía, Crimewave (1985) es muy representativa de los gustos y del estilo de Raimi, mezclando la comedia física y el cine de género, en este caso el thriller, no puede obviarse El ejército de las tinieblas (1992) que con su mezcla de comedia, aventuras, cine épico, fantasía y terror lleva al punto más álgido su cine alocado. En una aproximación más “seria” al cine de género cabe destacar Un plan sencillo (1998), su gran thriller, y también cabe señalar en el ámbito del género fantástico la exitosa Spiderman (2002). Su película menos representativa puede ser Entre el amor y el juego (2000) por desligarse del cine de género, si bien temáticamente es más personal.

¿Cuál es su mejor y su peor época?

En todos sus films –si acaso algo discutible Crimewave (1985)- hasta El ejército de las tinieblas (1992) mantiene un gran nivel, es la etapa preferida de los aficionados al cine fantástico y de terror, si bien posteriormente ha seguido realizando buenos films, ha sido más controvertido, puesto que tras un gran film como Un plan sencillo (1998) puede venir una película más comercial como Entre el amor y el juego (2000). A su vez por ello es difícil considerar una etapa suficientemente larga que sea claramente inferior a todas las demás, por decir alguna, puede decirse que su etapa de menor interés puede ser la más inmediatamente anterior a Spiderman (2002) con Entre el amor y el juego (2000) y Premonición (2000).

¿Con qué otros directores puede ser comparado?

En sus inicios se le podía comparar con realizadores como Stuart Gordon –Re-Animator (1985)-, Frank Henenlotter -¿Dónde te escondes, hermano? (Basket Case, 1982)- o en sus comienzos Peter Jackson –Braindead (1992)-, este último estaba influido por el splatstick de Raimi y además, con la evolución de su filmografía incluida, su carrera guarda mucha semejanza estilística con la de Raimi, como éste mezcla la comedia con el cine de género, y es que las comparaciones más inmediatas pueden ser hacia directores que, como Raimi, hacen cine de género con sentido del humor, como los hermanos Coen con el thriller –Sangre fácil (1983)-, Terry Gilliam –Los héroes del tiempo (1981)- e incluso Tim Burton –Eduardo manostijeras (1990)- con la fantasía, Joe Dante –Gremlins (1984)- con el cine fantástico y de terror o más actualmente Edgar Wright –Shaun of the dead (2004)- con diversos géneros.

- Paco Antequera.

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7 Febrero 2008

Paul W. S. Anderson

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Realizador inglés que dota de modernidad a su cine, forma parte de la generación influida por el videoclip y los videojuegos, de hecho es conocido por ser el primer director de cine especializado en las adaptaciones de videojuegos, siendo el realizador que las ha llevado a cabo más satisfactoriamente, no obstante su cine levanta controversia, pues mientras para unos es torpe y vacuo para otros es un estupendo ejercicio de lúdico cine fantástico y de ciencia ficción. Personalmente me inclino más hacia esto último, pues si bien se echa en falta una carga más profunda en su cinematografía y sus películas, en ciertos aspectos, se quedan a medias, no puede negarse que en sus pocas pretensiones sabe desenvolverse notablemente, haciendo como mínimo algo interesantes y muy entretenidas todas sus películas. Comenzó trabajando para la televisión británica, especialmente con documentales de buen acabado. A la hora de encuadrar a Anderson en un determinado tipo de cine se puede decir que donde más se mueve es en la ciencia ficción, a este género pertenece su ópera prima cinematográfica, Shopping: de tiendas (1994), tras la cual se trasladó a EEUU donde rodó su primera adaptación de un videojuego con Mortal Kombat (1995), con la que hizo la primera película de acción real sobre un videojuego que consiguió, aunque no exenta de críticas, satisfacer en general a los aficionados. El éxito de esta adaptación le permitió volver a rodar proyectos más personales, Horizonte final (1997) y Soldier (1998) son dos nuevas muestras de buen cine de ciencia ficción, sin embargo atrajeron poco al público, por lo que tuvo que demorarse para volver a dirigir para cine, realizando para televisión The sight: La visión (2000), película de terror sobrenatural en la línea de El sexto sentido (1999) que pareciera ser el episodio piloto de una serie (esto realmente hubiera sido interesante), regresando de nuevo a la pantalla grande con una adaptación de un videojuego que exalta la parte más palomitera de su cine, Resident Evil (2002), con la que volvió a obtener éxito de público, pero definitivamente defenestrado por la crítica más “seria”, en todo caso este film le permitió volver a tener más proyectos, llevando a cabo Alien vs Predator (2004), con la que cumplió su anhelado deseo de juntar a los dos alienígenas más importantes del cine de terror moderno. La acumulación de proyectos hizo que se desentienda, al menos en la dirección, de unas cuantas películas, decantándose por lo que más le gusta, la ciencia ficción, con el remake de La carrera del año 2000 (1975).

ESTILO Y TEMAS

Es éste un realizador inclinado sobre todo por la ciencia ficción, también por el cine de acción que suele mezclar con ésta u otros géneros. El cine fantástico y de terror también son importantes en su filmografía, también el thriller aunque éste de manera secundaria, se da más en sus films de terror aunque supeditado a éste, The sight: La visión (2000) es una de sus películas en donde el suspense es más importante, pero por lo general los elementos de suspense en el cine de Anderson son algo tímidos, incluso burdos en algún caso como con el whodonit incluido de Resident Evil (2002), pero suficientes como para dotar de mayor atractivo a sus films, y es que Anderson es un director muy destacable del más puro cine de entretenimiento de los últimos tiempos, aunque sea tachado a veces de superficial, a lo que ha contribuido el dejarse engullir por la fría industria hollywoodiense, pero seamos algo condescendientes: es difícil hacer ciencia ficción seria, pues el público del cine fantástico aún debe madurar. Puede otorgársele al realizador, para bien o para mal, ser uno de los principales responsables del moderno cine fantástico de entretenimiento, con una estética colorida pero con importante presencia de colores fríos, no hay que obviar las influencias de los videojuegos, y es que puede decirse que esto distingue especialmente a Anderson de otros directores, pues no sólo está muy influido por éstos sino que ha realizado varias adaptaciones siendo el director más relevante en cuanto a llevar videojuegos a la gran pantalla, y es que de sus películas de videojuegos han surgido tres sagas cinematográficas. Sus films, en el fondo, son como un videojuego, pues plantea retos a los protagonistas que deben superar como si de fases de videojuego se tratasen, sean las persecuciones y atracos de Shopping: de tiendas (1994) o los peligros de la nave de Horizonte final (1997). Anderson es un realizador que sabe dotar de frescura a sus películas por una razón, y es que no sólo se imbuye de los films que le han gustado de siempre como aficionado al cine, sino que está abierto a influirse del cine del momento, sin caer en la mera moda, de esta manera su cine resulta muy actual y, de hecho, como dije es un importante propulsor de un nuevo cine de entretenimiento, esta modernidad la lleva a cabo en el tratamiento de los diferentes aspectos artísticos, como la música, de corte electrónico y otras tendencias modernas, no en vano contó con la colaboración del cantante de metal industrial Marilyn Manson en Resident Evil (2002).

Con un buen manejo de la cámara en espacios cerrados, éstos tienen gran importancia en su cine, ubicando a sus personajes en éstos y dotando a los escenarios de gran importancia tanto en la trama como en lo visual, Anderson representa éstos con muchos detalles, haciendo un buen uso de las luces y otros elementos como por ejemplo la bruma en Mortal Kombat (1995), con una puesta en escena que otorga a los films un aspecto muy vistoso. La trama, muchas veces, la conducen los personajes mediante la introducción de un grupo, es decir, un grupo de personas con un determinado objetivo a superar, especialmente en sus películas más “videojueguiles”, estos grupos a veces son algo interculturales y las mujeres son también duras de pelar y participan en la acción tanto como los hombres. El protagonista principal puede ser un personaje endurecido pero siempre honrado, incluso el ladrón de Shopping: de tiendas (1994) tiene una mínima ética. No puede recavarse mucho en cuanto a los temas habituales de Anderson, su identidad cinematográfica se da más por su estilo, pues sus contenidos suelen ser bastante básicos, personajes enfrentados a los villanos de turno, lo que sirve de excusa para el puro entretenimiento, podría decirse que los malos suelen estar representados por entidades de poder como organizaciones gubernamentales o grupos empresariales, pero la ‘moraleja’ recae más en la forma de afrontar las cosas de los personajes, como la culpabilidad en Mortal Kombat (1995) o el salvarse a uno mismo de su infierno personal en Horizonte final (1997), existe un discurso más desarrollado en Shopping: de tiendas (1994) pero, como señalé antes, a muchos aficionados al cine fantástico poco les importa esto, no es de extrañar que Anderson cayera en la tentación de inclinarse más por films vertiginosos y de pura evasión pues después de todo éstos son los que le permiten mantenerse en la industria, así de triste es. Pero veamos pues, su cine, como obras de entretenimiento, y con estas pretensiones es uno de los realizadores más notables desde los 90 y con films sumamente disfrutables, ideales para ver con un buen bol de palomitas.

COLABORADORES HABITUALES

No es Paul Anderson uno de esos directores que forma un “equipo creativo” con una serie de colabores “fijos”, sino que haciendo labores de artesano se adapta a lo que acuerde con la productora, o quizá sea él mismo quien guste de trabajar con distintas personas para darle aires nuevos a cada película, aunque el hecho de que no se quede muchas películas seguidas trabajando con la misma productora ya puede responder esto. Parece que es en algunas labores técnicas cercanas a él en donde tiene a colaboradores más habituales, como en el montaje con Martin Hunter, también desde The sight: La visión (2000) trabaja con el director de fotografía David Johnson. Lo mismo puede decirse de los actores, con un plantel actoral bastante diferente de film a film, en el que suele meter a una estrella en uno de los papeles más protagonistas, lo más parecido a su actor fetiche es Jason Isaacs que suele aparecer como secundario, otros actores que han participado en varias películas son Sean Pertwee y Colin Salmon.

FILMOGRAFÍA

Paul Anderson ha conseguido tener una continuidad en su labor como director de películas para cine, tan sólo tras el pinchazo comercial de Soldier (1998) tuvo que recluirse en la televisión, con la apreciable para su medio The sight: La visión (2000). Con el tiempo se involucró en labores de producción, incluyendo films que finalmente no pudo dirigir, como la adaptación del videojuego DOA: Dead or alive (2006) con la que iba a regresar tras Mortal Kombat (1995) al cine de artes marciales. Sus películas son las siguientes:

Shopping: de tiendas (1994)

Influida por la ciencia ficción distópica de La naranja mecánica (1971), como ésta retrata en un futuro cercano a una juventud destructiva, narra la historia de un joven perteneciente a bandas juveniles y de cómo se mete en problemas por robar, lo que hace realmente por su frustración. Con un acertado tono pesimista, en su primer film Anderson expone claramente las características de su cine, con una estética moderna y un cuidado trabajo escénico, pese a las limitaciones presupuestarias la ambientación está bastante lograda, con una buena representación de los bajos fondos y el mundo suburbano, y es que el futurismo del film se plasma de esta manera, con una ciudad deteriorada y no recurriendo a posibles avances tecnológicos, aunque en sus posteriores films Anderson sí se inclinaría por esto último. Pero como es habitual en su cine da la impresión de que pasa ligeramente sobre determinados temas y no termina de rematar. También es un film de acción, con frenéticas persecuciones de coches que hacen más amena una película que, en realidad, tiene un ritmo algo tranquilo pese al desenfreno de la historia. Un debut notable y bastante convincente.

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Mortal Kombat (1995)

Su primera adaptación de un videojuego es su película más orientada al cine de acción, concretamente al de artes marciales, en la línea de Operación Dragón (1973), plagada de una fantasía con detalles modernistas característicos en el cine de Anderson que la acerca, en cierto modo, a la ciencia ficción o más específicamente a la fantaciencia (siendo éste uno de los aspectos que más se distancian de la esencia del videojuego), incluso podemos encontrar también un cierto acercamiento al cine de terror sin llegar a encuadrarse en éste, con una resuelta atmósfera lóbrega, y es que lo que podía ser un film sin mayor sustancia Paul Anderson lo convierte en una estupenda muestra de acción y aventuras. Por una parte, Anderson fue el director idóneo para llevar a puerto la adaptación del entonces muy popular videojuego, su sentido del espectáculo unido a su hábil uso de los escenarios dieron lugar a la primera adaptación digna en acción real de un videojuego, tras la desconcertante Super Mario Bros (1993), la insulsa Doble Dragón (1994) y la hilarante Street Fighter, la última batalla (1994). Aunque se puede hablar de ciertos cambios respecto al videojuego, en general mantiene una correcta fidelidad, no obstante el aspecto negativo más patente fue la ausencia de una buena cantidad de gore, puesto que fue una de las señas de identidad del videojuego, sin embargo no es de extrañar que Anderson no pudiera hacer un film muy sangriento, hay que tener en cuenta que por aquel entonces las cosas eran muy diferentes y los videojuegos, al menos los de consolas, destinados claramente al público juvenil. Pero, independientemente de su acierto o no como adaptación, como film de acción es realmente muy notorio, un gran divertimento repleto de calidad en sus intenciones.

Horizonte final (1997)

Tras su debut con una película de ciencia ficción y su incursión en Hollywood con un filme de acción, Paul Anderson dirigió una película de uno de sus géneros preferidos, el cine de terror, eso sí, con todo su sello pues es también una película de ciencia ficción, con inspiración en la metafísica Solaris (1972), los detalles surrealistas de esta influencia son compartidos también con la principal referencia para la película, El resplandor (1980), y es que en su pelaje de ciencia ficción se trata de una película de casa encantada (nave encantada en este caso) que, eso sí, a diferencia del film de Kubrick la parte final no resulta acertada, también cabe señalar la influencia del universo de Clive Barker, realzando una espléndida atmósfera angustiosa, y es que Horizonte final (1997) es, quizá, una de las mejores películas de terror de los 90, sin duda la mejor película de Paul Anderson, para unos su obra maestra, yo creo que esta consideración es excesiva pero sí es una gran película que cuenta con el lastre de quedarse a medias en algunos aspectos (especialmente el mencionado final), aún así es bastante redonda, Anderson demuestra que tiene un considerable talento, manejando los espeluznantes escenarios de forma extraordinaria y, esta vez, con buenas dosis de suspense, un alto nivel que aún no ha vuelto a alcanzar.

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Soldier (1998)

El regreso de Anderson a la más pura ciencia ficción, la que le devuelve a las pretensiones de su Shopping: de tiendas (1994), con una mayor importancia dramática respecto a la mayoría de sus films, retratando un oscuro futuro, inspirado por la historia de los replicantes de Blade Runner (1982), realiza una space opera reflexiva en la línea de Star Trek. Es, por tanto, una película que temáticamente vuelve a ser más personal, lo que Anderson resuelve no de manera muy apreciable pero sí correctamente. El propio título de la película puede dar a entender que se trata de una película de acción, y aunque como es habitual en Anderson ésta no falta, esta vez se trata de una película más pausada, por lo que puede confundir a algunos que esperasen otra cosa, por ello en su momento fue un fracaso, ya que para muchos era “aburrida”. Pero al contrario, Anderson sabe llevar el ritmo y mantener el interés del espectador (se entiende que del espectador receptivo hacia el tipo de film que es), sí puede decirse que, otra vez, el director se queda un poco a medias en algunos aspectos, pero también de nuevo el resultado es interesante, una película bien lograda.

Resident Evil (2002)

Tras el fiasco comercial de Soldier (1998), Anderson tuvo que frenar un poco su carrera en cine y regresar con un film con mayores posibilidades de éxito. De nuevo, adapta un videojuego, con el que sin embargo ha generado mayor controversia que con su adaptación de Mortal Kombat, y es que los aficionados al survival horror Resident Evil esperaban una película claramente volcada en el cine de terror, que sin embargo se inclina por el cine de acción, el de escenas de disparos coreografiadas al estilo de John Woo aprovechando el éxito de The Matrix (1999), y anteponiendo la estética de ciencia ficción de La colmena en lugar del terror gótico que daría lugar en la mansión. Por tanto, quienes esperábamos la primera superproducción de zombies quedamos un tanto decepcionados, Anderson no ha asimilado demasiado bien los aciertos de las grandes referencias del cine de zombies. La citada estética del film sin duda es uno de los asuntos de controversia, ofreciendo una imagen limpia, ajena a la podredumbre zombie, de nuevo Anderson aceptó no incluir escenas gore demasiado fuertes y, curiosamente, esto hace que ésta sea más o menos una de las primeras películas del “gore de diseño”, para bien o para mal. Pero olvidándonos del videojuego y de lo que se supone que debería ser el film, el resultado no es tan negativo, sí de lo más insustancial que ha hecho el director pero que como cine palomitero cumple holgadamente, es un filme muy entretenido y que después de todo sí ha tenido su pequeña trascendencia en el cine de zombies, siendo junto a 28 días después (2002) la iniciadora del nuevo auge del subgénero. Anderson tenía pensado hacer una trilogía, pero precisamente el éxito de esta película hizo que tuviera más proyectos entre sus manos y delegara la dirección en otras personas, así pues, la segunda parte continúa la historia, su nivel es similar a ésta y si a muchos gustó más fue por su mayor cercanía a los videojuegos, y la tercera parte tiene un curioso acercamiento al estilo de las películas de Mad Max, encargándosela a un realizador que admira, Russell Mulcahy.

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Alien vs Predator (2004)

Alien vs Predator es, en sus orígenes, un comic, pero gran parte de la popularidad de este atractivo spin-off la alcanzó con sus adaptaciones a videojuego, quizá la fuente en la que se fijó Anderson, así que de nuevo, en cierto modo, adapta un videojuego. Esta idea le gustaba mucho a Anderson, y es que se trata de dos sagas que han influido enormemente en la filmografía del director. El proyecto era realmente interesante y el director parecía el adecuado pero por desgracia el resultado fue decepcionante, encontrándonos con la peor película de Anderson (y la peor película de ambas sagas alienígenas), y es que aquí esperábamos algo más que un vacío espectáculo de acción del director capaz de hacer Horizonte final (1997). Si obviamos, cosa difícil de hacer, las comparaciones con las dos espléndidas sagas, nos encontraremos una película de resultados modestos pero, en lo que no suele fallar Anderson, mínimamente entretenida, con influencias de films como Cube (1997) y The Matrix (1999), la estética sofisticada habitual del realizador y una gran importancia del escenario, convertido en otro adversario más, y donde al menos Anderson consigue sacar adelante un guión realmente malo. Pero era de esperar algo mucho más que un pasable entretenimiento.

CUESTIONES SOBRE EL DIRECTOR

¿Cuáles son sus mejores y sus peores películas?

Está tan claro que el mayor logro de Anderson es Horizonte final (1997) como que su obra más menor es Alien vs Predator (2004).

¿Cuáles son sus éxitos y sus fracasos?

Generalmente ha tenido fortuna con el público, su primer gran éxito fue con Mortal Kombat (1995), sin embargo luego tendría su peor época comercialmente, con Horizonte final (1997) pasando sin pena ni gloria y con Soldier (1998) fracasando. Recuperaría el gran éxito con Resident Evil (2002).

¿Cuáles son sus películas más y menos representativas?

Anderson no se ha alejado nunca demasiado de sus directrices predilectas, por lo que prácticamente en todos sus filmes se mueve en su terreno más cercano, pero por decir algún film como aglutinador de muchos de sus gustos creo que podría decirse Resident Evil (2002), en donde mezclando acción, ciencia ficción y terror se dan los géneros preferidos del realizador, también como es habitual en los directores en su ópera prima plasma sus mayores gustos e influencias, por lo que Shopping: de tiendas (1994), representando además el lado más “serio” de su filmografía, es muy definitoria de su estilo.

¿Cuál es su mejor y su peor época?

De momento su mejor etapa cinematográfica se sitúa en sus primeras películas hasta Horizonte final (1997), después derivaría en una carrera más irregular.

¿Con qué otros directores puede ser comparado?

Las películas de Paul Anderson forman parte de la corriente de films vanguardistas de acción y cine fantástico o ciencia ficción que vienen dándose desde los 90 y que alcanzaron su mayor apogeo comercial con The Matrix (1999), por tanto puede ser comparado en su visión del cine con los hermanos Wachowski, encabezando una generación de directores que han asumido ya plenamente el comic como una influencia más e incluso la estética del videoclip, la publicidad y los videojuegos, así pues, también podemos considerar a Anderson un precursor de la “quinta” de realizadores como Stephen Sommers –Deep Rising (1998), La momia (1999)-, Alex Proyas –El cuervo (1994), Dark City (1998)-, Stephen Norrington –Máquina letal (1994), Blade (1998)- y Christophe Gans –Crying Freeman (1995), Silent Hill (2006)-.

- Paco Antequera.

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Nacido como un espacio en el que contar mis inquietudes, finalmente convertido en un blog de cine fantástico (la cabra tira al monte), en el que hablo sobre este género cinematográfico intentando aportar información y puntos de vista que no estén demasiado extendidos por la red.

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