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La Coctelera

LA CAJA ESFÉRICA

26 Junio 2009

Tipos de películas de terror

Aunque resulta poco preciso clasificar los distintos tipos de películas de terror, ya que los géneros se superponen y se cruzan unos con otros, he intentado dar una visión personal lo más genérica posible, intentando abarcar todo tipo de films del género. Una película de terror podrá ser, por ejemplo, de estilo clásico, realista, de ambientación contemporánea y psicológica, pero bien podría ser también de estilo clásico, de ciencia ficción, gótica y física, como por ejemplo Frankenstein (James Whale, 1931). Todos estos estilos pueden mezclarse, pero he establecido una dicotomía entre ciertos tipos de films, por ejemplo o es clásica o es moderna. Luego, un film clásico de terror podrá ser realista o no, podrá ser gótico o no y podrá ser psicológico o no. Éstas son las clasificaciones que he considerado:

Clásico o moderno

El terror clásico es aquel que tiene como base los esquemas esenciales del género, mayormente tiene sus raíces en la literatura gótica, con figuras tales como la del vampiro, el hombre lobo o el fantasma, o bajo determinados temas criminalísticos. La literatura clásica de terror abarca hasta mediados del siglo XIX, con la irrupción de los padres del terror moderno, Edgar Allan Poe y Joseph Sheridan Le Fanu. Es por ello que, en teoría, el cine de terror, ya en muchas de sus películas de los años 30, tiene una estructura moderna, pero en el séptimo arte no está tan clara la división entre los esquemas clásicos del género y la ruptura moderna. Hay quienes consideran que el cine de terror clásico se limita a los años 30 y 40, con las obras de la Universal como las más representativas, considerando que la ciencia ficción terrorífica de los 50 ya queda embarcada en el terror moderno. Pero, en todo caso, donde sí hay unanimidad es en considerar que el cine de terror moderno existe, como mínimo, desde los años 70.

Una de las características del cine de terror moderno es su alejamiento de los esquemas góticos, con una ambientación de cotidianos ambientes urbanos o locales. Suele ser más realista, incluyéndose lo sobrenatural cuando se hiciera como algo inverosimil o extraordinario, frente a la “naturalidad” con que lo fantástico convive con lo terrenal en el universo gótico. La figura del monstruo, de hecho, cobra menos importancia, por ello con la llegada del terror moderno géneros como el psycho-killer experimentaron un auge. La censura histórica en el cine también ha dado como resultado que mientras que el terror clásico se base más en la sugerencia, el terror moderno, con la llegada de mayores libertades en los 70, pudiese ser más sangriento y sexual.

Por tanto, en el terror clásico podemos albergar la mayoría de las obras góticas, tales como los Drácula y compañía, si bien también obras de ambientación más moderna o contemporánea como Freaks: La parada de los monstruos (Tod Browning, 1932) y Los ojos misteriosos de Londres (Walter Summers, 1940), y con elementos fantásticos o de ciencia ficción como King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) y La guerra de los mundos (Byron Haskin, 1953). Films representativos del terror moderno son obras como El exorcista (William Friedkin, 1973), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), Carrie (Brian De Palma, 1976) y Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979).

Gótico o contemporáneo

Una vez explicado lo anterior, queda también explicada en parte la diferencia entre el cine de terror gótico y el resto. La literatura gótica de terror se inicia en 1765 con El castillo de Otranto de Horace Walpole, abarcando desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, cuando empezó a ser renovada con nuevos estilos de terror (los mencionados Poe y Le Fanu). Recurre a los esquemas más clásicos del miedo, es decir, lugares tenebrosos como castillos, mansiones y cementerios, atmósfera oscura y misteriosa, inspiración en leyendas populares... de ahí la conocida iconografía basada en vampiros, hombres lobo, fantasmas, demonios y otros monstruos, muchas veces, aunque no necesariamente, ligando lo sobrenatural con lo gótico. Para entender la literatura gótica hay que conocer el movimiento del romanticismo, desarrollado durante los siglos XVIII y XIX, el cuál tenía un especial gusto por el medievalismo y, en general, por épocas pretéritas, de ahí que las obras de literatura gótica se ambienten en la Edad Media o en contextos culturales pasados como el Renacimiento o el Barroco, aunque también había obras ambientadas en su época contemporánea, la época victoriana.

En el cine de terror, el género gótico fue el más importante del periodo clásico, desde los primeros films de terror de los años 20 hasta las producciones de la Hammer de los 60, si bien en los años 50 el gótico tuvo su primera crisis frente a la contemporaneidad de las películas de terror de ciencia ficción, y en los años 40 el terror contemporáneo empezaba a tomar fuerza. Con la llegada del terror moderno en los 70, lo contemporáneo, la ambientación cotidiana y realista frente al tenebrismo gótico, se terminó imponiendo. En muchos casos, los conceptos e iconos góticos se trasladan a la contemporaneidad, por ejemplo en El ansia (Tony Scott, 1983) la figura del vampiro se desliga de los tradicionales esquemas góticos, adaptándose a la modernidad.

Realista, fantástico o de ciencia ficción

Una de las divisiones más claras que se puede establecer en el cine de terror se basa en su pertenencia o no al más estricto cine fantástico, pues en sí toda película de terror está influida por el género fantástico, pero aquí nos referiremos a los films dependiendo de si son o no temáticamente fantásticos. Puede establecerse una distinción entre el cine de terror “realista”, aquel que suele tratar temas normalmente criminalísticos, por tanto muchas veces encuadrados en el thriller de terror, como es el caso de las películas de psycho-killers, por ejemplo Los ojos misteriosos de Londres (Walter Summers, 1940), y por otra parte el terror fantástico. Dentro de lo fantástico podemos considerar dos vertientes, la de fantasía, con elementos sobrenaturales, que va desde films como Drácula (Tod Browning, 1931) hasta Carrie (Brian De Palma, 1976), y que encuadra a la mayoría de películas de terror, y por otro lado la vertiente de la ciencia ficción, con películas como Frankenstein (James Whale, 1931) y Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979).

Físico o psicológico

Por lo general en toda película de terror se entremezclan recursos tanto físicos como psicológicos para inquietar o asustar al espectador. Podríamos decir que, según hacia donde se incline la balanza, se puede considerar una película de terror como física o como psicológica. El terror físico es aquel que, físicamente, asusta. Sea por una determinada imagen, un determinado escenario o una determinada música. En el cine queda claramente definido, como medio audiovisual que es, en lo que vemos y en lo que oímos. Una escena de violencia, o un golpe de sonido, son claramente efectistas elementos físicos. Por el contrario, lo psicológico excluye lo físico, es decir, no se basa en las simples percepciones de los sentidos. No es algo que se vea o se oiga, es más bien algo que se intuye. Es una forma de terror más compleja, pues se basa en los detalles para que en el cerebro del espectador se vaya instalando una sensación de terror.

La clásica literatura gótica, desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, con sus castillos misteriosos, bosques siniestros y cementerios aullantes, con sus monstruos y sus derramamientos de sangre, representa los esquemas clásicos del terror físico. Poe y Le Fanu serían sin embargo los padres del terror psicológico, sin caer en los elementos más obvios del género de terror, huyendo del efectismo mediante técnicas más complejas dirigidas a la mente del lector. En el cine de terror puede establecerse una equivalencia similar. El que es considerado el primer largometraje de terror, El estudiante de Praga (Stellan Rye y Paul Wegener, 1913), es de hecho un film de terror psicológico, inspirado por autores como Poe y Goethe. Pero mayormente el grueso de la producción de cine de terror se cimenta en films de terror físico, algo que, en parte, se potenció con la llegada del terror moderno en los 70, más efectista.

Finalizado aquí el artículo, como es natural, todo lo dicho anteriormente es muy susceptible de ser discutible por la mencionada poca división clara entre los distintos tipos de películas de terror y la consideración de qué clasificaciones son más o menos correctas, pero creo que sí es un acercamiento general a los distintos contenidos que se pueden dar en el género.

- Paco Antequera

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29 Abril 2009

Algunas webs españolas de cine fantástico

Las páginas de aficionados al cine de género han venido, de alguna manera, a sustituir al fanzine, facilitando el acceso a la información hacia el género fantástico más atrevido y bizarro. Al igual que con el fanzine, hay de todo; mucha paja pero también información de gran interés difícil de encontrar en los medios profesionales. En esta ocasión no voy a hablar de muchas webs, sino de algunas de las más conocidas del fandom español, no necesariamente independientes ya que del amateurismo de sus inicios algunas han llegado a “profesionalizarse”, es decir, a obtener ganancias de la publicidad.

Cine fantástico

Le tengo especial cariño porque fue una de las primeras webs y foros a los que me hice habitual, pasando a ser parte de mi rutina diaria su visita, por lo que como aficionado al cine fantástico le debo mucho. Con el tiempo, la web se ha profesionalizado bastante, dándole mayor importancia a las fichas de estrenos y a las entrevistas de promoción, aunque se ha estancado mucho, de la buena base de datos que era antaño, ahora se amplia con lentitud, aunque actualiza regularmente cada semana.

www.cinefantastico.com

Aullidos

Se ha convertido en el portal de cine fantástico en español más popular, habiéndose “profesionalizado” (es decir, dependiendo de la publicidad). No es que sea muy original (está claro que se inspiran en Bloody Disgusting) ni que tengan una base de datos muy interesante, ni mucho menos los comentarios y las críticas son destacables, pero han sabido conectar con el aficionado medio al cine de terror, ya que sus administradores y colaboradores tienen mucho gusto por ese terror de estilo estadounidense, ese “terror de palomitas” de psicópatas, monstruos, gore..., esto sumado a sus actualizaciones diarias y lo completa que es la web, ya que además amplió sus contenidos a la literatura, el comic y los videojuegos de corte fantástico, hace que sea una de las principales referencias a las que acudir.

www.aullidos.com

Abandomoviez

Otra de las webs de cine fantástico y de terror más populares y no precisamente por estar administrada por versados aficionados al cine de género. Al igual que Aullidos, ha terminado albergando literatura, comics y videojuegos. Antes se dedicaban bastante a hacer “copias de seguridad” de películas, lo que la hacía un estupendo punto de encuentro en el que compartir material entre aficionados. Si algo destaca esta web por encima de las demás, es su enorme base de fichas de películas, por lo que para buscar si existe determinada película o datos de ésta como su director, yo siempre busco en la base de datos de Abandomoviez, si no está difícil será encontrar en otro sitio. Como curiosidad, decir que de esta web nació el Día del orgullo zombie (hoy llamado Marcha Zombie).

http://www.abandomoviez.net

Klowns asesinos

Otra página web de cine de terror hecha con cierto enfoque juvenil. Aunque está lejos del interés de Aullidos y Abandomoviez, me ha parecido interesante señalarla por hablar también de películas asiáticas, mientras que la mayoría de webs se centran en el terror occidental, dejando siempre como información minoritaria la del fructífero género fantástico y de terror oriental.

www.klownsasesinos.com

Tumba abierta

Portal de literatura, comics y cine de corte fantástico, bastante profesionalizado, de tal manera que dependen de la publicidad y venta de merchandising, pero cuentan con la ventaja de estar más metidos en el mundillo del género fantástico. De lo mejor de la web, los reportajes.

www.tumbaabierta.com

Pasadizo

Quizá la mejor web española de cine fantástico, aunque lejos del terror bizarro y lúdico al gusto de algunas webs más amateurs. Ésta, por el contrario, es profesional en el buen sentido de la palabra, con “buenas plumas” del fantástico español. Bueno, como siempre, depende del autor, podemos encontrarnos también al habitual crítico destructivo o perdonavidas y petulante. Pero en todo caso, es una web que enfoca con seriedad el género fantástico, o al menos con la seriedad que cada film requiere. Empaparse en los artículos y las críticas (siempre con reservas según quien escriba como ya he mencionado) de este portal es aprender mucho sobre la fantasía, la ciencia ficción y el terror en el cine.

www.pasadizo.com

Podría seguir comentando muchas más webs, pero he decidido resaltar más unas pocas, las he escogido dentro de las webs que actualizan regularmente según su popularidad. En otra ocasión dedicaré un artículo sobre los blogs dedicados al género fantástico, un mundillo (del que este blog forma) tan interesante como el de los portales de páginas webs. Con tanta información, el aficionado no tiene excusa para no adentrarse bien en el género.

- Paco Antequera.

Tags: informacion

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28 Marzo 2009

De Viernes 13 a Saw

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Hay una cosa que pienso y que no sé si será compartido por muchos aficionados al género, y es la cierta analogía, cada una en su contexto, de las sagas Viernes 13 y Saw. Creo, por así decir, que Saw es el equivalente a Viernes 13 en el siglo XXI.

Está claro que muchos nos hemos iniciado en el género de terror con las películas de Viernes 13. Son películas de terror extremadamente efectistas, llenas de sustos y asesinatos, por lo que cuando uno no está muy iniciado en el género, le es muy fácil empezar por aquí, por el terror más obvio. Luego uno, o al menos yo, se da cuenta de que Viernes 13 no es ni mucho menos lo mejorcito del género, y que hay muchas cosas más interesantes. Algo así como el que empieza escuchando a un grupo de rock de moda y luego se da cuenta de que hay mejores bandas. Esto mismo creo que pasa con Saw (James Wan, 2004), un film que de tan sobrevalorado que está, llega a perder su encanto. Creo que ambos films cuentan con la ventaja de saber fagocitar el terror de vanguardia de sus respectivas épocas y transformar sus elementos en una “fórmula”, una fórmula muy rentable desde luego. Viernes 13 (Sean Cunningham, 1980) surgió muy influida por Halloween (John Carpenter, 1978) pero, podría decirse, que con una mayor autoconciencia como slasher, por eso sus influencias van desde Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) a La matanza de Texas (1974), en general es una especie de “recopilatorio” del slasher, centrándose en lo más puramente slasher, es decir, la atmósfera y las muertes, prescindiendo de mucho más argumento. Aunque para no extendernos en las influencias de Viernes 13, básicamente puede decirse que es una parte de Bahía de sangre (Mario Bava, 1971) extendida a toda una película. Estas influencias citadas son muy superiores a Viernes 13, pero el film de Cunningham es el que ha ofrecido mayores posibilidades de explotación comercial. Posiblemente influyen muchos factores para este éxito, y la suerte, el salir cuando tuvo que salir y darle al público lo que quería, es algo que está claro que debió influir, pues el film se convirtió en un inesperado éxito. Resulta curioso ver en los extras del DVD español en las entrevistas a quienes trabajaron en el film comentando esto, y cómo les sorprende el éxito de lo que pensaban que era una película mediocre. Realmente, nada de esto, pues Viernes 13 (1980) contó con una inspirada realización de Cunningham en la que todo está donde debe estar, una terrorífica ambientación bosqueja, una banda sonora inquietante y, quizá el factor determinante del éxito, unos extraordinarios diseños de los asesinatos por parte de Tom Savini. Viernes 13 se colocó como la parte más sangrienta del slasher, y si bien es verdad que había algún que otro slasher tan sangriento como Viernes 13, el excelente trabajo de Tom Savini es lo que pudo marcar la diferencia, es posiblemente lo que hace más singular a Viernes 13 con respecto a sus influencias, lo que hizo que fuese el slasher que más puso de moda el género, con la avalancha de los 80. El declive del cine de terror en los 90, haciendo que los aficionados que tenemos menos de 30 años hayamos empezado siendo “ochenteros”, hizo que las películas de Viernes 13 fueran la cara más visible del cine de terror. Para los más jóvenes seguramente las películas de Saw serán algo del estilo.

Saw (James Wan, 2004), al igual que Viernes 13 (Sean Cunningham, 1980), se influyó del terror más moderno. Viernes 13 recogía la estética sucia de los 70, de la misma manera que Saw absorbe la estética gore sofisticada y “videoclipera” de Seven (1995). Viernes 13 se encuadra en un género que cada vez estaba más de moda, el slasher, mientras que Saw hace lo propio con el cine de torturas, género del gore que en los 90 volvió a cobrar fuerza (como mejor ejemplo tenemos la Categoría III), y que ante el resurgimiento del terror-gore en EEUU, no era descabellado del todo que el género pudiese llegar a calar en ese país, aunque sí hay que reconocer que es más sorprendente su éxito, y además puede decirse que Saw (James Wan, 2004) fue más original, ya que mezclaba el thriller oscuro a lo Seven (1995) con el gore de torturas, siendo el resultado mucho más complejo que el de los Viernes 13. Pero no es únicamente el hacer gore con un guión más complejo lo que le dio impulso a Saw. Diría que, de la misma manera que Tom Savini le dio el mayor distintivo a Viernes 13 con el “creativo” diseño de sus muertes, puede decirse que a Saw se lo dan sus trampas, lo que la hace más peculiar con respecto al resto del cine de torturas. Esto se debe, principalmente, a su influencia de Cube (Vincenzo Natali, 1997), de la que toma el punto de partida claustrofóbico de unos personajes encerrados en cuatro paredes y la posibilidad de salir superando la prueba correspondiente. De la misma manera que la saga Viernes 13 evolucionó centrándose sobre todo en las muertes y el splatter, la saga Saw evolucionó centrándose más en las trampas y el gore. El fenómeno de Saw, puede decirse, es muy comparable al de Viernes 13, y de ambos sagas pueden establecerse semejanzas y diferencias tales como las siguientes:

SEMEJANZAS

- La primera semejanza es clara: ambas se han convertido en prolongadas sagas. Más coherente como tal la de Saw, aunque a mi juicio, la primera película de ambas es la única realmente muy destacable. En cada película hay referencias a las anteriores, aunque desde luego los flashbacks de Saw son más recurridos por ser más importantes en la compleja trama.
- Otro aspecto claro es la pertenencia al género psychokiller de ambas sagas, si bien Jason Voorhees y Jigsaw son dos psicópatas muy diferentes, aunque ambos iconos de diferentes épocas.
- Los mótivos de ambos psicópatas comparten mucho de resentimiento, y puede decirse que ambos castigan el pecado, aunque en Viernes 13 se centren en el hedonismo juvenil (sexo y drogas) mientras que en Saw vayan desde “pecadillos” poco importantes hasta cosas más graves.
- La muerte no acaba con Jason y Jigsaw. En el caso del primero por ser un ser sobrenatural, lo que da pie a los guionistas a que se inventen diferentes formas de que Jason regrese, y en el caso de Jigsaw por la planificación de “su obra” que puede seguir llevándose a cabo tras su muerte.
- Ambas sagas destacan por el diseño de las escenas gore, el diseño de las muertes. La saga Viernes 13 supuso la máxima explotación del destrozo del cuerpo humano mediante todo tipo de herramientas, desde cuchillos hasta sierras eléctricas. Saw añade un concepto más creativamente perverso mediante las trampas, lo que ha supuesto una revitalización del gore.
- Las dos sagas se influyen del terror más moderno, en su momento Viernes 13 de la estética sucia de los 70 y el splatter, y Saw del gore sofisticado y el videoclip.

DIFERENCIAS

- El hecho de que Viernes 13 sea slasher hace que haya más un “aquí te pillo aquí te mato”, es decir, Jason pilla desprevenidas a las víctimas y las mata rápidamente, aunque también, como es habitual en el slasher moderno, hay posibles víctimas acechadas que tienen la posibilidad de escapar. Saw tiene esta influencia del slasher, momentos acechantes sobre las víctimas, aunque no son asesinadas al instante, a diferencia del slasher convencional, sino que son capturadas y su muerte se produce estando indefensas, al no superar la prueba de la trampa.
- Mientras Jason Voorhees en vida era un niño con retraso mental y tras su resurrección es un autómata asesino, John Kramer (alias “Jigsaw”) es un brillante genio. Jason se basa en la fuerza bruta, mientras que Jigsaw en la inteligencia.
- Jason es derrotado en sus películas, mientras que Jigsaw es más listo que sus víctimas y consigue lo que se propone.
- Viernes 13 se encuadra en el terror sobrenatural mientras que en Saw no hay estos elementos, se ciñe a la realidad.
- La saga de Jason Voorhees es de carácter juvenil, es el gran icono del terror adolescente, mientras que Saw es terror adulto.
- Mientras Viernes 13 representó la reducción del cine de terror a la estructura más simple, a un bodycount en donde entre muerte y muerte se rellena con sexo, Saw sin embargo puso de moda en el terror-gore argumentos más complejos, y no se incluye sexo, no hay erotismo.
- Jason “trabaja” sólo, mientras que Jigsaw necesita de “discípulos”, algo introducido en las secuelas.
- Viernes 13 se caracteriza por sus escenarios abiertos, aún cuando de vez en cuando jueguen con escenarios cerrados (cabañas, tiendas de campaña, etc.), mientras que Saw se desarrolla exclusivamente en escenarios muy cerrados, prácticamente claustrofóbicos.

Esta comparación puede servir, quizá, para ver cómo han cambiado las cosas en el cine de terror, a la vez que vemos que ciertas cosas permanecen similares. De la misma manera que los de nuestra generación nos hemos iniciado con films como los de Viernes 13, los jóvenes que serán aficionados al género se iniciarán con películas como las de Saw. Además, rompiendo el tópico entre muchos aficionados de que “el terror de antes era mejor”, al menos en este ejemplo concreto, creo que los Saw son films superiores a los Viernes 13, y además son tanto más inteligentes, aunque esto no sea precisamente muy difícil, como más bizarros, por lo que favorecerán que haya espectadores más curiosos y abiertos ante diferentes obras del cine de terror.

- Paco Antequera.

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5 Febrero 2009

Jesús Franco obtiene el Goya de honor 2009

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Un director de serie Z galardonado en los Premios Goya. Esta imagen tan delirante tuvo lugar en la 23 edición de los Premios Goya con el Goya de honor para Jesús Franco, un reconocimiento tan insólito como merecido por parte de una industria que siempre ha despreciado el cine de género. A Jesús Franco es al primero al que los premios hace mucho tiempo le dan igual, pero no puede negarse lo positivo que resulta para el género español, un reconocimiento que llega tarde y que nunca se les dio a directores ya fallecidos como Amando de Ossorio y Carlos Aured. Por eso, aunque no comparta del todo la filosofía de Jess Franco, sin dejar de reconocer que es el rey del sexploitation español (y, quizá, mundial), sí me agrada el tardío reconocimiento que la academia se ha dignado a conceder.

El cine fantástico español ha tardado bastante en volver a resurgir, se podría decir que venía luchando de nuevo desde los 90 hasta que en los 2000 volvió a encontrar un hueco, y poco a poco la industria y la propia academia están cambiando sus prejuicios. Es difícil que la cantidad de producciones de género fantástico se incremente sustancialmente en España, pero al menos existe la posibilidad de que este “mini-boom” de los 2000 quede consolidado. España no alcanzará un masivo número de producciones al estilo de Estados Unidos, la Italia de hace décadas o países con muchas caspas como Filipinas, lo cual tampoco es deseable, más bien España se ha instaurado en un género más “serio”, a diferencia del fantástico español de los 70, más al estilo de Francia, país que tampoco tiene demasiadas producciones de género sino sólo un pequeño número al año pero con un buen nivel de calidad.

Los thrillers de ciencia ficción Los cronocrímenes y 3 días, realmente dos de las mejores películas españolas del 2008, pasaron discretamente por la ceremonia, la primera sin premios y la segunda ganando en una de las categorías menos relevantes, únicamente las ajenas al fantástico Los crímenes de Oxford y Sólo quiero caminar, debido a la consolidación que tienen sus directores, hicieron más visible el cine de género por su cantidad de nominaciones, dejando patentes los prejuicios que reinan en la academia, aunque al menos el género y el fantástico poco a poco van empujando. Al menos la “ganadora de la noche” fue Camino, una película con estilo y cierto riesgo.

Este video recoge el momento de la entrega del Goya de honor.

- Paco Antequera

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21 Enero 2009

Cine neogótico

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Una de las últimas corrientes del cine fantástico es lo que podríamos denominar como cine neogótico, pero, ¿cómo podemos definir este término?, antes de ello resulta conveniente contextualizar el concepto gótico, ya que la utilización de este término se ha extendido enormemente. El término gótico surgió en el siglo XVI para referirse a la cultura y el arte de carácter oscuro, de manera peyorativa como propio de los bárbaros godos. Históricamente, el arte gótico se desarrolló en la Europa Occidental y abarca desde el siglo XII hasta la irrupción del Renacimiento. En el siglo XIX se desarrolló el romanticismo extendiéndose de Inglaterra y Alemania al resto de Europa, en oposición al neoclasicismo (las artes que seguían los principios de la Ilustración), pues frente al racionalismo de éste los románticos le daban más importancia al sentimiento, interesándose por el medievalismo, sobre todo por su arte gótico, por ello hay quienes definen como neogótico el movimiento romántico. La influencia del arte romántico (o neogótico) en las posteriores vanguardias fue fundamental y, en lo que nos ocupa, el género de terror, también, pues la primera corriente de la literatura de terror fue la novela gótica a finales del siglo XVIII. Ya en el siglo XX, a finales de los 70, resurgió el movimiento gótico como tribu urbana, influyéndose de las formas de arte contemporáneas.

Volviendo a la novela gótica de terror, ésta heredaba los elementos propios de la iconografía del arte romántico, tales como parajes tenebrosos, ambientación medieval o, al menos, de época, castillos misteriosos y noches tormentosas y temas románticos como el interés por la muerte y el sentido trágico de la vida. Por otra parte, el cine de terror gótico se basaba en adaptaciones de las grandes obras de la literatura gótica o, al menos, inspirada por éstas. En los años 30 la Universal consolidó el cine de terror principalmente con sus films de monstruos, destacando Drácula (Tod Browning, 1931) y Frankenstein (James Whale, 1931). En los años 40 la censura estadounidense del cine mediante el Código Hays afectó al género, que además había caído en la repetición, estando ya en declive en los años 50, pero la Hammer devolvió el éxito al horror gótico con La maldición de Frankenstein (Terence Fisher, 1957), gozando durante los 60 de un nuevo esplendor. El éxito del terror moderno en los 70 desplazó al terror gótico, que tuvo su mayor crisis durante los 80, aunque se recuperó un poco en los 90 con Drácula, de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992), década en la que se desarrolló lo que viene a tratar este artículo, el cine neogótico, que tendría más éxito en los 2000. El cine neogótico se caracteriza por su vanguardismo, con una estética influida por el videoclip, y diluyendo su contenido terrorífico al estar más mezclado con otros géneros, principalmente con el cine de acción, de fantasía y de ciencia ficción.

Antecedentes y años 90

El concepto neogótico puede ser difuso ya que, realmente, el “nuevo gótico” bien podría incluir films de terror moderno que sin embargo heredan la esencia trágica y oscura del terror gótico, así pues mientras antes había castillos, mazmorras y mansiones, ahora hay caserones, hospitales y callejones. Pero, si nos referimos a aquel que mezcla el cine de acción con el género gótico, pueden considerarse antecedentes películas como Jóvenes ocultos (The Lost Boys de Joel Schumacher, 1987) y Warlock, el brujo (Steve Miner, 1989). Puede decirse que el género nace con Batman (Tim Burton, 1989), no por casualidad la adaptación de un comic, medio del que bebería esta corriente de gótico posmoderno. Tim Burton, famoso por sus películas de fantasía gótica, impregnó de su estilo la adaptación de este comic que no se adaptaba a cine o televisión desde hacía mucho tiempo. Su mezcla de acción y ciencia ficción, con influencias del cine fantástico y del terror gótico, hicieron que el género neogótico empezase a despegar en los 90, y se realizó la secuela Batman vuelve (Tim Burton, 1992). Los Batman de Joel Schumacher con su estética un tanto kistch se acercaban al comic más pop-art y los Batman de Christopher Nolan con su sobrio realismo al thriller policíaco, por lo que se alejan del neogótico. Influida por el Batman de Tim Burton se realizó Darkman (Sam Raimi, 1990), la cual se puede definir como una mezcla entre obras de terror como El fantasma de la ópera y el comic de superhéroes, la cual tuvo dos secuelas dirigidas por Bradford May.

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Si hay una película definitoria del neogótico ésa fue El cuervo (Alex Proyas, 1994), basada en el comic de James O'Barr, su mezcla de acción, fantasía y terror gótico con su moderna realización hacen de ésta la verdadera artífice del cine neogótico. Puede afirmarse con seguridad que El cuervo es actualmente el gran icono para los góticos, al menos en el cine e incluso en el comic. Se trata de un film muy dinámico y con un fondo cargado de romanticismo, aglutinando tanto en lo formal como en lo temático las características que serían habituales en el cine de acción neogótico. Aunque pueda ser caer en el morbo, no puede obviarse la cierta leyenda negra que acompaña al film, con el accidente mortal de Brandon Lee (hijo del gran Bruce Lee) durante el rodaje y, como Eric Draven, falleciendo antes de casarse (Brandon Lee murió 17 días antes de la fecha en que iba a contraer matrimonio), lo que ha mitificado aún más este filme. Se hicieron tres secuelas. Pero la fantasía neogótica aún era una corriente sin mucha fuerza, con olvidables films como Spawn (Mark A.Z. Dippé, 1997), sin embargo otra adaptación de un comic y esta vez más afortunada, Blade (Stephen Norrington, 1998), reactivó el estilo, potenciando la acción frenética y el modernismo con una estética más digitalizada y urbana. Marcaría el camino a seguir no sólo por el neogótico sino en general por buena parte del cine de acción. Tendría dos secuelas.

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Los 2000

El éxito del cine de superhéroes y de la cultura gótica hicieron que el cine de acción neogótico tuviera su gran auge durante los 2000, influyéndose principalmente de El cuervo (Alex Proyas, 1994), Blade (Stephen Norrington, 1998) y películas de acción vanguardistas como Matrix (Andy Wachowski y Larry Wachowski, 1999) que a su vez tenia influencia de la cultura gótica. La francesa Vidocq (Pitof, 2001) se grabó íntegramente en digital y La reina de los condenados (Michael Rymer, 2002) adaptó no un comic sino una obra literaria, de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice de las que ya se había adaptado Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994), pero ésta última aún pertenecía al terror gótico, mientras que La reina de los condenados se inscribe en el frenetismo del neogótico. Un aspecto atractivo del film es su cierta ironía sobre la cultura gótica contemporánea. También con temática vampírica es Underworld (Len Wiseman, 2003), pero en la que los bebedores de sangre se enfrentan a los hombres lobo, lo que recuerda en cierto modo a las últimas épocas de algunas corrientes góticas anteriores con sus mezclas de monstruos. Se hicieron una secuela y una precuela, y para muchos son las películas más importantes del neogótico en esta década. Van Helsing (Stephen Sommers, 2004) es otro film que mezcla monstruos de la iconografía gótica. Pero el género iría nutriéndose sobre todo del éxito del cine de superhéroes, con películas como la aceptable adaptación Daredevil (Mark Steven Johnson, 2003).

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Posiblemente la película más innovadora sea la rusa Guardianes de la noche (Timur Bekmambetov, 2004), por su tan extravagante como espectacular componente visual que lleva las escenas de acción hasta el delirio fantástico. Igual de controvertida fue su secuela Guardianes del día (Timur Bekmambetov, 2006), manteniendo un nada disimulado ritmo de puro videoclip con estética kistch. Hellboy (Guillermo Del Toro, 2004) parecía que iba a ser una gran obra del fantástico neogótico, pues la mezcla de acción, fantasía, ciencia ficción y terror del comic bajo la dirección de Del Toro daban para mucho, pero los requerimientos comerciales hicieron que el film tuviera un aire más juvenil, al estilo de producciones de los 80 como Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986) y Jóvenes ocultos (The Lost Boys de Joel Schumacher, 1987). Se hizo una secuela. Catwoman (Pitof, 2004), con Halle Berry, incluye una actriz protagonista negra, ya en anteriores films hay actores negros, rompiendo con las raíces caucásicas de la cultura gótica, Constantine (Francis Lawrence, 2005), adaptación del comic Hellblazer, pasa el neogótico por el tamiz del cine negro, y Elektra (Rob Bowman, 2005) surge a modo de spin-off de la película de Daredevil. El motorista fantasma (Mark Steven Johnson, 2007) también adapta un comic, no así La criatura perfecta (Glenn Standring, 2007). Un paso más comercial supuso Crepúsculo (Catherine Hardwicke, 2008), un “neogótico adolescente” que consiguió un gran éxito de taquilla por su accesibilidad a todas las edades.

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Hasta aquí llega este artículo de este género a medias entre el cine de acción más moderno y el género fantástico oscuro (ya alejado del terror más puro) que continúa en plena ebullición, espero que os halla interesado, más allá de las lógicas discrepancias sobre una corriente tan difusa como ésta, que no suele ofrecer grandes films pero sí buenas piezas de entretenimiento.

- Paco Antequera

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24 Diciembre 2008

Felices fiestas y esas cosas que se dicen

Al muy reducido grupo de lectores habituales del blog (por ahora, algún día conquistaremos el mundo) os deseo felices fiestas y que tengais un muy buen 2009.

Por mi parte, con respecto al blog, aunque no ha crecido ni en contenidos ni en visitas, a mí me sirve para aprender sobre el cine de género escribiendo e investigando sobre éste, así que estoy satisfecho con él. Aunque quizá en 2009 participe como colaborador en una web o blog, pero lo que tengo claro es que éste será el blog en el que escribiré lo que quiera, el más personal, ya que en el otro blog publicaría artículos bajo una determinada "línea editorial".

La luz esta Navidad nos llega desde Grecia y esperemos que se extienda por todo el planeta. Así que aquí quedan mis buenos deseos, que no son precisamente de paz y amor para todos.

Respecto al cine, este 2008 nos ha dejado cosas interesantes, no haré un repaso porque los habría mejores por la red, eso sí, el 2009 tiene pinta de que, quizá, sea mejor, esperemos que así sea y sigamos disfrutando de nuestro querido séptimo arte.

Lo dicho, felices fiestas.

- Paco Antequera

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16 Noviembre 2008

XVIII Festival de Cine Fantástico de Málaga (6-14 Noviembre 2008)

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Con un cambio de denominación, pasando de la Semana Internacional de Cine Fantástico al Festival de Cine Fantástico e incorporando la marca de Fancine (haciendo mayor referencia a la Universidad de Málaga), nuestro festival de género ha celebrado su decimoctava edición, y no sobra mencionar pese a su poca ocurrencia esto de que ha llegado a su mayoría de edad. Se trata ya de un festival plenamente consolidado situado como uno de los mejores de España. Pese a su importancia, la falta de medios sigue siendo palpable, pero veo que la intención por ir mejorando está ahí, y año a año la cosa va mejorando poco a poco. Mucho más no se puede hacer cuando el ayuntamiento apenas colabora con el festival y la organización la debe llevar a cabo sobre todo la UMA, prácticamente puede decirse que el festival es de la Universidad, y a ésta hay que reconocerle la labor de haber sabido conducirlo hasta lo que se ha convertido. Es curioso pero el año pasado critiqué que en la guía gratuita con las películas del festival en las sinopsis se desvelara demasiado del argumento de los films, este año sin embargo han incluido sinopsis más breves, más centradas en el punto de partida de los films para saber qué nos vamos a encontrar pero sin contarnos la película. Bien hecho. Por probar, esta vez sugiero algo más ambicioso, y es que como ya se ha hecho en esta edición con algún film, que antes de cada película se proyectara un cortometraje. Sería útil por dos razones, por “obligar” al público a ver cortometrajes ya que son menos los que deciden expresamente ir a ver cortos durante más de una hora, y por dar un respiro al propio público que entre película y película apenas le da tiempo a acomodarse en la sala cuando la proyección ya está comenzando. Por pedir, que no quede.

El balance resulta muy positivo contando la cantidad de películas, ciclos, mesas redondas y demás actividades desarrolladas durante la semana en la que se prolonga el festival. También me parece importante señalar algo que no debería cambiar y es el precio bastante popular de las entradas, a 2 euros, a diferencia de otros festivales donde prima lo lucrativo antes que lo cultural. Este año la estrella invitada del festival ha sido Linda Blair, famosa por ser la endemoniada niña Regan de El exorcista (1973), y la cantidad de actividades paralelas a la exhibición cinematográfica sigue siendo considerable. Este año no ha brillado especialmente en sus películas, pero esto tiene más que ver con el panorama del actual cine fantástico, pues la organización ha hecho bien los deberes y ha escogido films representativos de las diversas tendencias del cine fantástico mundial. Hay películas que llevan 1 o 2 años pasándose por festivales, está claro que el Festival de Cine Fantástico de Málaga no es el Festival de Sitges, ni falta que hace y más vale tarde que nunca, el asunto es poder ver films que en el mejor de los casos nos llegarán en DVD y si es que llegan. Eso sí, este año los ciclos han sido más flojos que los de años pasados, el de “Así es el futuro” no guardó del todo mucha coherencia entre sus películas más allá de ser futuristas, más interesante en su planteamiento resultó “Ritos ancestrales y naturaleza”, pues fue una buena muestra del cine neozelandés y australiano. Particularmente creo que además de a temáticas concretas, deberían realizarse más ciclos dedicados a figuras relevantes del cine fantástico, tales como directores, guionistas, diseñadores de efectos especiales, actores… o corrientes del género (por ejemplo el expresionismo). Es interesante que además del siempre presente cine estadounidense hayamos visto una nutrida selección de films europeos y asiáticos. Me hubiera gustado que en el cartel hubiera habido también cine fantástico latinoamericano, un mercado en auge al que hay que apoyar. Por otra parte, este año la representación española ha sido más floja, algo que de nuevo cabe indicar que está más relacionado con el panorama del género que con la organización. 2007 fue un año potente en el cine fantástico español (más en calidad que en cantidad, aunque esperemos que esto último siga aumentando también), sin embargo este 2008 está siendo más flojo. De todas maneras, no hubiera estado mal que se hubieran exhibido películas españolas como Intrusos en Manasés (2008) o Prime Time (2008), pese a que poco espero de éstas. No ha estado mal sin embargo que se haya realizado una maratón de la serie El internado, aunque esto se deba a la colaboración de Antena 3 con el festival.

La película triunfadora del festival ha sido Let the right one in (2008) tras pasar sin premios por Sitges por la absurda excusa del jurado de que ya había ganado el Meliés de Oro. Hubiera estado bien una mayor cantidad de films y de riesgo en la selección de la sección oficial, pero en base a la que se ha realizado, los premios del jurado internacional son bastante justos. Con la lista de premiados finaliza este somero repaso a este querido festival nuestro que, eso sí, quizá merecería unas fechas mejores.

JURADO INTERNACIONAL

Premio al mejor largometraje: Let the right one in (Suecia).
Premio al mejor director: Tomas Alfredson por Let the right one in (Suecia).
Premio a la mejor actriz: Henriette Brusgaard por Manhunt (Noruega).
Premio al mejor actor: Willem Dafoe por Anamorph (EEUU).
Premio al mejor guión: Jerome Bixby por The Man From Earth (EEUU).
Premio a la mejor fotografía: Pier Luigi Santi por Le Madri Nere (Italia).
Premio a los mejores efectos especiales: Dark Floors (Finlandia).
Premio al mejor cortometraje extranjero: The Auburn Hills Breakdown (Canadá).
Premio al mejor cortometraje español: El mal de Schneider (España).
Premio a la mejor creación audiovisual andaluz: 2932 (España).
Propuesto para mejor cortometraje europeo fantástico “Premio Meliés de Oro”: Dans Leur Peau (Francia).
Premio al mejor cortometraje de animación: Berni’s Doll (Francia).
Mención especial del jurado: Astropia (Islandia).

JURADO JOVEN

Premio al mejor largometraje: The Man From Earth (EEUU).
Premio al mejor cortometraje extranjero: Schrik (Holanda).
Premio al mejor cortometraje de animación: El príncipe de las basuras (España).
Premio al mejor cortometraje español: Martians go home (España).
Premio al mejor cortometraje andaluz: El árbol seco (España).
Premio al mejor director joven andaluz: Jota Linares por Varices (España).

JURADO PÚBLICO

Premio al mejor largometraje: Astropia (Islandia).
Premio al mejor cortometraje extranjero: The Auburn Hills Breakdown (Canadá).
Premio al mejor cortometraje español: Martians (España).
Premio al mejor cortometraje andaluz: Varices (España).
Premio al mejor cortometraje de animación: The Werepig (España).

- Paco Antequera

Tags: festival, malaga

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26 Octubre 2008

El cine según la derecha

Muchas veces es más definitoria la ideología de un individuo o, por así decir, su forma de entender el mundo, lo que necesariamente no tiene por qué estar apegado a la política. Más que el “yo voto a tal” o “todos los políticos son unos sinvergüenzas y por eso paso”, puede decirnos más de la ideología, de la moral y ética y la forma de entender la sociedad de alguien otros aspectos como sus gustos, pues los gustos son, al fin y al cabo, inquietudes, por muy lúdicas que puedan parecer. Mediante esta consideración he pensado sobre cuál es la forma de enfocar mi mayor afición, el cine, según la ideología de cada cual, o podría decirse al revés, cómo un determinado gusto cinematográfico nos puede instar a relacionarlo con una determinada forma de pensar o ideología. Más concretamente, en este artículo quiero exponer mi opinión sobre la forma de enfocar el cine que tienen los derechistas, y es que el cine, como parte importante de la cultura y del arte que es, está muy presente para la izquierda, pero es algo que parece resultar más secundario para la derecha, sin embargo la derecha, desde el principio de la civilización (es decir, antes de ser denominada oficialmente así, al tener los reyes e imperios la hegemonía absoluta), ha tenido una manera de entender el arte.

Si algo caracteriza el arte al gusto de la derecha es su carácter anti-popular. Su elitismo, lo que ahora llamamos esnobismo (éste último, en su carácter liberal, a veces se camufla de progresía), con lo que no todos pueden acceder al arte. Históricamente, uno de los ejemplos más significativos es el arte eclesiástico mediante la arquitectura (y otros, como la pintura, con la Capilla Sixtina como buen ejemplo, o la escultura con sus Cristos, vírgenes y santos), desarrollado sobre todo cuando más se reprimía el arte popular. No hay que echarle la culpa a los diversos tipos de arte por ser unas veces más populares y otras veces más elitistas, es decir, si antes el teatro era popular, no hay que culpabilizarlo del elitismo que ha tenido en ocasiones. El arte, como expresión de sentimientos e incluso pensamientos del ser humano, es de gran importancia en la sociedad, y por ello las diversas ideologías lo tienen en cuenta y la derecha sabe del peligro que para ella esto puede suponer, pues huelga decir que cuando la izquierda se encuentra en condiciones parecidas a las de la derecha, no suele tener muchos problemas para derrotarla (también huelga decir que raramente suelen darse estas condiciones). Por ello, mientras en los absolutismos se utilizaba la prohibición, con la llegada de la democracia representativa (un enorme logro entonces para la izquierda, hoy algo de lo que ir más allá incluso para la izquierda moderada), es decir, con el capitalismo, se estableció la concepción del arte que existe hasta hoy día; el de un negocio.

Esto es algo que, desde el primer momento, se ha podido constatar en el cine, el cual en sus comienzos fue desdeñado, precisamente, por su carácter popular, por la posibilidad que tenía de llevar con facilidad unas determinas obras (las películas) a muchos lugares, hasta que el cine fue aceptado por las elites y adoptado al gusto de éstas. ¿Cuál es la forma de entender el cine que tiene la derecha?, su forma de entender el cine reside en la figura del productor, que viene a ser el propietario de un medio de producción, el que obtiene beneficios de algo en lo que no ha trabajado pero que “le pertenece” en tanto haya invertido capital. Que las películas “son de los productores” es algo tristemente tan establecido que en las ceremonias de premios el galardón a mejor película es recogido por los productores. Esto es especialmente notorio en el cine de Hollywood, sin duda la cuna del “cine capitalista”, donde se intenta reducir la figura del realizador o director, es habitual que los directores sean meros artesanos cuyo estilo queda muy diluido, y es que el proyecto es llevado a cabo por los productores, eligiendo a su gusto un determinado director cuando la preproducción ya está avanzada y apartándolo cuando ya ha terminado el rodaje, a veces sin dejarle estar presente durante el montaje. A veces, incluso un director retoma el trabajo donde lo dejó otro, uno empieza la preproducción, lo echan y otro hace el rodaje y si los productores lo consideran conveniente ponen a otro durante el montaje. La principal ventaja de Hollywood son sus altos presupuestos, por eso incluso sus películas más nefastas cuentan con una factura técnica de calidad. Quizá por ello, la considerada “edad dorada de Hollywood” fue aquella en la que sus altos presupuestos, es decir, sus superproducciones, les permitían hacer un cine que no se podía hacer en el resto del mundo. De todas maneras, Hollywood se ocupa de contratar a los mejores profesionales que puede, por ello en sus films hay artistas y técnicos de diversas partes del mundo en las labores más importantes. Se dice que los maestros del cine son los estadounidenses pero cabria preguntarse si sería así de no ser por la “inmigración cinematográfica” de la que han gozado desde siempre. En todo caso, el cine de EEUU no se limita al de Hollywood, distrito de Los Ángeles donde se ubica la industria del cine más poderosa de EEUU, y la realidad del cine no es la de Hollywood, pero es tal la invasión del cine hollywoodiense en el resto del mundo que para el espectador medio pareciera que sólo existiese este cine y lo demás fueran casi “rarezas”.

Cuando las élites no pueden gozar con exclusividad de una forma de arte, lo que hacen es banalizar este arte, y ante la inevitable popularidad del cine, esto es lo que, por desgracia, decidieron hacer con éste. Podría decirse que tanto el cine como la música son las dos formas de arte que la industria más ha conseguido banalizar, o como también me gustaría decirlo, ‘atontar’, pues no es que el público demande estupideces, es que lo inteligente, aún cuando consiga vender, no gusta a la industria porque desarrolla un sentido crítico. Nuestro querido cine de género ha sido utilizado por la industria principalmente para evadir al espectador, ya desde los tiempos de las películas de aventuras de capa y espada. O, en el peor de los casos, para establecer rasgos conservadores, es el caso del western y su apología del autoritarismo, o a día de hoy del policíaco moderno y del cine de acción. Normalmente, cuando una película pretende comunicar un mensaje derechista al espectador, son ideas que se dan por sentado. Se da por sentado que los indios son los malos, o a día de hoy se da por sentado que “los terroristas” son los malos, y lo entrecomillo por la peligrosidad de esta definición en la que cabe básicamente un amplio espectro de enemigos del imperialismo estadounidense. Pero el sheriff, el policía, el militar o el FBI son indiscutiblemente los buenos, por supuesto. Como señalé antes, la situación del arte no le es indiferente a ningún movimiento político incluida la derecha, por ello en los 80, con Ronald Reagan, que sabía de esto, primó el cine de entretenimiento, y el cine de acción fue un buen ejemplo de la ola reaccionaria de entonces. En los 90 redujeron el ‘tono agresivo’ por el contexto político, pero la banalidad, quizá, incluso se incrementó. Conste que disfruto con el cine de género evasivo, incluido el cine facha de acción de los 80, pero también señalo que las raíces del cine de género no son éstas, al contrario, aunque las productoras utilicen el cine de género como entretenimiento evasivo, los autores más importantes lo utilizan como forma de expresión. De todas maneras, como ya he dicho sé disfrutar de muchos tipos de cine, y esto es algo que no hace el derechista, ya sabemos que en España, por ejemplo, mucha gente no ve películas de Javier Bardem, aún las que no tengan ningún tono explícitamente político, sólo por las ideas políticas del actor. A mí no se me ocurriría dejar de ver las películas de Alfred Hitchcock sólo por su postura pro-estadounidense (la cual supongo por su propio cine).

Ya que he mencionado a un actor español, cabe hablar de cómo están las cosas aquí con la polémica de las subvenciones, algo que debería ser básico en un, según la propia Constitución, supuesto “Estado social de derecho”, es decir, donde se aplica una política social en la educación, la sanidad y la cultura. Se supone. Se subvencionan orquestas de música, se subvencionan ballets, se subvencionan exposiciones, se subvenciones ferias del libro, etc. Otra cosa es cómo deberían ser las subvenciones, ya que en el cine se subvenciona como si de inversiones se tratase, es decir, esperando obtener beneficios, por ello se subvenciona sobre todo el cine español más comercial, cuando se debería fomentar el arte más arriesgado, innovador e inteligente. Para el derechista, sólo el mercado debería determinar la situación del cine español, pero precisamente esto hace que el cine español no luche en igualdad de condiciones con el estadounidense. Es decir, lo que yo defiendo no se trata de imponer películas que no le gusten a la gente. Pero si por el de derechas fuera, la industria del cine español estaría raquítica (si, en cierto modo, no lo está ya). Sin intervención o protección, sólo se puede competir con el cine de EEUU cuando se le gana con sus mismas armas, es decir, cuando hay un auge dentro del propio capitalismo. Es lo que pasó en la Italia de los 60 y 70, pero en cuanto este país decreció en su “poderío económico” (lo que no quiere decir que la ciudadanía tuviera un buen nivel de vida como no lo tiene la estadounidense siendo la “primera potencia mundial”), aún sin que haya dejado de ser uno de los países más influyentes del mundo, entonces su industria se fue a pique. No porque su cine dejara de gustarle a la gente. Sencillamente, volvía a ser menos rentable. Otro ejemplo podría ser la industria del cine de la India, llamada Bollywood por su similitud con Hollywood, no cultural sino en la forma de entender el cine, es decir, primando el entretenimiento y, con ello, la evasión, por eso abundan los musicales, sin que quiera como señalé antes, demonizar ningún género, pero está claro que la industria india busca ante todo un tono lúdico y con ello evasivo. Europa, verdadera cuna del cine, se encuentra a día de hoy en una situación delicada, y aunque a muchos (al patrioterito español que sin embargo odia el cine español por ser tal) les suene gracioso, España destaca en el continente con mejor cine, simplemente por tener una protección mayor que países como Inglaterra, de la que puede considerarse un caso parecido al italiano, aún con su poderío, su industria cinematográfica en ocasiones es discreta y, muchas veces, se “salva” por las coproducciones con EEUU. No es que en España se proteja especialmente el cine patrio, pero se pueden ver los resultados en comparación con otros países. No por casualidad, Francia, uno de los países en donde más se protege a su cine, goza de bastante estabilidad y gran nivel de calidad.

Por desgracia la derecha ha conseguido con creces su objetivo respecto al cine, siendo para la mayoría de la gente un producto de consumo rápido, llegando a parecer el cine europeo, a ojos del propio público masivo de Europa, como pedante, pretencioso, exclusivista y aburrido. Ver el nivel de estupidez en la cartelera propiciado por el cine de EEUU y cómo sus películas son las más vistas resulta desolador. En otras formas de arte el público tiene en cuenta al autor para acercarse a sus obras, si un cuadro es de Velázquez o de Goya, mientras que en el cine, reducido a mero negocio para la mayoría, es “una película de Brad Pitt” (producto del “Star System” estadounidense), o hasta “una película de la Warner”, desdeñando a directores y demás creadores. Las series de televisión son un buen ejemplo de la manera en que para la derecha debería hacerse el cine, y es que mientras en el cine hay espacios alternativos o industrias para cine con menos presupuesto, en la televisión las audiencias determinan de mayor manera lo que se hace o no, y es que la serie de televisión exige una continuidad y, por ello, el público debe respaldarla día a día o semana a semana, además de que la serie de televisión está bajo la tiranía de la cadena de turno, es decir, tiene un canal de exhibición más restringido que el del largometraje de cine. Por ello, la figura del productor es diferente en la serie de televisión que en la de una película. Normalmente, el creador de una serie intenta ser el productor para tener un importante control creativo de ésta, pero muy supeditado a la audiencia, por eso las series evolucionan de manera tan cutre, porque se adaptan a las demandas del público. Frente a esto, la libertad creativa y de expresión, el riesgo e innovación artística y la variedad es algo por lo que la izquierda debería apostar, puesto que no va a ser la derecha la que tolere la pluralidad cinematográfica. No es malo ver cine de entretenimiento, yo soy gran defensor de éste ya que por algo hago este blog, mientras trate con inteligencia al espectador, claro. Lo malo es que del cine de entretenimiento y, sobre todo, del más banal y estúpido, muchos no vayan más allá.

- Paco Antequera

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Sobre mí

Nacido como un espacio en el que contar mis inquietudes, finalmente convertido en un blog de cine fantástico (la cabra tira al monte), en el que hablo sobre este género cinematográfico intentando aportar información y puntos de vista que no estén demasiado extendidos por la red.

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