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LA CAJA ESFÉRICA

Categoría: Cine - Análisis

30 Septiembre 2008

Hellboy 2: El Ejército Dorado

Hellboy 2: El Ejército Dorado (Guillermo Del Toro, 2008)

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Lo primero que hay que hacer al ver los films de Hellboy es olvidarse del estupendo comic de Mike Mignola, pues el tono es diferente. Mientras el comic se trata de, como es habitual en el comic estadounidense (o al menos el más comercial, con el de superhéroes como máximo exponente), una obra pulp, que mezcla elementos tales como la acción, la fantasía, la ciencia ficción y el terror, la adaptación cinematográfica se trata de una fantasía más edulcorada con elementos de acción, romance y comedia para conquistar al gran público. Se trata de un blockbuster, con las limitaciones que ello conlleva. Así pues, mientras que la industria se sirve de un film ameno lleno de acción, para Del Toro es un paso más en su fantasía neogótica.

De hecho, con Hellboy 2 Guillermo Del Toro continúa explorando su imaginario de fantasía extraña. Mientras en su anterior película, El laberinto del Fauno (2006), la fantasía estaba muy contenida, en Hellboy 2 ésta se desborda (hasta caer, de hecho, en el “exhibicionismo”), aprovechando lo hecho en su anterior film, donde alcanzó una gran entidad visual, y éste es el punto fuerte de Hellboy 2, su potente apartado visual, una auténtica exposición “Del-Toriana”. Así pues, no puede negarse la importancia de la película en la obra del autor, aunque dentro de su estupenda filmografía ocupe un lugar discreto, y es que si Mimic (1997) es posiblemente su obra más menor, sus Hellboy se sitúan en su nivel medio, lejos de su díptico sobre la Guerra Civil Española y, desde luego, de su ópera prima Cronos (1991).

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Como en su fondo se trata de un film tan convencional, en la forma Del Toro explota al máximo la estética, los diseños y la puesta en escena, pero en lo demás sigue plegado a los convencionalismos de las películas que buscan ser taquilleras, con un molesto halo de intrascendencia, desaprovechando unos personajes que podían haber dado mucho más de sí. Al final todo se reduce a un previsible encadenado de escenas de acción donde lo demás está plagado de incoherencias y una narración que avanza a trompicones. Como film de acción y de fantasía resulta intrascendentemente entretenido, para “pasar el rato”. Y nada más. El problema es que no nos conformemos con tan poco. [5,5]

- Paco Antequera

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28 Julio 2008

Doomsday

Doomsday (Neil Marshall, 2008)

Filme que confirma definitivamente, si no lo hizo ya The descent (2005), la capacidad de Neil Marshall para hacer un logrado cine de género cargado de intensidad. Realizador de espíritu ochentero, en aquella década tiene sus grandes referencias que le sirven de influencias a la hora de plasmar sus gustos en pantalla, y Doomsday supone un nuevo paso en este sentido. De sus películas de terror “a lo Evil Dead” pasa ahora al cine de acción con Doomsday y, en general, a un batiburrillo de géneros y referencias que la convierten quizá en su película más representativa.

Las principales referencias para Doomsday son aquellas películas de los 80 que mezclaban cine de acción y ciencia ficción, sobre todo la fundamental Rescate en Nueva York (1981), aunque en este popurrí cinéfago destacan también la saga Mad Max y, la influencia más singular, Los señores del acero (1985), film de Paul Verhoeven, director que ha realizado algunas de las mejores películas que mezclan la acción y la ciencia ficción pero que sin embargo su nombrado filme es de aventuras. El resultado es una película que puede resultar muy dispersa pero que sin embargo logra con creces enganchar al espectador con elementos de acción, ciencia ficción, aventuras, road movie, thriller, drama y mucha ironía gore, es todo un disfrute para quienes amamos el género y hasta el exploit, aceptando sus pocas pretensiones pero es todo un ejemplo de cómo cumplir brillantemente éstas.

Aunque su ritmo es irregular porque Marshall ha hecho la historia para meter homenajes a algunos de sus films preferidos y no hecha según lo que requería la narración, está tan bien llevado que es entretenida de principio a fin, con algunos momentos realmente memorables. Me gustaría destacar la habilidad de Marshall a la hora de rodar escenas de acción, hoy día resueltas muchas veces de manera facilona con planos cercanos y mucho movimiento de cámara de manera que no sea necesario concretar mejor las coreografías, está claro que rodar de manera que todo se vea claro es más difícil, porque se puede ver más claramente dónde está el truco y el director y los técnicos encargados de la escena deben demostrar su habilidad para hacer creíble lo que se ve en pantalla, y cuando se consigue, como es éste el caso, puede haber acción de calidad. Desde luego que a mucha gente no le gustará esta película que les resultará plana y sin nada nuevo que contar, pero los que somos aficionados al género sabemos que Marshall es “uno de los nuestros”, sabemos lo que quiere con su película y disfrutamos con ésta como él disfrutó de los films que le inspiraron, es en definitiva género con espíritu de serie b, con gusto por lo salvaje, llegando a un desmadre que Marshall ha sabido canalizar de manera brillante. [7]

- Paco Antequera

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8 Septiembre 2007

Devorador de sueños

Devorador de sueños (Daniel de la Vega y Pablo Parés, 2004)

Volver a las raíces y contemplar un filme de terror de ritmo sosegado es reconfortante en estos tiempos dominados por, llamémoslo así, la generación de los videocliperos, con realizadores como Paul Anderson (Resident Evil), James Wan (Saw), Darren Lynn Bousman (secuelas de Saw), Marcus Nispel (remake de La matanza de Texas), Rob Zombie (La casa de los 1000 cadáveres), Zack Snyder (el remake El amanecer de los muertos)... que no se me malinterprete, me parecen apreciables las innovaciones de estos directores y no me desagrada el, por así decir, terror posmoderno, pero el problema parte más del cine derivativo de las obras de estos realizadores, cayendo en una sucesión de imágenes y efectismos sin asentar acertadamente una ambientación o una trama de terror, un descarriamiento en lo superficial de la última moda del cine de terror, no utilizando una determinada estética con efectividad como medio para sus pretensiones como hacen los directores antes mencionados. Por ello, ante esta deriva alejada de lo realmente importante, no sólo los films de corte setentero u ochentero son un agradable bálsamo para el género, sino también los de corte clásico, como es el caso de esta Devorador de sueños, incursión norteamericana de los argentinos Daniel de la Vega y Pablo Parés.

Esta película se ubica en los patrones clásicos del género, un film de terror gótico que remite poderosamente al universo de Edgar Allan Poe (con evidentes referencias al poema El cuervo), sin alejarse de este esquema también bebe de influencias modernas como La semilla del diablo (1968), El exorcista (1973) y Al final de la escalera (1979). Una lóbrega historia de casa misteriosa en lo que al principio parece una disputa por una herencia entre Jennifer Cassi (interpretada por Gina Philips) y su abuela Mary Ellen (interpretada por la prestigiosa Faye Dunaway) pero que una desasosegante trama de suspense, no muy sorprendente pero tampoco demasiado predecible, conducirá a una oscura historia de magia negra. La tranquila progresión de la narración permite construir con solvencia una tétrica atmósfera, fundamentada por una parte en el “duelo interpretativo” del seco y cortante personaje de Gina Philips y de la inquietante abuela caracterizada por Faye Dunaway, y por otra parte en una eficaz utilización de los diferentes elementos cinematográficos y artísticos, tales como una correcta puesta en escena, un buen manejo de planos y luces (o ausencia de luces pues la oscuridad reina en el filme) y la inclusión de una evocadora música, que eso sí, en ocasiones suena sintética, y es que esto puede resultar positivo de manera vanguardista, pero cuando se elabora una suntuosa sinfonía esto chirría.

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Aunque no sea una película original, en todo momento resulta interesante pues está resuelta de manera inteligente y su poso macabro, algo que va más allá de las explotaciones comerciales de adolescentes estúpidos asesinados que tanto nos tenemos que tragar desde hace tiempo, apoya lo que debe ser una prioridad en el cine de terror, construir una historia pesadillesca. Por tanto, sin caer en ningún purismo ni ortodoxia, no olvidar las fuentes clásicas del cine de terror es conveniente, y es especialmente grato cuando nos lo recuerda una película eficaz como Devorador de sueños. [6,5]

- Paco Antequera

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21 Junio 2007

Alone

Alone (Philip Claydon, 2002)

Film que sigue la estela de Se7en (1995), película ésta que supuso la culminación del thriller oscuro y psicológico de los 90, así pues Alone (2002) reúne las características del thriller oscuro al estilo de los 90, caracterizado por tener su base en el thriller policiaco pero sin incidir excesivamente en la indagación criminal, volcándose en el dramatismo de unos personajes de connotaciones trágicas, en Alone (2002) la trama que subyace es la soledad y como ésta devora a los personajes, también hay que señalar las influencias del cine de terror en estos thrillers oscuros, muy latentes en Alone (2002) con una atmósfera enfermiza y una derivación hacia lo grotesco que recuerdan a géneros como el giallo.

En la línea de la escuela Se7en (1995), nos encontramos con un policíaco y psychokiller de ambientes tétricos en donde se investigará y perseguirá al asesino, en Alone (2002) el psicópata es una alegoría referencial de la soledad que envuelve a los personajes de este film, apenas hay figurantes durante la película lo que con una plasmación gélida, una estética fría y sobria, produce un clima de pesimismo. Por su no mucho metraje se echa de menos un mayor desarrollo y profundidad en los personajes, quedando en buena parte en el aire la historia del film, tampoco se ahonda mucho en el asesino en serie del que se ofrecen pocos (aunque quizá suficientes) datos sobre su trasfondo. Además, el problema de realizar un film tan frío, algo que bien realizado puede ser muy interesante, es que el espectador sienta indiferencia al no empatizar con ningún personaje ni identificarse con lo que se cuenta, algo en lo que, casi, cae en algún momento la película.

Uno de los aspectos más llamativos del film es no sólo seguir la investigación policial sino mostrar también el punto de vista del psicópata (con los momentos del film más cercanos al giallo) e introducirnos de lleno en su locura, atrapado en su mundo incomprensible, siendo el aspecto que más contribuye para recrear el entorno abyecto que impregna el film. La estética, heredera de la mencionada Se7en (1995), juega con la imagen, los colores, los movimientos de cámara... pero el resultado dista mucho del film de David Fincher, la pretendida belleza macabra no es lo atractiva que sería deseable. En conclusión, este film es una correcta muestra del moderno thriller de terror con unos cuantos aspectos que deberían haberse perfilado más y con una destacable atmósfera angustiosa. [5,5]

- Paco Antequera

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26 Febrero 2007

Rastros de sangre

Rastros de sangre (Robert Krause, 2006)

A rebufo del resurgimiento del terror más cruel y brutal surge esta película alemana que especialmente se emparenta con Alta Tensión, como la cinta de Alexandre Aja toma de referencias las primeras películas de Wes Craven, La última casa a la izquierda y Las colinas tienen ojos, es decir, nos encontramos con una dura lucha por la supervivencia en un entorno apartado. Una pareja va al bosque para intentar arreglar su deteriorada relación, pero un hombre con el que la mujer había tenido un affaire se dispone a matarla por celos, con esta premisa parte esta cinta de terror y gore.

Para recrear la máxima tensión, Robert Krause plasma las situaciones con el máximo realismo y veracidad posible, de hecho si no supiéramos qué película vamos a ver podríamos pensar al principio que se trata de un drama, pues los actores interpretan con solvencia y Krause sabe meternos en el pellejo de éstos, logra que el espectador tenga empatía hacia los personajes. Al intentar ofrecer un veraz terror violento se evitan las fantasmadas, eso sí, se deja claro que la protagonista es una mujer en buena forma física aficionada a montar en bicicleta, esto justifica su pericia para sobrevivir, lo que creará una trama llena de tensión, con el asesino acechando en el frondoso bosque sin saber por dónde podrá aparecer, cliché muy visto en el cine de terror que por tanto no sorprende, Rastros de sangre peca de predecible en bastantes ocasiones, aún así el espectador se mantiene en incertidumbre, Krause ha sabido dotar de intriga a una idea tan simple, de un guión sencillo saca unos personajes trabajados y una ambientación que hace que los escenarios cobren vida, sin duda se ha realizado un buen trabajo tras las cámaras.

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Cabe destacar el papel de la actriz protagonista, Rebecca Palmer como Ann, uno de los pilares del filme pues prácticamente de su interpretación depende si la película es o no creible, aunque la veracidad del film pueda ser puesta en duda en algunos momentos, especialmente con los pocos personajes que Ann se encuentra, estúpidamente incrédulos y desprevenidos ante el peligro, y es que una cosa es otorgarle una ventaja al villano para darle credibilidad a su posición superior en un enfrentamiento y otra que las víctimas sean tan lelas. Pero volviendo a Palmer, hay que decir que su actuación es brillante, un papel de este tipo exige que el actor domine muchos tipos de estados, sea el miedo, el nerviosismo, la inquietud, la desesperación, la tristeza, el sollozo, el sosiego tras la angustia… si es correcto para esta película utilizar el término scream queen, puede decirse que Palmer es una de las mejores desde hace bastante tiempo, una buena actriz con mucha expresividad pero con contención, sin exagerar, sin duda uno de los grandes aciertos de la película.

Esta película es puro terror primario al estilo de los 70, retratando implacablemente la violencia en una lucha sin piedad por la vida, sin muchos más añadidos, la historia no encierra ninguna complicación pero en su sencillez está muy bien construida, los actores dotan de elaboración a sus personajes y el director rueda con acierto, aunque también con altibajos, sobre todo la parte final es más floja pero en conjunto es un film muy correcto, una película bastante interesante de terror rural. [6,5]

- Paco Antequera

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24 Enero 2007

Urban Ghost Story

Urban Ghost Story (Geneviève Jolliffe, 1998)

El éxito del cine de fantasmas ha propiciado como es lógico la mayor difusión de éste, es tal su éxito que incluso se lanzan en DVD películas de presupuestos paupérrimos e, incluso como en este caso, cintas de hace tiempo que, veleidades del destino, ahora consiguen divulgarse con más masividad. De hecho, esta película inglesa, Urban Ghost Story, fue la única de su director, se deduce por tanto que en su momento debió pasar con más pena que gloria, hecha antes de que el subgénero se pusiese de moda con El sexto sentido y Ringu, por fortuna ahora podemos disfrutarla en España en DVD, pues se trata de una de las películas de fantasmas con mayor aire renovador de los últimos tiempos, partiendo de influencias como Poltergeist y El exorcista se realiza con un tratamiento propio del realismo.

Aunar géneros tan dispares como el drama social y el cine de terror sin que el resultado sea un pastiche es complicado, más aún cuando se incide en lo realista dentro de una película fantástica, dos características antagónicas que sin embargo son ensambladas con lograda homogeneidad, en parte porque lo uno, lo fantástico, complementa a lo otro, lo realista, no es por tanto un concepto artístico gratuito ni tampoco necesariamente por falta de medios (aunque la falta de medios pueda inspirar la adecuación de la historia). Es, en cierto modo, una evolución del género fantástico, una forma de entender lo fantástico no como mera forma ociosa sino como metáfora de una determinada realidad, algo que se puede palpar en bastante cine fantástico de los desoladores años 90, frente a lo inverosímil del cine de género anterior, y no por los menores recursos cinematográficos de entonces.

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Con todo esto dicho, queda claro que lo más importante es una cosa; ¿Qué cuenta la película? Aparentemente podría ser una historia más de casa donde se ha colado un fantasma porque no descansa en paz, pero bajo esto subyacen en realidad los fantasmas interiores de una niña que se siente culpable por haber perdido a un amigo en un accidente de coche. Esta niña, Lizzie, viene marcada por el fracaso de su madre y, por tanto, destinada a seguir su camino, puesto que su madre tuvo demasiado joven a sus hijos. Una amiga de Lizzie ha hecho lo mismo que hizo la madre de ésta, es una joven madre soltera que pensaba que así podría rehuir a su familia, pero verá que lo apresurado no resultará tan fácil. Lizzie se encuentra en la situación que su amiga (y hace tiempo su madre) se encontraba antes, es decir, quiere huir de sus circunstancias, por ello al igual que su amiga y hace tiempo su madre recurre a las drogas y piensa en independizarse prematuramente, todo esto guarda relación con su sentimiento de culpabilidad y, por tanto, con la fantasía metafórica del film. La representación de estas tres mujeres, la madre ya fracasada, la amiga de Lizzie que hizo lo que hace tiempo su madre, y Lizzie que piensa en seguir este camino, expone su camino errado y, a la vez, casi predestinado, pues es la degradación social la que lleva a evadirse de ésta con drogas y buscando prematuramente la independencia, lo que en la película se refleja con las deudas económicas de la familia ante una panda de matones. Cuando se trata el tema de las drogas se puede pecar de caer en la moralina simplificadora, y quizá Urban Ghost Story puede pecar un poco de esto, ejemplo de ello es la escena del “bien” y del “mal” según el cristianismo con su típico maniqueísmo, además de que su visión de una irresponsable maternidad puede ser según qué punto de vista algo conservadora, no obstante no es meramente una película que hable de “malas madres”, pues la mencionada marginación social y la incapacidad de los servicios sociales por entender cada caso terminan de conformar un círculo vicioso.

Rodada con sobriedad, sin ningún alarde visual, la historia fantástica contribuye a construir un retrato social prácticamente sin alejarse del realismo, pues la propia historia de fantasmas puede ser verídica o no, sin recurrir a un tramposo final que le dé la vuelta a todo –sin que esto quiera decir que los finales trampa no sean adecuados en ciertas películas- como puso de moda M. Night Shyamalan. Un film que, en su modestia, encuentra su virtud, y una película que llegada tardíamente resulta refrescante entre tanto producto clónico, con una idiosincrasia ajena al efectismo de la mayoría de films de fantasmas. Una buena película gratamente recuperada de un olvido en el que no debió estar. [6,5]

- Paco Antequera

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21 Enero 2007

Muerto el 4 de Julio

Muerto el 4 de Julio (William Lustig, 1997)

Hacer cine de terror y sobrevivir es difícil, es un género desprestigiado por la crítica más purista y su público, aunque fiel, es minoritario, por ello William Lustig no ha vuelto a dirigir desde que realizó la película que aquí nos atañe. Lustig es un director de cine de serie b que hace películas de terror, thriller y acción, y es cuando ha formado pareja artística con el mítico director Larry Cohen (como guionista) cuando ha realizado algunas de sus mejores películas, en parte por las dosis de crítica social que imprime Cohen a sus historias. El duo Lustig-Cohen ya transgredió la figura del policía en el clásico de los 80 Maniac Cop, pues bien, en Muerto el 4 de Julio se va más allá satirizando a los “héroes militares” de EEUU mediante un slasher, que si bien es ciertamente una película mejorable no deja de ser un “simpático” psicokiller.

Encuentran el cadáver de un soldado estadounidense muerto en la Guerra del Golfo y es repatriado para ser enterrado, pero sus ganas de matar continúan… así podemos resumir la sinopsis de esta cinta de terror de asesino psicópata, lo que sirve de metáfora sobre la mano asesina del “Tío Sam”, de esta manera el filme se atreve a parodiar el militarismo y las rancias características del patriotismo estadounidense, aunque de un patriotismo mal entendido ya que se retrata a unos antipatriotas como si fueran anormales (personalmente, creo que todo patriotismo sobra). La primera mitad del metraje se dedica a profundizar en esto, realizando una reflexión sobre el ciego patriotismo y cómo así se justifican cosas como una guerra, el personaje del niño sirve de buen ejemplo a la ingenua mentalidad de muchos norteamericanos. El terror arranca en la segunda parte de la película, cuando el “héroe militar” se disfraza de Tío Sam y se dedica a matar a quien le designe su capricho. Esta parte del film flojea un tanto, como slasher cabía esperar que se le diera más juego a una investigación sobre el asesino, que hubiera más muertes y a ser posible más originales –aunque hacen uso de un gore aceptable- y una resolución más imaginativa, que sorprendiera al menos un poco. Podía haber sido más interesante la parte final con la fiesta del Día de la Independencia, se podía haber dado más juego al hecho de que el asesino disfrazado de Tío Sam está oculto en la fiesta, lo que recuerda a Michael Myers en la fiesta de Halloween. Siendo el slasher un género tan trillado, uno exige más, pero dentro de lo convencional en el género el desarrollo es aceptable, se agradece además que ya que no se aporta nada que no se haya visto en otras películas se resuelva con rápida fluidez, lo que deja claro que la parte psicokiller de la película simplemente justifica el discurso de ésta, algo que tiene de arriesgado quedarse entre dos aguas, entre quienes gustan de lo político y quienes gustan del terror, aunque a quienes nos interesan ambas cosas podemos encontrar una correcta película de serie b.

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El anquilosado cine de terror necesita de William Lustig y, sobre todo, de Larry Cohen, autor de un rebelde cine de terror. Esperemos que con el auge del fanta-terror Lustig y Cohen vuelvan a la carga, aunque al menos seguimos disfrutando de los guiones de Cohen. Muerto el 4 de Julio fue una película mejorable teniendo en cuenta lo que pueden hacer como pareja artística, haya sido por falta de presupuesto o por otras razones, pero aún así no deja de ser un inteligente slasher que como mínimo merece la pena ver, para disfrutar y pensar. [5,5]

- Paco Antequera

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14 Enero 2007

Evil Dead (Posesión Infernal)

Evil Dead: Posesión Infernal (Sam Raimi, 1981)

Posesión Infernal es una de las grandes referencias del cine de terror moderno y una de las películas más importantes e influyentes del terror-gore, rodada con 4 duros y mucho talento, se convertiría en una saga compuesta por 3 grandes joyas del cine fantástico y de terror. El responsable de esta obra maestra y de la saga Evil Dead es Sam Raimi, aficionado en su juventud al cine fantástico y de aventuras de películas como La isla del tesoro, gusto que compartía con el que sería su actor fetiche, Bruce Campbell. Ellos junto a Rob Tapert, que terminaría dedicándose a la producción, formaron la pequeña compañía Renaissance y rodarían Posesión Infernal. Para ello, Raimi realizó el cortometraje Within the Woods en el cual se sintetizaba la idea de Posesión Infernal, lo que le ayudó a conseguir una pequeña financiación, aunque realmente la mayoría de los medios son aportados por el propio Raimi, Campbell (y su padre) y Tapert, de hecho la casa en la que ruedan (antes de que se quemara) era propiedad de la familia de éste último, casa en la que se centra la sencilla pero efectiva historia en donde unos jóvenes van a pasar unos días de descanso, sin embargo se encontrarán con el Libro de los Muertos (lo llaman Necronomicón en las secuelas en claro guiño a H. P. Lovecraft) con el que se puede invocar a los demonios que poseerán a los personajes de esta película.

La paradoja es que el director de una de las películas más importantes del cine gore prácticamente haya renegado de este género, y es que después de todo Raimi es aficionado al cine de terror pero no tanto al gore, además de que en la filmografía de Raimi de todas formas el cine de terror no es lo más profuso. Bastantes directores empezaron con el género de terror para después abandonarlo y hacer otras cosas, quizá porque es más fácil empezar así, pero a diferencia de otros directores, en Raimi esto ha llegado a considerarse casi una traición, pues en los 90, cuando empezó a alcanzar notoriedad en Hollywood, abandonó el género. Personalmente, creo que es entendible que haya optado por un determinado camino de la forma que considerase, pero no me agrada que casi reniegue de su saga Evil Dead, como dije, paradójicamente, ya que son grandes películas. En la segunda parte de la saga se advierte claramente el humor que caracteriza el cine de Raimi y en la tercera parte se realiza una mezcla de comedia, aventuras y fantasía, que son los tipos de cine que más le gustan al director de Michigan junto al thriller, de hecho ya su segunda película, Ola de crímenes, ola de risas, pertenece a este género pero con un humor al estilo de Jerry Lewis.

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La ópera prima de Raimi fue, sin duda, la que llevó en su momento al extremo más salvaje las posesiones del género demoníaco, cuya película más importante y clave del cine de terror moderno es El exorcista, de la que Raimi se inspira a la hora de plasmar una gran crudeza gore y unos personajes poseídos con unos maquillajes que recuerdan al de la niña Reagan, aunque los maquillajes, dado el escaso presupuesto de la película, son un tanto deficientes, vamos, que son bastante cutres, pero aún así los poseídos son muy aterradores. La otra gran inspiración de Posesión Infernal es La noche de los muertos vivientes, puesto que a los poseídos se les ha dado un tratamiento como si de zombies se tratasen y la estructura del metraje bebe mucho de la película de Romero, es decir, existe una amenaza exterior, en el caso de Posesión Infernal el bosque endemoniado, y no queda otro lugar en el que parapetarse que una casa, elementos que jugados con habilidad se puede crear gran tensión. También cabe destacar las influencias del terror rural de La matanza de Texas y Las colinas tienen ojos, con homenajes a éstas como a la primera la sierra eléctrica (que se convertiría en icono característico de Evil Dead) o a la segunda un póster de ésta en el plano en que Ash (Campbell) encuentra el Libro de los Muertos. El resultado final es una película con gran entidad propia que se convertiría en un filme emblemático del terror-gore de los 80.

Raimi es, en el estricto sentido del término, un gran director, pues domina con gran habilidad la técnica competente a un realizador de cine, con un gran dominio del ritmo, quizá por ello habiendo empezado con películas de tan escaso presupuesto ha llegado a ser un realizador tan taquillero, y es que Raimi logra que en ningún momento aburran sus películas. En Posesión Infernal ya se dejan ver las aptitudes de Raimi tras la cámara, “la cámara loca” como dicen algunos ya que Raimi la convierte en una mosca que realiza trepidantes planos, para ello en la saga Evil Dead se apañó utilizando trucos como llevarla en un carril. De esta manera, Raimi implementa una tensión en el asedio que llega a ir más allá que la de La noche de los muertos vivientes, rodando de tal manera que la casa parece más grande de lo que es, demostrando su habilidad en los espacios y con el tiempo narrativo. Esta manera de rodar sería seña de identidad de Raimi, o al menos lo que a los aficionados a Evil Dead les gusta ver en el cine de Raimi, ya que en buena parte de los 90 optó por un estilo más sobrio, y la verdad, más despersonalizado. Posesión Infernal es una película de tensión frenética y también realmente salvaje, con una despiada crudeza gore, sin dejar de lado una excelente ambientación (el sonido es muy importante en el cine de terror), Raimi supo cuando inquietar psicológicamente y cuando horrorizar con escenas sangrientas, cuándo debía ir más pausado y cúando debía pisar el acelerador.

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El talento visual, narrativo e imaginativo de Raimi conforma una de esas películas irrepetibles por la coincidencia de diversas causas, film que ya esbozaba algún detalle de humor negro aunque la perceptibilidad de esto dependa del espectador. El éxito con Spiderman de Sam Raimi y el nuevo auge del cine de terror han permitido que la saga Evil Dead vuelva a darse a conocer un poco más por fortuna, y es que Posesión Infernal es una de las mejores películas del terror moderno y del gore, quizá la mejor ópera prima del cine de género, pero en todo caso, una de esas películas que puede ser calificada como obra maestra en su sencillez. [9]

- Paco Antequera

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Nacido como un espacio en el que contar mis inquietudes, finalmente convertido en un blog de cine fantástico (la cabra tira al monte), en el que hablo sobre este género cinematográfico intentando aportar información y puntos de vista que no estén demasiado extendidos por la red.

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